Las
13 lagrimas de sangre
1. La Niña.
Era muy temprano por la mañana en el espeso bosque y
apenas se comenzaba a escuchar el trinar de las aves que se calentaban con los
débiles pero cálidos rayos del sol que se colaban de entre los altos arboles,
después de la dura lluvia de la noche anterior. Y como siempre el ermitaño que
vivía solo en una pequeña cabaña en lo profundo de viejo bosque de hayas, había
salido para recolectar hiervas y frutos del bosque. Después de haber
recolectado lo suficiente para sus reservas de la semana y llevarlas a su cabaña,
tomo sus cantaros de agua para llenarlos con agua fresca del rio cercano, pero
cuando iba camino a este se encontró con una pequeña niña, que se hallaba sola
sentada a los pies de uno de los altos arboles, la cual se le quedo mirando y
le pregunto calmadamente al sorprendido hombre;
A lo que el
ermitaño solo pudo responder, aun sorprendido;
-
¿pero que haces aquí sola pequeña?, -
¿donde están tus padres?
- No
tengo a nadie, todos me dejaron sola.
- Ven
con migo, yo te cuidare, -mañana iremos al pueblo para ver si encontramos a tu
familia, si.
A lo que la pequeña solo asintió con la cabeza y
acompaño al ermitaño al rio a recoger agua, y luego regresaron juntos a la
cabaña de este.
La niña era algo extraña, pues no se mostraba ni
temerosa, ni preocupada, a pesar de estar en aquella situación tan difícil,
sobre todo para una niña pequeña que se haya sola en un lugar desconocido y en
compañía de un extraño. Siempre parecía estar feliz sin ninguna razón aparente,
y en ocasiones se quedaba mirando fijamente al ermitaño mientras este hacia sus
cosas y de repente le sonreía como si estuviese feliz de estar con él.
Entonces esa tarde después de que el ermitaño la
sirviera algunos frutos dulces y castañas para cenar, está sujeto su mano antes
de que el soltara el plato que le avía servido y le dijo; - aun no me has dicho
cuál es tu nombre. Y sonrió con dulzura, esperando atenta escuchar el nombre de
aquel gentil pero solitario hombre.
- Marko,
mi nombre es Marko.
-
¿Quieres saber mi nombre, Marko?
- Si.
Claro, dímelo.
- Mi
nombre es un secreto.
- Y
porque es un secreto.
Entonces soltó al ermitaño y dijo; - que rico se ve
esto. Y comenzó a comer, el ermitaño se quedo mirando a la pequeña niña por un
rato, pero después el también se sentó a la mesa y sin prestarle mucha
importancia a lo sucedido el también comenzó a comer, después de todo los niños
so así, ellos tienen sus cosas y para ellos todo es un juego.
Después de comer el ermitaño recogió la mesa y
arreglo su cama la una cama para dársela a la pequeña niña para que pudiese
dormir con más comodidad, entonces llamo a la pequeña para que descansara, pues
debía estar agotada por el duro día, pero esta le dijo que no se sentía cansada
y que solo se acostaría si este jugaba con ella un rato antes, a lo que el
ermitaño pregunto;
-
Y, a que quieres jugar.
-
Juguemos a, dime. - ¿sabes cómo se juega
verdad?
-
No. pero dime como.
-
Es fácil, yo comenzare. – ¿dime, cuántos años tienes?
-
36 años.
-
Vez te dije que era fácil, ahora tu.
-
Está bien, - ¿Cuántos años tienes?
-
No dijiste dime, tonto perdiste.
-
Pero si de verdad quieres saber, siempre
tengo 7 años.
-
¿Siempre? (Exclamo extrañado).
-
No, yo gane así que es mi turno.
-
Dime, ¿por que vives aquí solo?
-
Porque todos me han abandonado.
-
Igual que a mí. - Marko quieres ser mi padre.
-
Pero tú ya debes tener padres.
-
No. Yo no tengo a nadie, siempre he
estado sola, ellos no me querían y me abandonaron, - Me dejaron sola (dijo exaltada, y en tono
melancólico, mientras sus enormes ojos azules se llenaban de lágrimas).
