La Puerta De Los Oniros
Cap.1. Oscuro Sueño de una noche
de Invierno.
Aunque aun
estaba algo confundido y en shock por esa aterradora caída, siendo esta lo
único que recuerdo con claridad. Al parecer fue justo después de quedarme
profundamente dormido que comencé a verme a mí mismo; caer en una profunda oscuridad,
y aunque no estoy seguro si todo aquello sucedió realmente o fue solo una
pesadilla. Pues todo fue tan repentino que apenas si puedo estar seguro de
alguna cosa, debido a que en verdad todo ocurrió tan rápido, que aun en este
momento no se qué sucedió realmente.
Solo sé que cuando
desperté después de esa larga y aterradora caída, y me vi en este extraño lugar
tan diferente a cualquier otro, sea donde fuese este si es que aun estoy vivo.
Después de ponerme
en pie, y contemplar el extraño y desolado paraje nocturno apenas iluminado por
la luna, fue que pude darme cuenta de la vastedad que me rodeaba. No sabía dónde
estaba ni como llegue hay pero ese lugar era inmenso por sí mismo y solo podía
ver el horizonte cubierto de un corto pasto verde grisáceo que era barrido con
fuerza por una fría brisa otoñal, así que decidí caminar sin saber a donde
dirigirme, ya después de todo entonces solo
me quedaba caminar y esperar llegar a alguna parte. pero después de caminar por
un largo rato comencé a percatarme de lo extraño que rea ese lugar, por que aun
cuando ya había caminado sin detenerme por casi una hora, el paisaje no parecía
cambiar en absoluto, todo ese lugar era como una desolada y fría pradera, aun
así seguí adelante, pues ya tenia mucha hambre y sed, y cada ves comenzaba a
hacer mas frio, solo podía tratar de soportar un poco mas asta llegar a algún poblado
cercano o encontrar alguna fuente de agua, antes de agotarme por completo,
entonces note que todo comendaba a oscurecerse aun mas y que mi sombra había
comenzado a hacerse mas larga, así que voltee para mirar hacia atrás, y fue
allí cuando lo vi, una pequeña pero brillante luna pálida, que parecía caer
lentamente en el horizonte, como una brillante bengala blanca, entonces
mientras contemplaba la extraña belleza de aquella luna, me pregunte a mi
mismo:
-
¿es
esa en realidad la luna?...
Entonces levante la mirada al cielo y al hacerlo
vi lo impensable; eran dos lunas sobre mi, casi del doble del tamaño de la luna
que yo conocía y contemplaba siempre que podía.
-
…
¿Por qué todo es tan diferente?
Es como que sin
darme cuenta, termine en un lugar extraño y tan alejado de la realidad sin
saber como, ni por que, pero aun cuando
la extrañeza de aquel lugar me era abrumadora, algo en mi comenzaba a despertar
y me decía que sea donde sea que estaba, ya yo conocía aquel lugar, aun sin
saber como y no tener ningún recuerdo de el.
Entonces como si
sintiera que alguien me estuviese llamando,
de repente levante la vista al cielo, y allí la vi, tan hermosa, tan fascinante,
y tan brillante. Era la luna, la más grande que hubiese visto jamás, pero si
esa era la luna entonces que era la otra luna, que palidecía en comparación con
esta, intrigado mire de nuevo al horizonte y mientras veía ocultarse a aquella
pequeña pero brillante luna pálida, no te que aun cuando esta era mas pequeña
que la, su brillo aunque tenue comenzaba a enceguecerme al mirarla fijamente
mientras que la grande tenia un brillo refrescante que no molestaba a la vista,
y fue entonces cuando comprendí que la pequeña luna que brillaba como una brillante
bengala blanca que parecía caer lentamente en el horizonte era el sol, pero por
que el sol había cambiado tanto y la luna se veía tan cerca que parecía del
triple de su tamaño habitual, comenzaba a pensar que tal vez ya no estaba en mi
mundo si no en otro total mente diferente, pero sin embargo tan familiar, era
una cesación tan extraña que me hacia sentir como si no fuera yo mismo.
Lo bueno era que
al caer la noche había comenzado a refrescar un poco, así que decidí detenerme
para descansar un rato y mirar las estrellas, las cuales eran tan abundantes y
brillantes en aquel lugar, que aunque no hubiese luna llena, no necesitaría una
linterna para ver en la oscuridad pues la noche era muy clara en aquel lugar,
aun que estaba embelesado con el bello paisaje del cielo nocturno, tuve que
levantarme i proseguir mi camino, pues mientras mas se adentraba la noche, el
frio viento comenzaba a helarme los huesos, por lo que no podía detenerme asta
encontrar un lugar cálido donde refugiarme, ya que si me detenía ahora, de
seguro moriría congelado en ese lugar, así que continúe caminando, por suerte,
después de caminar por un corto rato mas, encontré un pequeño poso de agua cristalina
que había comenzado a congelarse y que parecía estar alimentado por rio
subterráneo, así que me detuve frente a tome toda el agua que pude para saciar
mi sed, ese pequeño poso tal ves me salvo la vida, porque aunque hacia mucho
frio ya me encontraba tan deshidratado que se me había comenzado a secar la
boca, después de beber agua, y con la mente mas fresca, pude ver a lo lejos una
imponente construcción de algún tipo, aunque no pude ver a nadie cerca de ella,
tal ves todos ya dormían o esta era solo un espejismo producto del cansancio,
esperando poder guarecerme del fuerte frio, me dirigí hacia la edificación, con
la esperanza de encontrar ayuda, al empezar a acercarme logre darme cuenta de
lo grande que era aquel lugar, y al llegar justo ante sus enormes puertas
azules de madera, para mi decepción el lugar parecía estar en ruinas y no había
rastros de que alguien hubiese estado allí desde hace mucho tiempo. Parecía
haber algo escrito sobre el enorme arco de piedra de las puertas del viejo
edificio, per las letras se habían desgastado con el tiempo y era imposible
leer lo que hubiese estado escrito, de todas formas decidí entrar para
protegerme del frio viento de la noche, así que empuje con todas mis fuerzas
usando todo el peso de mi cuerpo, para mover una de las robustas puertas, lo
suficiente para poder pasar entre ellas y entrar al edificio, donde una vez
dentro y gracias al bríllate resplandor de la luna, que se colaba a través de
los altos y enormes ventanales en forma de ojiva, cuyos cristales traslucidos
estaban ya casi todos rotos, y de los que se encontraban algunos fragmentos
afilados de estos vidrios rotos, sobre el duro y blancuzco piso de roca del
edificio, ya con un poco menos de frio y maravillado con la majestuosidad de la
edificación , comencé a sentirme como si estuviera en una de esas viejas
catedrales góticas, pero al caminar un poco mas por aquel gran salón
rectangular, que era mas grande que un campo de futbol, y caminar entre unas
largas y robustas mesas de maderas oscuras, y llegando casi al final de enorme
salón, me encontré frente a unos inmensos estantes blancos de madera, tan altos
como una casa y llenos de gruesos libros, con duras cubiertas de cuero y cuyas
portadas parecían haber sido grabadas con planchas de metas ardiente, en ese
momento lo supe, aquel lugar no era un Viejo templo, si no una gran biblioteca,
pero por que alguien construiría una biblioteca en un lugar tan apartado, y mas
importante aun por que abandonarían el lugar dejando todos aquellos libros hay
para ser deteriorados por el tiempo, después de haber dedicado tanto tiempo en
reunirlos en aquel lugar, pues los libros contenidos en los numerosos estantes
eran incontables, y una colección de datos tan extensa debió ser el trabajo de toda
una vida para quienes edificaron aquel lugar. Pero esos viejos y gruesos libros
escritos en un extraño dialecto que no podía comprender y que jamás había visto,
no me servían para nada, amenos que encontrara la manera de hacer fuego, para
poder encenderlos y hacer una hoguera con ellos para calentarme.
Después de
merodear entre los altos estantes de llenos de libros, para conocer mejor el
lugar y tratar de encontrar algo que me pudiera ser de utilidad y para ver si
podía encontrar una pista que pudiera indicarme; en que lugar me encontraba, vi
frente a mi una puerta negra al final de un largo pasillo entre los altos
libreros, así que camine hacia donde esta estaba y al estar parado frente a
esta, apunto de girar la perilla, sentí un viento helado sobre mi espalda que
paso sobre mi oreja izquierda, como un leve susurro, por un momento me encogí
un poco, ante aquella extraña sensación de que había alguien mas allí conmigo,
pero ya había explorado todo el salón y estaba seguro de que no había nadie en
ese lugar, por lo que solo debió ser mi imaginación jugándome una mala pasada
por estar en un lugar extraño y solitario, además los ventanales del edificio
estaban casi todos rotos y a través de ellos se colaba la fría brisa de la
noche, así que lo que me pareció un susurro no debió ser mas que una corriente
de aire, que paso junto a mi al abrir aquella puerta, al entrar me encostre en
otra habitación muy parecida a la primera, pero en esta había una gran
imprenta, llena de papel y tapas de cuero para libros, aun sin grabar, apiladas
como en un inventario, al parecer era en esa gran habitación, en donde los
bibliotecarios imprimían y encuadernaban sus escritos, además a lo largo de los
muros de los costados, había 12 escritorios grandes a cada lado del lugar, mirando
hacia dentro, y a lo lejos de tras de las robustas imprentas de metal, parecía
haber otra puerta negra igual a la primera, pero al acercarme a esta para
abrirla, me fue imposible, pues parecía estar sellada con llave, así que trate
empujarla de un golpe para tratar de que se abriera, pero no logre hacerla
ceder, pues era demasiado robusta y la cerradura era una muy resistente pieza
de bronce, aunque parecía fuertemente cerrada, no quise desistir de abrirla,
por lo que comencé a revisar aquel lugar en busca de algo que me ayudara a
abrirla, después de un rato y al no encontrar nada quise tratar de soltar una
de las piezas de una de las 6 robustas imprentas, pero me fue imposible y
agotado por el inútil esfuerzo, caí sentado en el suelo, cansado y frustrado
fue cuando la vi, una llave hay tirada en el suelo como si a alguien se le
hubiera caído sin darse cuenta y hubiese estado allí todo ese tiempo, parecía
estar echa del mismo material del picaporte e la puerta, y estaba atada a un
cordel negro, que su dueño debió llevar colgado del cuello, me estire debajo de
la gran imprenta para alcanzarla y después de tomarla, me levante mas animado con la esperanza de
poder abrir la puerta con ella, y seguir mi búsqueda. En efecto la llave habría
la puerta cerrada, pero para mi decepción era otra habitación igual a la
anterior, otro enorme salón, pero este estaba lleno de escritorios con gruesas
hojas de papel a medio escribir en ellos, junto a tinteros con las tintas ya
secas por el pasar del tiempo, me acerque a uno de los escritorios y tome una
pluma fuente que estaba sobre un montón de papeles medio escritos, con una
caligrafía impecable, aunque escrita en un idioma indescifrable, la pluma
fuente era bellísima parecía estar hecha de plata y cubierta de hermosos grabados
de tramas geométricas y un símbolo en forma de letra D mayúscula, que parecía repetirse
7 veces, decidí conservarla, pues su dueño debió haber fallecido hacia ya
mucho, además, nunca se sabe, podría serme de utilidad mas adelante, camine
asta la mitad del salo, en busca de la siguiente puerta, pero frete a mi solo
encontré una gran pared de mármol blanco, con un mural tallado en bajo relieve,
donde se apreciaba esa misma habitación llena de hombres vestidos con túnicas,
escribiendo sentados en sus escritorios, mientras parecían ser tocados sobre
sus cabezas por los rayos del sol, como si el astro los iluminara y ellos
escribieran su sabiduría.