Entonces el ermitaño tomo a la pequeña niña entre
sus fuertes brazos, para tratar de consolarla, pues ella se encontraba tan sola
en este mundo como él. Y la pequeña se calmo poco a poco entre los brazos del
solitario pero amable hombre, que por primera vez en mucho tiempo ya no se
sentía solo. En ese momento la niña levanto su dulce carita aun húmeda por las
lagrimas, pero iluminada con aquella sonrisa que había mostrado desde que se
había encontró con él en el bosque. Y al mirar el encantador rostro de la dulce
niña el ermitaño, la cargo entre sus brazos y la llevo a la cama para que esta
pudiese dormir, pues ya había caído la noche, pero la pequeña niña, quien
parecía haber pasado la noche sola en el bosque, no se mostraba para nada
cansada, así que después de que este la acostó en su cama y la arropo con una
abrigadora manta, esta se sentó y al voltear su rostro suavemente hacia él,
como si sus pensamientos se hallaran en otra parte, esta le dijo;
-
Hoy hace una noche hermosa, pues puedes
ver a la inmensa luna, brillando en el cielo e iluminando con su blanca luz a
los arboles de bosque.
-
Aun no tengo sueño, pero si me cantas
una canción para dormir, te prometo que mis ojos se cerraran y me dormiré.
A lo que el ermitaño respondió sonriente;
-
Está bien, te cantare la canción que mi
madre solía cantarme cuando era pequeño y no podía dormir.
El ermitaño le canto entonces aquella vieja y dulce
canción de sus recuerdos, mientras veía como la pequeña comenzaba a cerrar poco
a poco sus tiernos ojos azules, y para cuando este termino de la canción, la
pequeña ya dormía profundamente. Así que el ermitaño tomo una vieja colcha de
una cómoda y se sentó en el sillón que estaba frente a la chimenea de piedra
para calentar sus cansados huesos y tratar de dormir un poco, para poder ir al
pueblo al día siguiente, resolver el misterio de pequeña niña.
Ya era pasada la media noche, cuando un ruido como
de un animal salvaje que rasga el piso de madera al caminar, despertó al hombre
que dormía profundamente, y que al escuchar el ruido como de garras en el piso,
se levanto exaltado y salió corriendo hacia la habitación, en donde se hallaba
durmiendo la pequeña, pero al entrar a esta la niña no se encontraba en ella,
lo cual sorprendió y preocupo aun mas al pobre hombre, el cual se extraño aun
mas al percatarse de que la cama estaba hecha, como si nadie hubiese dormido en
ella y no había rastro de que hubiese entrado algún animal, es mas la ventana
estaba bien cerrada y cubierta con su gruesa cortina, tal y como él la había
dejado antes de salir en la mañana. En ese momento callo en cuenta de algo, y
se dijo así mismo; - pero cómo es
posible que supiera que la luna estaba llena y que podían verse las estrellas,
si entramos a la cabaña para comer poco antes del anochecer, y además cuando lo dijo, lo hiso mientras miraba hacia
la ventana, la cual se encontraba cubierta.
En ese momento sintió una oscura presencia detrás de
él observándolo, y que hiso correr un tenebroso escalofrió por su espalda. Y al
este darse vuelta, se encontró frente a la siniestra presencia de esa extraña
criatura, con la forma de una hermosa joven, cubierta por ropas raídas y viejas
que dejaban entre ver su cuerpo joven y hermoso, en contraste con las uñas de
los dedos de sus manos y pies que eran afiladas como garras, y sus ojos azules
y aterradores como dos abismos oscuros que al mirarlos te llenaban de un
profundo sentimiento de pérdida y angustia.
Entonces la hermosa joven le dijo al asustado
hombre;
-
No temas Marko, ya no deseo hacerte
daño.
-
¿Pero como sabes mi nombre?, ¿quien
eres? y ¿que quieres de mi? (pregunto en tono de sorpresa y extrañes, aun
asustado por la presencia de la aterradora pero bella criatura).
-
Es que acaso ya me has olvidado Marko, o
es que ahora no me reconoces, porque he tomado mi verdadera forma. Respondió,
en tono de picardía, mientras sonreía con sus bellos labios, rosados como los
pétalos de una flor, que ocultaban sus dientes afilados como colmillos.
Entonces el ermitaño guardo silencio un momento,
mientras recuperaba la calma y observaba con detenimiento a la extraña joven. Y
al mirar sus decolorados cabellos dorados, noto que llevaba puesto el mismo
sujetador en forma de mariposa que tenia la pequeña niña que había encontrado
sola en el bosque.
-
Veo por tu expresión, que ya te has dado
cuenta de quién soy.
-
Sí, pero es imposible, como podrías ser
tú.
-
Ven Marko, acércate a mí, no me tengas
miedo.
El ermitaño se acerco a la extraña joven y esta lo
rodeo con sus brazos, estrechando a este contra su delicado cuerpo, mientras
colocaba su cabeza junto a la suya, y en voz baja le dijo a este;
-
Nunca respondiste a mi pregunta
Marko.
-
Pero importa ahora que mi corazón late
junto al tuyo, conozco tu respuesta, ahora sé que tú me amas, al igual que yo a
ti.
-
Te amo Marko, y por eso ahora te diré mi
nombre.