Después de
admirar el impresionante mural de mármol por un buen rato, me di cuenta de que
había dos puertas más en ese salón, justo a los lados de este, eran negras
igual que las dos anteriores, la de la izquierda estaba cerrada, probablemente
con llave, pero la de la derecha parecía ligeramente entreabierta, así que me
dirigí así esa, al entrar: otro gran salón, lleno de viejas armas y armaduras
con detalles muy elaborados, hechas de cueros negros y con laminas gruesas de
plata en el pecho, los hombros, los brazos y las piernas, eran como una
combinación , entre una armadura samurái japonesa y una medieval europea, y
todas ellas tenían una gran estrella de ocho puntas en bajo relieve, con una
especie de letra D mayúscula en el
centro, la verdad me sorprendió encontrar algo como eso en ese sitio, pues
precian estar totalmente fuera de lugar en aquel recinto, lo que me preocupo un
poco, así que tome una pequeña hacha de mano del salón, para mi seguridad y
seguí asta la siguiente puerta, que estaba también a la derecha de este, la
cual daba a un largo pasillo con varias puertas de madera a los lados, 24 para
se mas preciso, parecían ser habitaciones, quizás allí era donde dormían los
habitantes de ese lugar, revise con cuidado cada una, y todas parecían haber
estado vacías des de hacia ya mucho, ninguna tenia cerrojo, ni forma de
cerrarlas con llave desde adentro o afuera, como si quienes vieron allí
tuvieran una confianza absoluta en sus compañeros y en ellos mismos, eso me
hiso sentir una gran sensación de respeto por ese lugar y quienes vivieron hay.
Ya estaba muy cansado y no tenía ganas de seguir deambulando por el lugar,
además el lugar estaba desierto y podía seguir revisándolo en la mañana, así
que entre en la primera habitación a la derecha del pasillo, sacudí un poco las
polvorientas sabanas de la pequeña cama de madera de la pequeña habitación, en
la que no había mucho mas que una mesita de noche, un pequeño escritorio con
algunos libros y papeles sobre el, junto a un candil con una amarillenta vela a
medio acabar, aunque no se para que necesitaría una la luz de una vela en aquel
lugar, pues en lo alto y al final de la habitación había una gran ventana, que
aun conservaba todos sus cristales, y aunque estos estaban algo sucios, la luz
de luna que pasaba a través de estos mantenía iluminado todo el lugar, también había
un alto armario de una sola puerta, que tampoco tenia cerradura; en el que solo
había viejas ropas, ya raídas por el tiempo, y algunas otras cosas personales,
pero nada de utilidad para mi, ya exhausto me acosté para tratar de dormir un
poco, arropándome con las viejas pero gruesas sabanas.
Ya cerca de la
llegada del día, escuche un ruido que parecía provenir de afuera de la
habitación, al salir, sorprendido me di cuenta de que el ruido era; la voz de
una mujer, que parecía estar cantando, al fijarme mejor, note que la voz de la
mujer provenía de detrás de la puerta al final del largo pasillo, la misma de
aquella habitación a la que no quise entrar por estar demasiado cansado, asustado
pero curioso, gire la perilla sin cerrojo de la puerta, lo más lento y
cuidadosamente posible, tratando de no hacer ningún ruido al entrar, al entre
abrirla un poco, escuche el ruido de agua corriendo y mas claramente la bella
voz de la mujer, entonando una hermosa melodía en un idioma extraño, que jamás
había escuchado, así que abrí un poco mas la puerta para tratar de ver mejor, y
fue cuando la vi allí, al final de la habitación de paredes de mármol blanco,
bajo un chorro de agua que salía de la boca de una especie de pes, también
hecho de mármol, como si se tratase de una fuente, que dejaba caer sus frescas
y cristalinas aguas sobre la figura de aquella hermosa mujer de piel tersa y canela,
que estaba de espaldas a mi, cubriendo solo parte de su esbelta figura con su
largo y sedoso cabello blanco y brillante; tan largo que la cubría casi asta
sus bien definidos muslos. En es momento, mientras yo me encontraba allí de
pie, contemplándola sin saber que pensar o hacer, dejo de cantar, y aun de
espaldas, se dirigió hacia mí diciendo:
-
No
seas tímido, sigue adelante, pasa.
-
Espero
no haberte despertado, pero es que me gusta cantar cuando purifico mi cuerpo.
-
No
importa, de todas formas estaba apunto de levantarme.
-
Y
encontrarte en este lugar, es algo reconfortante.
-
De
verdad crees que eres tu quien me ha encontrado a mi en este lugar (dijo mientras
volteaba su rostro y luego su cuerpo frente a mi).
Mostrándome todo
el esplendor de su increíble y fascinante belleza; tenia unos increíbles y
grandes ojos azules, como un cielo despejado, tan bellos y claros que podía
apreciarlos aun en la distancia, mientras el agua seguía cayendo sobre ella,
bañando su esbelta y voluptuosa figura de diosa. Entonces comenzó a caminar
hacia mí y aunque estaba embelesado con su intoxicante belleza, la curiosidad
comenzó a invadirme, así que decidí preguntarle, lo que ella ya me había dicho
con intriga.
-
¿Por
que dices que si de verdad creo haber sido yo quien te ha encontrado?
-
Por
que he sido yo quien te ha encontrado ti en este lugar.