Y el ermitaño, incapaz de pronunciar palabra alguna,
por encontrarse adormecido por el fragante aroma a flores de
la joven, que se aferraba a él como si temiera perderlo. De pronto reacciono de
su profundo trance, al escuchar el nombre de esta. Pero mientras abría sus ojos
pudo ver en su interior, quien era y lo que era. Al parecer ella era el
espíritu de una pequeña niña que tras ser abandonada por su familia, por estar
enferma y por el temor de que esta les contagiase, la abandonaron en el bosque
la noche anterior detrás del árbol en el que la encontró el ermitaño sentada,
como esperando por él, y el espíritu de una antiguo demonio femenino, que
seducía a los hombres para después comerse sus corazones, que se encontraba
sellado en aquel árbol, fue despertado por la tristeza de la pequeña que murió
a los pies de este, rompiendo el sello que lo aprisionaba con sus lagrimas, y
tomando el cuerpo de la pequeña niña como propio, y mesclando su esencia con la
frágil alma e la niña, para así tomar forma de nuevo en el mundo.
Después de ser abrumado por aquellas perturbadoras
imágenes, que inundaron su ser con los tristes y últimos sentimientos de la
pequeña niña, el ermitaño cayó postrado a los pies de la extraña joven,
llorando desconsoladamente por el cruel destino de la pequeña niña. Entonces la
joven levanto el rostro de hombre para que este pudiese mirarla y le dijo; - no llores Marko, no te sientas triste por
mí, ahora ya no estoy sola pues el espirito que una vez estuvo atrapado en el
árbol ahora es parte mía como yo lo soy suya, y gracias a ti toda mi tristeza
se ha desvanecido, pues tu amor por mí, me ha devuelto la vida y tus lagrimas
me han liberado las sombrías ataduras que el demonio había colocado sobre mi
corazón.
-
Te amo Marko, y te amare para siempre.
-
Y recuerda, que te estaré esperando
junta a aquel árbol en donde nos vimos por primera vez.
Sin más, de pronto la presencia de aquella joven
criatura se desvaneció de la habitación, como si nunca hubiese estado en ella.
Dejando al ermitaño solo en la vieja cabaña, pero con un profundo sentimiento
de felicidad, pues sabía que su pequeña hija lo estaría esperando junto al
viejo árbol.
2.
La Novia.
Carlos era un
exitoso arquitecto que había decidido abandonar su vida en la ciudad, para
vivir tranquilamente en el campo, en donde había comprado una hermosa y amplia
casa de campo cerca de las montañas. La casa estaba algo descuidada pues sus
dueños una pareja mayor, habían dejado de usarla y aunque el esposo la había
hace ya muchos años para disfrutar de la tranquilidad del campo habían decidido
venderla hace poco, pues según le conto el Sr. Le Floure pensaban regresar a
Europa en donde tenían parientes, para Carlos aquel lugar era perfecto pues a
pesar de ser un hombre adinerado, le gustaba el trabajo duro y había decido
devolverle su esplendor a aquella hermosa casa de campo para convertirla en su
hogar y quien sabe, tal vez también reconstruir su vida en aquel hermoso y
apacible lugar.
Al día
siguiente de comprar la propiedad, Carlos empaco sus cosas y se fue a las
montañas rumbo a su nueva vida. Al llegar a la casa de campo ya se había hecho
de noche, así que alumbrado con una linterna en la oscura noche sin luna hacia
el cobertizo, en donde se encontraba el generador eléctrico, el cual a pesar de
ser un modelo de vieja manufactura funcionaba muy bien. Después de encenderlo,
al revisar el tanque de combustible y este no tenía mucha, solo la suficiente para
esa noche.
Ya frente a la
casa quiso encender la luz del pórtico, pero esta estaba rota, el resto de
estaban bien, y también había agua caliente, después de encender las luces de
la casa, volvió a su camioneta y comenzó a bajar sus cosas para instalarse,
pero como ya era muy tarde y estaba cansado del largo viaje en carretera, solo
las dejo en la sala y subió a la habitación principal únicamente con lo que
necesitaba para dormir. Después de cambiar las polvorientas sabanas de la cama
por unas limpias y cambiarse de ropa, este callo rendido asta casi las dos de
la madrugada, cuando un aterrador escalofrió recorrió todo su cuerpo
despertándolo súbitamente pero Carlos que era un hombre de carácter calmado, no
le dio mayor importancia pues posiblemente era una corriente de aire. Al
levantarse a revisar la venta tuvo la extraña sensación de que alguien lo
observaba, tomo un momento y miro a su alrededor como un niño asustado en la
noche y pensó en lo tonto que era, solo era su primera noche en un lugar desconocido,
es norma sentir ansiedad, vio la ventana y esta estaba firmemente cerrada, aun
así la habitación estaba helada, pero era normal después de todo en las
montañas siempre hace mas frio, sin darle mayor importancia al asunto este
volvió a acostarse, antes de dormirse, miro fijamente hacia la oscuridad
poniendo atención a cada ruido de la casa, pero no escucho nada mas que los
crujidos de la vieja casa por el frio aire de montaña y el viento corriendo a
través de los arboles, ya era tarde y esta exhausto así que solo cerro los ojos
y volvió a dormir.