-
Pero
eso lo sabrías, si aun recordaras mi nombre.
Después de decir
aquellas palabras, se detuvo justo frente a mí y acerco su cuerpo aun húmedo
junto al mío, y sin darme cuenta poso sus labios sobre los míos y al cerrar los
ojos nos unimos en un largo y apasionado beso. Pero después, de abrí mis ojos,
ella ya no estaba, ya había amanecido, y me encontraba de nuevo solo acostado
en la cama de la habitación al principio del pasillo, como si nada hubiese
pasado, como si todo hubiese sido solo un sueño, pero aun con la sensación de
sus cálidos y suaves labios sobre los míos. Ya había amanecido, y aunque aun
estaba un poco confuso por este lugar y todo lo que había pasado, sobretodo por
ese extraño sueño, que ahora me parecía más real que todo este lugar, era una
sensación muy extraña como si comenzara a dudar de mi propia cordura, quien
sabe; tal vez había enloquecido y este lugar y la muer de mi sueño no son mas
que los desvaríos de un demente.
-
¡Basta!,
debo dejar de pensar en esas cosas o de verdad comenzaré a perder la razón.
-
Debo
seguir adelante y tratar de encontrar la forma de salir de este lugar.
Antes de hacer
cualquier otra cosa, decidí comenzar por ver que había tras la puerta al final
del largo pasillo de habitaciones, con la que había soñado la noche anterior, así
que me arme de valor para entrar, aunque primero coloque mi oreja a un lado de
la puerta, para ver si podía escuchar algo, pero no escuche nada mas que el
silencio de una habitación vacía, como todo en ese lugar, así que como en mi
sueño; gire la perilla sin cerrojo de la puerta, lo mas lento y cuidadosamente
posible, tratando de no hacer ningún ruido al entrar, pero al abrirla y mirar
dentro de la habitación, imaginen mi sorpresa al ver que aquel lugar era
exactamente tal y como lo había visto en mi sueño la noche anterior, excepto
que ahora se veía igual de polvoriento y abandonado como los otros salones, y
por que claramente ella no se encontraba hay, solo era otro inmenso salón
abandonado mas de aquella gran deificación, aunque estaba muy impresionado y
algo asustado por haber soñado con ese lugar y que este fuera igual a como lo
soñé, la verdad también sentía ganas de reírme de mi mismo, por creer que al
abrir la puerta, ella estaría hay también, como si fuera real. Como fuera ese
lugar era increíble, parecía ser un tipo de baño comunal, como lo de la antigua
roma, con las paredes cubiertas de mármol, y estatuas de peses, también de
mármol que salían de las paredes, al ver mas de cerca note, que bajo las
esculturas de peces a la altura de mi
hombro, había una especie de llave de agua, hecha de broce y con la forma de
una flor botón de cerezo, además los peces de mármol eran muy parecidos a peces
koi, al estar un buen rato en ese lugar y verlo bien, estaba seguro que debía
ser un baño, además la mujer de mi sueño, estaba tomando un baño en aquel
lugar, y además en la entrada de aquel gran salón había tres pequeños cubículos
a cada lado de la entrada, con grandes
puertas de madera, que tenían dentro lo que parecían retretes de mármol muy
ornamentados, con un lavamanos también muy ornamentado al lado de cada
uno, tan bien había varios lavamanos del
lado izquierdo del gran salón, 12 para ser mas exactos, muy bellos de un mármol
tan blanco como el de las paredes, que parecían desparecer en ellas, las llaves
a cada lado de los grifos con formas de peces mas pequeños, que los de las
duchas eran de broce y también con la forma de flores botón de cerezo, sentí
algo de curiosidad por saber si estas aun funcionaban, así que me acerque a la misma fuente de pez
que bañaba el cuerpo de la mujer de mi sueño y al girar la llave, la boca del
pez comenzó a dejar caer un abundante chorro de agua clara, me sentí muy feliz,
al ver salir el agua igual que en mi sueño, así que coloque mis manos bajo el
fuerte chorro de la fuente y recogí un poco entre mis manos para probarla,
estaba muy fresca como si fuera agua embotellada, me sentía tan contento al ver
el agua caer de la fuente, que me quite toda la ropa y me pare bajo la caída de
agua, para refrescarme mejor y quitarme todo el polvo de aquel lugar, después
de un rato ya limpio y fresco, solo me quede allí de pie dejando caer el agua
sobre mi cabeza, mientras esta recorría todo mi cuerpo, asta caer al blanco
piso de mármol y colarse a través de las doradas y redondas rejillas de bronce
bajo mis pies, llevándose consigo toda la suciedad de mi cuerpo, después tome
mis ropas y también las lave bajo el chorro de agua y después de cerrar la
llave del agua me quede un rato de pie, hay bajo la fuente, contra la pared a
espera a que secara mi ropa para poder ponérmela, pero mientras esperaba
comencé a pensar en todo que había pasado y sobretodo en la mujer de mi sueño,
que por alguna razón no lograba apartar de mis pensamientos, así como las
palabras que me dijo, y parecían hacer eco en mí cabeza.
-
Sabría
por que me encontró, si aun recordara su nombre.
-
A
que se refería con eso.
-
Era
ella acaso alguien a quien había olvidado haber conocido alguna vez, y que
ahora en un lugar extraño, había manifestado su recuerdo a través de un
caprichoso sueño.