Muy temprano a
la mañana siguiente, ya descansado decidió limpiar un poco la casa comenzando
por la cocina, claro primero tomo unos emparedados y una botella de agua de su
hielera y se sentó a desayunar en la cocina, después de terminar reviso el
refrigerador, este no tenia nada dentro y estaba apagado, al revisar vio que
este no estaba conectado a una línea del generador, si no a la toma de
corriente de un acumulador que parecía recargarse con el generador, pero este
ya estaba muy gastado así que decidió que después de limpiar iría al pueblo
para comprar otro en la gasolinera cuando fuese por combustible para el
generador. Ya casi al medio día, después de haber limpiado y ordenado un poco
subió para tomar un baño, al salir del baño se sorprendió al ver su ropa lista
sobre la cama, pero el no recordaba haberla sacado de su maleta, de todas
formas no le dio mayor importancia, estaba cansado por la ardua faena de la
mañana y tal vez por eso recordaba haber alistado su ropa.
Después de
vestirse tomo su billetera de la cómoda para ir al pueblo a almorzar y a comprar algunas
cosas. Al llegar al pueblo después de media hora de camino, se detuvo primero
frente a la ferretería del pueblo, donde se encontró con el dueño de esta, que
ya casi estaba por cerrar, pero el señor Klarens un hombre ya mayor, lo saludo
cortésmente y le pregunto que si podía servirle en algo, a lo que Carlos le
respondió que solo necesitaba algo de pintura entre otras cosas para
reparaciones menores en madera y algunas lámparas para exterior, entonces el
Sr. Klarens le dijo que no había ningún problema y que tenia todo que el
necesitaba, mientras Carlos subía las cosas a la camioneta comenzaron a
conversar, Carlos le conto que ahora seria su vecino pues había comprado la
casa de la familia Le Floure y el Sr. Klarens le dijo que como eran vecinos
entonces debía llamarlo Mark, además ambos parecían haber congeniado bien, así
que este comenzó a contarle a Carlos sobre su familia, su esposa y sus dos hijos
y de cómo el era descendiente de uno de los fundadores del pueblo como la
mayoría de las personas que allí vivían sus vidas tranquilamente y sin
complicaciones en aquel apartado lugar junto a las montañas, además también le
dijo que su hijo mayor había trabajado en la construcción de la casa Le Floure,
la casa de campo en el bosque que el vivía ahora.
Ya habiendo
terminado de subir las cosas a la camioneta, Carlos le pregunto al Sr. Klarens
si sabia de un lugar en donde en donde pudiese almorzar y este le recomendó ir
al restaurante frente a la plaza del pueblo llamado El Fogón, en donde se podía
comer muy bien, en ese momento llegaron los hijos del señor Klarens y después
de que su padre los presentara brevemente, Carlos se despidió para ir a comer y
que ellos pudiesen cerrar la ferretería.
Al llegar al
restaurante, fue recibido por una joven mesera, quien lo llevo a una mesa para
tomar su orden, después de tomarla esta le pregunto gentilmente:
-
Perdone,
viene usted de visita o solo esta de paso.
-
No,
en realidad ahora vivo aquí, acabo de mudarme, recién llegue Ayer por la noche.
-
¡En
serio!, ¡que bien! Respondió encantada y se sonrojo cuando este sonrió
sorprendido por su reacción.
Algo apenada, se volteo y dijo:
-
En
un momento traigo su orden.
Cuando estaba
pagando la cuenta, entro el alcalde del pueblo junto a su asistente, a quienes
Carlos ya había conocido cuando realizo los tramites de compra de la casa, al
verlo estos se acercaron a el para saludarlo y el alcalde que era un hombre muy
amable y educado, estrecho su mano mientras le decía lo contento que estaba de
que alguien tan respetable y educado como el se hubiese mudado a su pequeño
pueblo, pues el alcalde que era un hombre prudente, había investigado un poco
sobre el, sabia que este era el único hijo de una de las mujeres mas ricas de
la ciudad y que su padre que había muerto hace algunos años, pertenecía a una
de las familias las influyentes de estado. Carlos le dijo que era un placer
volver a verlo y que le encantaría quedarse a charlar con el, pero que aun
tenia muchas cosas que hacer, el alcalde dijo que el entendía, pues la casa Le
Floure era muy grande y que debía ser mucho trabajo arreglarla.