Después de que
mi ropa de seco, decidí dejar de pensar en sin sentidos y concentrarme en
regresar a casa, así que regrese a gran salón del mural tallado en mármol, para
ver si podía abrir la puerta al otro lado de este, pero como lo había pensado,
esta estaba cerrada con llave, entonces, sin saber por que pensé que tal ves la
llave que había encontrado antes, podría servirme también para abrir esa
puerta, además no perdía nada con intentarlo, como me había sido útil antes, me
la había colgado del cuello con el cordón que esta tenia atado aun extremo,
como quizás la llevaba su antiguo dueño. Al meterla en el cerrojo y girar la
perilla, esta se abrir al igual que la anterior, de seguro esta era una especie
de llave maestra de aquel lugar que utilizaban los habitantes de ese lugar,
para proteger sus cosas de los extraños, para que solo ellos pudieras andar
libremente en ese recinto, que además era su hogar. Era otro salón, tan grande
como los anteriores, pero este parecía ser un gran comedor con una larga mesa de madera y 24 sillas a su
alrededor, sobre las paredes de este, y
sobre cada puesto en la mesa detrás de las sillas, había 24 retratos de 24
hombres maduros, usando las mismas
armaduras que ya había visto antes en el salón
de la derecha, el salón de las armas, en este lugar tampoco encontré
nada que me pudiese servir, pues en el comedor solo estaban la mesa con sus
sillas y aquellos retratos sobre ellas, y unas grandes vitrinas con puertas de
vidrio, llenas de varios tipos distintos de vajillas completas de porcelana,
juegos de te, y cubierterías de plata fina, de varios motivos y gravados
diferentes, parecía mas una colección de antigüedades que otra cosa, al final
del gran salón también había unos pequeños lavamanos de mármol, que mas
parecían pequeñas fuentes que salían de la pared, con una llave de hecha de
broce a cada lado de cada uno, eran 6 en total todos al lado derecho de la
puerta al final de la habitación, abrí uno para ver si estos también tenían
agua, y al igual que los del gran salón de baño estos también tenían agua, aunque ninguno de esos precioso objetos me
eran de ayuda, fue algo reconfortante poder ver los rostros de quienes vivieron
hay y escribieron todos esos libros, quienes además, tal vez fueron los mismos
que construyeron ese lugar. Si este lado del edificio era como el otro, al cruzar
la puerta al final del gran salón comedor, encontraría la última habitación de
la gran estructura.
-
Espero
poder encontrar algo de comer en esa habitación, pues es mi única esperanza.
-
Si,
no encuentro algo de comer pronto, después estaré demasiado débil para seguir,
y terminare por caer muerto, en este lugar tan desolado.
Llegue al final
del pasillo y comencé a abrir la ultima puerta,
esta no estaba cerrada, pero era algo dura de abrir, como si algo la
estuviera deteniendo del otro lado, coloque mi hombro contra ella y empuje con
fuerza y logre abrirla toda. Lo que la detenía parecía ser un saco de granos de
arroz que de había caído tras esta, después de que la tabla del estante donde
este estaba, se rompió por el peso de este y los otros debajo de el, que suerte
esa habitación, parecía ser una especie de gran alcen, donde los
bibliotecarios, guardaban sus provisiones, no solo había comida, al revisar mas
el lugar también halle velas, cerillos, herramientas, utensilios, materiales de
reparación, grandes rollos de papel y barriles de tinta, además de telas y
muchas otras cosas, estaba salvado, con todos lo alimentos secos y encurtidos
que todavía servían, podría comer ese día y aun sobraría mucho para llevar con
migo y seguir mi camino para regresar a casa, pero había algo mas en esa
habitación, al final de esta había una robusta escalera de piedra que parecía
subir asta casi llegar al alto techo acanalado de esta, donde al subir un poco
para saber adonde conducía, subí asta poco mas de la mitad, junto a la gran
ventana frontal izquierda del edificio, desde donde pude ver una puerta de no
mas de unos dos metros de alto por poco mas de medio metro de ancho, la cual
parecía estar entre abierta, dejando ver a lo lejos varios papeles tirados
sobre el suelo detrás de la puerta, pero en ese momento algo llamo mi atención,
como si alguien me observara desde afuera, a través de la ventana, así que me
voltee rápida mente para ver si había alguien afuera, pero no logre ver nada,
entonces recordé que la noche anterior, por estar distraído revisando el lugar
y por el cansancio de tanto caminar, había olvidado por completo cerrar la gran
puerta de la entrada, que tanto trabajo me había costado abrir para entrar,
preocupado por que alguien hubiese entrado y tratara de sorprenderme corrí para
ir a cerrarla, pero al pasar junto a unas herramientas sobre una mesa del
almacén, recordé que también había dejado la pequeña hacha de mano que había
tomado del salón de armas para protegerme, sobre la cama de la habitación, así
que tome una gran llave de tuercas, que tal ves usaban para reparar las
imprentas, y me arme con ella para ir a ver si alguien había entrado y cerrar
la puerta. Al llegar al salón principal no parecía ha ver nadie igual que
antes, Salí para ver si veía a alguien afuera, pero tampoco encontré a nadie,
después de entrar y cerrar la pesada puerta del frente y asegurarla con una de
las mesas de lectura del salón principal, revise de nuevo todo el lugar para
asegurarme de que no hubiese nadie mas allí, tome el hacha que había olvidado
sobre la cama y regrese almacén para subir y revisar la parte alta, deje la
pesada llave de tuercas donde la encontré y subí solo con la pequeña hacha de
mano, que era mas como un tipo de tomahawk. Después del susto de hacia un rato subí
las escaleras con calma y empuje la puerta del segundo piso con mucho cuidado,
mientras apretaba con fuerza el mango del hacha en mi otra mano, el lugar
parecía estar tan desierto como todos los demás, la segunda planta era una
inmensa y larga habitación que parecía abarcar todo el espacio sobre los tres
grandes salones principales de la planta baja, desde la puerta de entrada,
hasta el gran mural esculpido en mármol del salón de escribas, pero este no se
encontraba dividido, lo que lo hacia ser inmenso, y aunque los grandes y altos
ventanales dejaban pasar mucha luz a través de ellos, lo que había al final del
salón parecía perderse en la distancia, el piso del enorme y largo salón estaba
casi todo cubierto de papeles, escritos con grandes dibujos y muchos símbolos
distinto que parecían repetirse en casi todos ellos, trazando complejas figuras
geométricas, además sobre este se alzaban grandes telescopios como los de los
observatorios astronómicos, claro que estos parecían ser mas rudimentarios, en
total a lo largo de todo el inmenso lugar había tres de estos grandes
telescopios uno detrás del otro, aparentemente dispuestos cada uno, en el
centro de los tres salones de la planta baja, lo que dejaba una considerable
distancia entre ellos, y a los lados del inmenso salón había mas escritorios, 12 a cada lado y
después de estos; altos estantes llenos
de largos folios, parecidos a cartas astronómicas donde solo pude reconocer una
constelación que me resulto familiar; era orión, y eso solo la reconocí por que
casi siempre aparece e los documentales de la televisión sobre el antiguo
Egipto, pues las tres grandes pirámides se construyeron en alineación perfecta
bajo las tres estrellas que conforman el cinturón de orión, eso nunca se me
olvida, por ser un dato curioso. Pero a pesar de lo interesante de aquel lugar,
después de subirme un rato en uno de los grandes telescopios, para tratar de
encontrar la estrella del norte o la cruz del sur, aun con la tenue luz del sol
no se podían apreciar bien las estrellas, y como tenia mucha hambre de, deje mi
búsqueda de orientación para la noche, cuando las estrellas serian mas
visibles, y baje para prepararme algo de comer. En el gran almacén, encontré
principalmente, mucho arroz y algunos frijoles enlatados y otras pocas cosas
mas, entre ellas un par de galletas de lata, no estaban muy frescas pero aun se
podían comer, pensé que lo mejor seria guardarlas para el camino, así que solo
tome el arroz y los frijoles negros y algo de sal y prepare una gran olla de
arroz y un par de las latas de frijoles, no soy my bueno cocinando, pero cada
bocado de me pareció lo mejor del mundo, debió ser el hambre supongo, por que
la verdad es que no deje nada de comida y eso que prepare como unas 6 raciones
de arroz, comer tanto comenzó a darme mucho sueño, tanto que me dormí allí
sentado en la mesa dela cocina donde acababa de comer. Entonces alguien me
despertó, dándome unas palmaditas en la espalda y diciendo:
-
Hermano,
que haces durmiendo tan temprano, di aun tenemos mucho por hacer hoy.
Al principio me
extraño mucho, pero la verdad el asunto no me asusto, es mas todo me pareció
tan normal que, me levante y seguí a hombre que me había despertado, parecía
ser un señor muy amables, solo unos 5 o 6 años mayor que yo, incluso sentí como
si lo conocía, como si fuéramos amigos, aunque el me llamo hermano. Al salir a fuera, por una pequeña y robusta
puerta aun lado del almacén, afuera frente a my había otros hombres 6 mas para
ser exactos, y todos vestían igual, llevaban unas ropas de un estilo muy
japonés; eran unos medios quimonos pero mas frescos como las yukatas, pero
estos eran cortos como unas camisas y debajo llevaban pantalones como los de
los samuráis, pero estos eran cortos y solo llegaban poco mas debajo de las
rodillas, además usaban unas sandalias cubiertas, como las que se les ve usar a
los ninjas en esas viejas películas del genero, todas sus ropas eran blancas,
exceptuando por una estrella dorada de 8 puntas dentro de un anillo dorado,
grabada sobre su espalda, allí fue cuando me di cuenta, al mirarlos a todos
vistiendo las mismas ropas y ver sus rostros, ellos eran los mismos hombres de
los retratos sobre las sillas del comedor, estaba tan sorprendido, que al ver
la expresión de mi rostro, uno de lo hombres, el mayor de ellos un señor de
cabello plateado piel morena y ojos dorados, se me acerco y coloco su mano
sobre mi hombro y mirando me a los ojos, con expresión preocupada, dijo:
-
Hermano
te sientes bien, ben con migo, sentémonos un momento junto al campo de arroz
para que tomes algo de aire.
Después de
sentarnos sobre el tronco caído de un viejo árbol petrificado junto al campo de
arroz, coloque las manos sobre mis piernas y
note que no solo sus ropas eran iguales, sino que también las mías también
eran iguales a las suyas, así fue como me di cuenta, que ellos no me llamaban
hermano por un laso de sangre, sino por que yo era uno de ellos, pero si eso
era cierta y yo era uno de ellos cual de los hombres de los retratos del
comedor era yo y por que ahora se mostraban ante mi, si hacia solo un rato ese
lugar estaba desierto, abandonado desde hacia mucho, estaba muy confundido, por
que decidí calmarme y tratar de hablar con hombre mayor para tratar de saber
mas de todo esto, pero cuando ya me sentía mejor y estaba listo para hablar con
el, sentí como el, quien estaba sentado junto a mi, comenzó a acercarse mas y mas,
colocando primero uno de sus brazos alrededor de mi espalda y después el otro
sobre mi pecho, como tratando de abrasarme, todo fue muy extraño, y al voltear
para verlo y saber que le pasaba, ya no era el hombre mayor, era ella, la
hermosa mujer de la ducha, llevaba las mismas roas que aquel hombre hacia solo un rato, no podía
creer que fuera ella, así que levante la mirada pera saber si los otros también
podían verla, pero ya no había nadie, todos habían desaparecido, solo estábamos
ella yo y las espigas de arroz meciéndose con el viento. Cuando baje de nuevo
mi cabeza hacia ella para mirarla de nuevo, ella me sonrió con los ojos
cerrados, y dijo mientras se acurrucaba tiernamente junto a mí:
-
Ya
casi había olvidado lo cálido que es tu cuerpo y lo mucho que me gusta sentirte
junto a mí.