-
¡La
casa le Floure! Dijo sorprendida y algo asustada la joven mesera, al escuchar
al alcalde mientras regresaba para entregarle a Carlos su cambio.
-
Que
te ocurre niña es que acaso no sabes que es descortés escuchar las
conversaciones de los demás.
-
Lo
siento, yo solo le traía su cambio, disculpen.
-
No
te preocupes, puedes quedarte con el, por haberme atendido tan bien.
La joven
mesera le dio las gracias y se retiro a un asustada, Carlos noto que la otra
mesera una bella mujer con un pequeño lunar bajo su ojo izquierdo, se acerco a
ella y después de que esta le dijo algo, la mujer volteo hacia donde el estaba
con la misma expresión en los ojos de la joven. El alcalde al percatarse de
aquella incomoda situación tomo a Carlos del hombro y le dijo:
-
Vamos,
permítame acompañarlo a su auto, para podes hablar un poco con usted.
-
Dígame
contrato ya a alguien para limpiar la casa.
-
Por
que si no, yo puedo conseguirle a alguien.
-
En
este momento no necesito a nadie, pues aun tengo algunos arreglos menores que
hacerle a la casa.
-
Pero
cuando termine, si necesitare a alguien que haga la limpieza una a la semana.
-
Bien,
entonces avíseme cuando necesite a alguien, estoy seguro que la señora Rutens y
su hija podrán encargarse.
-
Después
de todo ellas eran quienes se encargaban de limpiar el lugar cuando trabajaban
para los le Floure.
-
A
por cierto, también quería aprovechar la oportunidad para invitarlo a cenar a
mi casa.
-
Claro,
si no esta muy cansado y puede venir.
-
Es
que planeábamos reunirnos con amigos, y seria una buena oportunidad para que
conociera a la gente del pueblo.
-
Si
claro, para mi será un placer aceptar su invitación a cenar.
-
Bien,
usted ya conoce mi dirección, entonces lo esperamos a la 7 esta bien.
-
Si
allí estaré y gracias por la invitación, asta las 7 entonces.
Después de
despedirse, Carlos fue a la tienda de abarrotes del pueblo a comprar algunos
víveres para la semana entre otras cosas. Al entrar en la tienda vio a una
bella mujer de cabello negro, tras el mostrador, quien se encontraba sola
distraída leyendo un libro, el cual dejo sobre el mostrador al verlo entrar y
darle las buenas tardes, esta se sorprendió un poco de verlo entrar, pues los
visitantes foráneos eran raros por aquel lugar, y aunque se sentía intrigada
por el, esta era muy tímida como para preguntarle quien era, al pagar sus
compras Carlos decidió tomar la iniciativa y presentarse con la bella mujer,
quien lie dijo que su nombre era Isabela Rutena, al escuchar su apellido Carlos
le pregunto que si era familiar de la Sra. Rutena la directora del registro
civil, y resulto que así era pues ella era su hija menor.
-
Acaso
usted conoce a mi madre.
-
Si,
así es, fue ella quien arregló los papeles de mi casa, es que ase poco compre
una propiedad cercana, pues quería vivir en un lugar mas tranquiló, y me he
enamorado de este hermoso lugar.
Mientras
conversaba con ella, esta le conto que la tienda era de su propiedad, y que su
ex esposo se la había dejado a ella y a su hija después de separarse. En
ese momento entro la señora Rutena,
quien lo reconoció de inmediato, pues ella fue quien se encargo de los tramites
de la compra de su casa.
-
Buenos
días tenga usted señor días, valga la redundancia.
-
Veo
que ya conoció usted a mi hija Isabela.
-
Como
esta Sra. Rutena, es un gusto volver a verla.
-
Bueno
veo que ya se han presentado, no se si el joven te a contado, pero fue el quien
ha comprado la hermosa casa de los señores Le Floure, así que lo veremos mucho
por aquí espero (dijo mirando a su hija con una sonrisa).
-
¡La
casa Le Floure! (dijo exaltada, casi temblado).
Carlos, se
quedo mirando por un momento a la asustada Isabela, que asta hace poco charlaba
con el plácidamente y que ahora parecía asustada. Pero pensó que era normal,
después de todo según le habían dicho los señores Le Floure, apena hacia un
año, desde que en aquella casa había muerto su joven hija en trágicas
circunstancias, lo cual era poco común en ese tipo de lugares en donde todas
las personas se conocen.