-
Como
aquella noche bajo las estrellas, después de la tormenta, cuando la muerte te
aparto de mi lado.
Después de
pronunciar aquellas palabras y abrir sus ojos y mirar en los míos, me sentí
sumergido en su mirada, casi como si un recuerdo profundo pero poderoso comenzara
a emerger de mi, pero no pude ver nada mas que la oscuridad de un profundo
sentimiento siego pero poderoso que poseyó todo mi ser, entonces una lagrima
broto de uno de mis ojos y callo sobre su mejilla, ella haciendo que sus ojos
se cerrasen nuevamente con gran tristeza, mientras ella trataba de aferrarse a
mi con todas sus fuerza, diciendo:
-
No te vallas, por favor no me dejes.
Y fue en ese
momento cuando desperté con los ojos abiertos, en la cocina, en el mismo lugar
donde aun estaban los platos donde había comido y donde me había quedado
dormido hacia solo un rato, otro sueño, la misma mujer, quien era ella y por
que parecía conocerme tanto y por que esos hombres los de los retratos me
habían llamado hermano, cuando yo jamás había visto ese lugar antes. Todos eran
sueños nada más, solo sueños, desvaríos producto del hambre primero y de comer
demasiado después, o tal vez la soledad de aquel lugar había comenzado a
enloquecerme, debo dejar de pensar en tonterías y comenzar a prepararme para
partir, antes que este lugar comience a quitarme la poca razón que aun me queda.
Después de lavar los trastes, note que la luz era diferente, algo mas tenue por
decirlo de alguna forma, así que subí las escaleras que llevaban a la planta
alta y me detuve junto a la ventana al lado de la escalera en el piso
intermedio, y para mi sorpresa ya era de noche, parece que mi pequeña siesta de
la tarde había durado mas de lo que había pensado, como ya era de noche seguí
subiendo, una vez arriba, cuando estaba apunto de abrir la puerta, escuche un
ruido que parecía provenir de adentro de la habitación, al detenerme a escuchar
mejor note que el ruido parecía ser un aleteo, como el de un ave grande, lo
cual era raro, pues en todo el tiempo que llevaba en aquel lugar, no había
visto un solo animal ni afuera en los fríos paramos, ni dentro del gran edificio,
así que abrí lentamente la puerta, y el aleteo pareció detenerse, como si solo
hubiese sido mi imaginación, entre con cuidado y no parecía haber nada que no
hubiese estado antes, camine un poco mas dentro del gigantesco salón e igual no
parecía haber nada fuera de lugar, así que regrese a la entrada y entonces
volví a escuchar el aleteo y al voltear hacia donde estaba el telescopio de la
entrada, allí estaba como si nada, como si siempre hubiese estado allí, como un
fantasma que al fin decidía mostrar su presencia, era en búho plateado, que me
observaba fijamente mientras permanecía posado desde una de las barras de
bronce del gran telescopio, entonces agito una vez mas sus alas y giro su
cabeza totalmente hacia atrás, como queriendo mostrarme algo, era uno de los
largos ventanales en arco, este estaba roto, seguramente el ave entro a través
de el, luego giro su cabeza una vez mas hacia mi y mientras me miraba
fijamente, movió su cabeza unas cuantas veces mientras mantenía su mirada fija
en mi, lo que pareció algo perturbador, aunque quería moverme e irme de hay, no
pude, era como si la mirada fija aquel búho, me impidiera mover musculo alguno,
entonces este se abalanzo sobre mi, agitando fuertemente sus alas, pasando a mi
lado y girando tras de mi tan rápido como una ráfaga de aire, saliendo por el
mismo lugar por el que parecía haber entrado, des pues de que el búho se fue,
pude moverme de nuevo, pero su extraña presencia, aun parecía permanecer en la
habitación, como si sus ojos aun me observaran aun cuando ya no estuviese en el
lugar, después de un rato y de sentirme mas sereno, subí al telescopio, el
mismo sobre el cual el búho se había posado minutos atrás y comencé a explorar
el firmamento una vez mas como en la mañana, en busca de la estrella polar o la
cruz de l sur, en busca de un poco de orientación, y como me esperaba, ni la
una ni la otra, solo una gran estrella muy brillante se destacaba en el cielo
pero esta aparecía en donde el sol se ocultaba,
algo si estaba claro ahora, el cielo no podía mentirme, donde sea que
estuviera, ya no estaba en el mundo que conocía, no se si estaba en otro
planeta o en otro universo, pero si de alguna forma llegue a este lugar, de
alguna forma tendría que poder salir, ya era muy tarde y después de mi larga siesta
de la tarde no tenia nada de sueño, así que decidí ver algo, por lo que baje de
nuevo al almacén, pues si en mi sueño de la mujer en el baño, este existía
igual que en mi sueño, entonces la pequeña puerta al costado del almacén que
llevaba a los cultivos de arroz, también debía existir, por lo que fui al lugar
en donde esta estaba en mi sueño, pero en su lugar solo había unas tablas rotas
y unos sacos y cosas apiladas, después de quitar unas cuantas cosas para ver
mejor, pude ver una parte de la puerta
bajo todas esas cosas, al parecer con el paso del tiempo la madera de uno de
los anaqueles se debilito y se rompió dejando caer sus cosa, formando una pila
de escombros de madera y otras cosas sobre la pequeña puerta, poco mas alta que
yo, la puerta era muy robusta, como las dos grandes puertas de la entrada,
además al parecer esta solo podía abrirse desde dentro y estaba cerrada con un
cerrojo de bronce muy macizo y una gruesa viga de madera deslizante que
condenaba la puerta desde el interior, haciendo imposible incluso derribarla
desde afuera, por cualquier medio, quitar la gruesa biga de madera me llevo algo de tiempo, pues