Así que para
no perturbar más a la tranquilidad del pueblo, con viejas heridas, Carlos
decidió despedirse, pues además aun tenía muchas cosas que hacer en casa antes
de la cena en la casa del alcalde.
Ya de regreso
en la casa, y después de guardar los víveres, busco la batería nueva que compro
al salir del pueblo en la gasolinera cuando se detuvo para cargar gasolina y
comprar el combustible para el generador. Después de conectar la batería al
sistema auxiliar de corriente del refrigerador, este encendió de inmediato, y
ahora, ya mas tranquilo con el refrigerador limpio y lleno de comida funcionando,
decidió tomar un descanso, así que tomo una gaseosa del refrigerador, pero esta
aun estaba tibia, por lo que saco un vaso de la alacena y fue a buscar un poco
de hielo de la hielera, pero entonces escucho un ruido que parecía provenir de
su habitación, así que subió revisar, al entrar en la habitación vio que era
solo la ventana que parecía haberse abierto con el viento, después de serrarla
bien regreso a la cocina, pero al entrar en esta se sorprendió al ver el vaso
con hielo sobre la mesa junto a la lata de gaseosa, pero lo extraño era que el
no recordaba haber abierto la hielera y mucho menos haber tomado el hielo de
esta, pero no le dio la mayor importancia, pues estaba algo cansado y por eso no lo recordaba, además la
tranquilidad del campo, ase que el tiempo transcurra a su propia manera.
Después de sentarse en la cocina un rato y tomarse su gaseosa, fue a su
camioneta por el combustible para el generador, al entrar al cobertizo y ver el medidor del tanque de combustible
del generador, vio que este estaca ya casi vacio, así que tomo los dos
garrafones que había comprado en la gasolinera y comenzó a llenar el tanque,
para cuando ya casi había terminado de vaciar el segundo garrafón, escucho
abrirse la puerta del cobertizo, al voltearse vio que la puerta estaba medio
abierta, pero no le presto atención pues debía de haber sido el viento lo que
la había abierto, así que siguió con su labor, pero mientras colocaba la tapa
del tanque del generador, escucho pasos cerca de la puerta y esta ves cuando
volteo para mirar, vio la sombra de alguien afuera, sorprendido tomo una vieja
llave de tuercas de la pared del cobertizo y salió para ver quien estaba
afuera, después de salir y dar un vistazo por los alrededores, no vio a nadie y
tampoco encontró marcas de pisadas cerca del cobertizo, por lo que pensó que
debía haber sido su imaginación o se confundió con las sombras del ocaso, así
que regreso para encender el generador, pues ya había comenzado a oscurecer, de
vuelta dentro la casa subió a su habitación para tomar un baño y vestirse para
ir a cenar a casa del alcalde del pueblo.
Mientras
tomaba una ducha, un repentino y angustiante sentimiento de tristeza lo
sobrecogió asiéndolo llorar sin ninguna razón aparente, mesclando sus amargas
lagrimas con el agua de la regadera mientras esta lo empapaba. Después de
llorar desconsoladamente, repitiendo una y otra ves en silencio el nombre de
aquella mujer que hiso pedazos su corazón, sintió como un espeluznante
escalofrió recorría su espalda como si una tenebrosa presencia estuviera detrás
de el. Ya después de un rato, aquella aterradora y melancólica presencia
comenzó a desaparecer, Carlos confundido por lo que había sucedido se tomo un
momento después de salir de la ducha para calmarse un poco y tratar de asimilar
lo que había ocurrido. Ya más tranquilo abrió la puerta del baño y entro en la
habitación, después de vestirse tomo sus llaves y su billetera de la cómoda y
bajo a la cocina para tomar una botella de vino e irse.
Al llegar a la
casa del alcalde, Carlos fue recibido cortésmente por la esposa de este, una
encantadora señora de largo y ondulado cabello castaño, eran poco mas de las
siete y ya casi todos los invitados habían llegado, solo esperaban al padre
Navas, el sacerdote del pueblo, para servir la comida, este llego unos minutos
después, excusándose por haber llegado tarde.
Una vez que
todos los comensales habían llegado, el alcalde los reunió en el comedor para
comenzar la velada, entre los invitados a la cena se encontraban los amigos mas
cercanos del alcalde, como la Sra. Rutena y su hija Isabela, el Sr. Klarens y
su esposa, quienes eran grandes amigos de la infancia del alcalde y su esposa,
y el padre Navas, el viejo sacerdote del pueblo y por supuesto la esposa del
alcalde y su joven hija de catorce años, quien parecía haber quedado encantada
con Carlos, el apuesto joven de la capital, casi tanto como su padre, quien
estaba muy interesado en hacerse amigo con este, pues no solo era un reconocido
arquitecto, que además era el único hijo de una de las mujeres mas ricas e
influyentes de estado. La cena transcurrió de forma agradable y amena, pues el
Sr. Alcalde era un hombre muy atento e incluyo a todos sus invitados en la
conversación y los invitados se encontraban muy animados por la presencia de
Carlos, pues en las palabras del padre Navas; la sangre nueva es buena para
refrescar el ambiente. El alcalde contaba sus amenas anécdotas de juventud y el
buen padre Navas, siempre sazonando la conversación con sus acertados
comentarios y por su puesto los chismes mas reciente del pueblo, contados
discretamente por la esposa del alcalde y la Sra. Klarens, mientras la señora
Rutena escuchaba atentamente los mismos sin perder detalle, sin soltar ningún
comentario indiscreto. Carlos parecía haber encajado bien pues este contesto
tranquila mente las preguntas de sus curiosos nuevos vecinos, a quienes parecía
haberles caído muy bien, pues no lo dejaron fuera de la conversación en ningún
momento, sobre todo la joven hija del alcalde, quien no dejo de bombardearlo
con toda clase de preguntas, como; si tenia novia, que música le gustaba y
cosas así, mientras Carlos observaba discretamente a la hermosa Isabela, quien
estaba sentada frente a el observando como este respondía cortésmente las
preguntas de la efusiva jovencita, en ese momento el padre Navas, que estaba
sentado junto a el, le comento lo feliz que lo hacia, que el hubiese comprado
la casa de los Le Floure, buenas personas
a las que el tubo el gusto de conocer y por los que sentía mucho aprecio
y sobre todo a su hija, la alegría de los Le Floure, a quien bautizó en su
iglesia Hacían ya 19 años, una bella joven de bellos sentimientos.
-
Que
lastima que halla tenido que morir tan abruptamente y de esa forma (dijo con
tristeza mientras se santiguaba).
-
Que
dios se apiade de su hermosa alma.
En ese momento
todos se quedaron callados sin atreverse decir nada, pues las palabras del
viejo sacerdote, habían tocado un tema que nadie quería mencionar. Entonces el
señor alcalde, interrumpió el silencio tratando de evadir el tema, diciéndole a
su esposa que ya era hora de traer el postre, pastel de fresas su favorito.
Después del postre, el alcalde invito a sus invitados a pasar a la sala, para
tomar una tasa de café caliente.
Mientras
tomaban el café en la sala, Carlos aprovecho para poder continuar su
conversación de la tarde con Isabela, en la cual le conto que se había casado
muy joven, con su novio de la secundaria al cual quería muchísimo, quien había
heredado la tienda de abarrotes de sus abuelos, pero por la cual no tenia ningún
interés pues el siempre quiso ser músico y vivir en la ciudad rodeado de lujos,
por lo que ella era quien se encargaba de atender la tienda, la cual le dejo a
ella y a su hijo de cinco años cuando se divorcio de ella ase dos años, y que
no había podido verlo desde entonces, pues este solo les enviaba una postal
cada año en cumpleaños de su hijo, Carlos le conto que el también había estado
casado, pero que las cosa no habían salido bien pues ella no parecía ser feliz
con el por lo que decidió separarse de
ella, al hablar de ello su voz cabio brevemente y su mirada mostraba una
profunda tristeza, en ese momento fueron interrumpidos por Amanda la hija del
alcalde quien le dijo sonriendo a Carlos, que le había gustado mucho charlar
con el, pero que su madre le había dicho que ya tenia que irse a dormir, pero
que esperaba poder verlo de nuevo, después de que la jovencita se retiro a
dormir ya pasadas las diez, el alcalde se acerco a este para conversar un poco
mas con el y conocer su impresión del pueblo y su gente.
Al final de la
velada, mientras Carlos se despedía del alcalde y su esposa, el padre Navas se
le acerco para preguntarle si podía llevarlo a la iglesia, pues ya era tarde
para regresar caminando.
-
Además
me gustaría aprovechar el momento para poder conversar un poco más con usted.
-
Si,
claro padre, para mi será un placer llevarlo.
Camino a la
iglesia el padre le pregunto; sobre que tanto sabia el acerca de las trágicas
circunstancias en las cuales había fallecido la joven hija de los Le Floure. A lo
que este respondió, que por lo que le había contado su padre, ella era su única
hija y que había muerto repentinamente en aquella casa, aunque desconozco las
causas del accidente que causo su muerte.
-
Pues este estaba muy afligido por su pérdida
para contarme algo más y yo no quise incomodarlo con los recuerdos de tan
doloroso suceso.