esta pesaba mucho y hacia ya mucho que nadie la movía, el cerrojo aunque
fuerte, no fue muy difícil de abrir, aunque requirió algo de fuerza, este era
mas como el cerrojo de la tapa de un viejo baúl de valores, con la diferencia
que en esta la llave se encontraba soldada al seguro, antes de salir tome de
nuevo la pesada llave de la otra vez, por si acaso, además, se me había vuelto a
olvidar el hacha esta vez sobre la mesa de la cocina y estaba demasiado ansioso
de por salir como para volver por ella, al salir asegure la puerta al suelo
para que esta no se serrase por accidente, con una barra de seguro que esta
tenia y que caía en un orificio en un bloque de mármol afuera de esta, como había
visto antes cuando llegue a la edificación, no había nada mas que mas suelo estéril,
camine un poco asía donde se suponía debía estar el tronco caído del árbol petrificado
y este estaba justo donde debía estar, al observar mejor note, las formas
abandonadas de los viejos surcos de los sembradíos de arroz, abandonados asía
ya mucho, todo estaba como lo había visto en mi sueño, entonces pensé que tal
vez cerca del gran edificio, debía haber otras estructuras menores, que no note
o las que no les preste importancia por el cansancio y el hambre de cuando
llegue al lugar, recorrí todo el costado izquierdo del edificio pero además de
los restos del sembradío de arroz y otros sembradíos menores y los restos de
una arboleda, de cuyos arboles solo quedaban unos pocos, altos y de madreas
oscuras y algunos otros de frutos, que no estaban en temporada, no parecía
haber nada mas, este debió ser el jardín, en donde los habitantes de la gran
estructura obtenían su sustento, al llegar al final del edificio, pude ver otra
edificación detrás del alto templo de eruditos, al acercarme para ver
mejor, este rea un edificio tubular, no
tan alto como el primero pero del diámetro del ancho de este, la arquitectura
de este rea como la de un viejo templo abierto como los de la antigua Grecia,
además parecía haber sido construido mucho antes que la edificación delante de
el, este constaba de 8 gruesos y altos pilares, que parecían como tres pilares
mas finos que se torcían entre si en dirección de las agujas del reloj,
formando uno mas grueso, estos sostenían un gran aro másico de mármol blanco
sobre ellas, como el de las columnas y todas las otras estructuras, además en
el centro de este, había una gran pila o mesa tubular de piedra, cubierta por
una bella y robusta losa de mármol, con el grabado de la luna creciente sobre
ella, al poner mi mano sobre ella, esta estaba muy fría, como un pedazo de
hielo, entonces volví a escuchar otra vez el ruido del batir de alas de aquel búho
y un escalofrió pareció recorrer mi espalda, y al levantar la mirada, hay
estaba nuevamente justo frente a mi, posado sobre el gran aro de mármol,
observándome fijamente como un fantasma en la noche, en la espera de un
desenlace fatal.
No se por que
pero entonces yo también comencé a mirarlo fijamente, entonces este voló
directamente hacia mi, de nuevo no pude moverme, solo mis parpados se cerraron
como un reflejo involuntario ante la envestida del imponente animal, pero este
no impacto contra mi ni siquiera lo sentí pasar junto a mi, como la vez
anterior, tan solo abrí mis ojos y ya no estaba allí, desapareció en el aire
sin dejar rastro alguno como si hubiese sido otro sueño mas, pero como algo tan
real podía ser solo otro sueño, entonces escuche una voz, una voz que parecía
provenir dentro de la mesa tubular debajo de la pesada losa de mármol, era la
voz de una mujer, una mujer joven, aunque apenas podía escucharla, estaba
seguro de que esta estaba gritando pidiendo ayuda, pero cuando me acerque para
escuchar mejor esta se silencio, temiendo que, quien estuviese dentro, hubiese
estado atrapada allí desde hacia mucho y hubiese comenzado a sofocarse, comencé
a empujar la pesada losa con todas mis fuerzas pero esta pesaba demasiado, así
que comencé a golpearla con la pesada llave que llevaba conmigo, asta que esta
comenzó a agrietarse, después de un buen rato la fractura se izo mas profunda y
un a ráfaga helada de viento salió se su interior abriendo mas la grieta y rompiendo
la robusta losa de mármol en dos, dejando caer ambas mitades a los lados de su
base tubular, sobre el piso del santuario, pero dentro no había nadie, vivo por
lo menos, pues dentro estaba el cuerpo momificado de un hombre anciano,
ataviado con las mismas ropas de guerrero que las que encontré en el cuarto de
armas del gran edificio, este se encontraba sentado en la posición del loto,
sosteniendo un gran libro con la portada plateada, sobre su pecho con los
brazos cruzados sobre el, y aunque no se por que, sentí el impulso de tomarlo,
de sostenerlo entre mis manos y ver en su interior, tal vez era simple
curiosidad, no lo se, y aunque sabia que estaba mal, pues no me pertenecía y
tomarlo de las manos muertas de su legitimo dueño, lo cual era una transgresión, pero había una fuerza que
parecía dominarme, como si no fuera yo mismo y casi sin darme cuenta me vi
inclinándome para tomar el libro de las decrepitas manos muerta de aquel viejo
sabio, que se hallaba reposado en su tumba asta que yo incitado por el llamado
de auxilio de una mujer inexistente, producto tal ves solo de otra alucinación,
causada por mi necesidad de no ser la única persona en ese basto lugar, donde
he profanando el sagrado descanso de un hombre muerto del que ahora tomo lo que
en vida debió ser su mas preciada posesión material.
CONTINUARA…
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