Entonces el
padre se tomo un momento y después de respirar profundamente, miro a Carlos a
los ojos y comenzó a contarle calmadamente, reflejando una gran tristeza en su
tono de voz, mientras recordaba los trágicos eventos que llevaros a la muerte
la aquella bella joven, a la cual el conocía desde que era pequeña. Quien tubo
la desgracia de encontrar el amor, un amargo amor en alguien que no merecía ser
amado, un canalla que la engaño para hacerse de su dinero y jugar con ella y su
puro corazón, para después abandonarla de la manera mas cínica.
-
Así
es muchacho, es por eso que cuando recuerdo el triste final de la vida de
Mariana; una joven tan bella y pura de corazón que parecía un ángel.
-
Un
ángel que tubo que abandonar este mundo en las amargas lagrimas del engaño,
quitándose la vida por alguien que la merecía, que dios se apiade de su alma
pura (dijo santiguándose).
-
Y
lo irónico de que sea yo quien te cuente esta tragedia, pues fui yo mismo quien
la bautizo en nombre de dios bendiciendo su alma pura, para después regresarle
esta misma alma ahora manchada con la sangre del impuro acto del suicidio.
-
Que
dios la perdone pues ella no sabia lo que hacia, pues fuel el dolor quien
decidió por ella (dijo santiguándose una ves mas, derramando unas lagrimas por
ella).
-
Ahora
comprendo por que todos se comportaban así al tocar ese asunto. Pobre chica
(dijo Carlos con gran tristeza).
Después de
dejar al padre Navas en la iglesia, Carlos regreso a la casa pensando en las
palabras de viejo padre, y al llegar a la casa comenzó a reflexionar sobre la
trágica historia de esa joven; Mariana y de cómo se quito la vida por un mal
amor, como el mismo pensó hacerlo tantas veces, hasta que llego a aquel lugar.
Como ya era
tarde y estaba muy cansado, fue a la cocina para tomar un poco de agua fría y
luego subió a su habitación, se cambio de ropa para dormir y se acostó,
quedándose dormido casi de inmediato.
Pasada ya la
media noche, sintió una corriente helada que soplo su cabello, despertándolo
abruptamente de su pesado sueño. Y al abrir los ojos, vio a una mujer vestida
de novia, con el rostro cubierto por un fino velo blanco, que estaba recostada
frente a el, acariciándole el cabello cariñosamente, en ese momento;
sorprendido ante esa escalofriante escena, salto de la cama asustado tratando
de alejarse de esta y al verla mejor, iluminada bajo la luz de luna que entraba
por la gran ventana de la habitación, noto que su vestido estaba lleno de sangre,
lo cual lo hiso sentir aun mas miedo, por lo que comenzó a caminar hacia atrás
sin poder dejar de mirarla, mientras esta se levantaba de la cama y caminaba
hacia el, consiguiendo con esto solo acorralarse contra la pared de la
habitación.
Al ver que
esta ya estaba justo frente a el, Carlos se quedo paralizado sin saber que
hacer, así que solo cerro sus ojos con fuerza esperando que aquello fuera solo
una pesadilla, pero a abrirlos la mujer vestida de novia estaba parada frente a
el, mirándolo a los fijamente a través de aquel velo. Así que armándose de
valor, tomo el velo con ambas manos y lo levanto, descubriendo el hermoso
rostro de una joven mujer de tez clara y cabello negro, quien lo miro
dulcemente con sus preciosos ojos azules, tan claros como el cielo, en ese
momento una palabra salió de los labios de Carlos.
-
¡Mariana!.
Ese era su
nombre, lo supo en cuanto la miro a los ojos, aun cuando el nunca la había
visto antes de esa noche. Ahora todo era tan claro, ella estuvo ahí siempre
junto a el, desde que llego a esa casa, ella siempre había estado allí, era
ella quien lo miraba en la oscuridad, invisible a sus ojos aquella primera
noche cuando despertó intranquilo, sintiéndose observado y aun cuando el no fue
capas de verla en aquel momento, ella permaneció de pie junto a su cama toda la
noche velando sus sueños, fue ella quien coloco el vaso con hielo sobre la mesa
esa tarde, era ella quien se encontraba fuera del cobertizo esa tarde y empujo
la puerta de este con su presencia, en ese momento mientras veía el bello
rostro de la hermosa Mariana, mientras esta lo miraba fijamente con sus
hermosos y penetrantes ojos azules y darse cuenta de que ella siempre estuvo
junto a el, el recuerdo de aquel frio sentimiento de tristeza que sintió esa
tarde mientras se bañaba regreso a el y pudo comprender que aquella abrumadora
sensación tristeza y desconsuelo que lo embargo en aquel momento no era solo
suya.
Entonces el la
miro fijamente a los ojos y cuando sus miradas de cruzaron ella vio que el ya
no sentía temor alguno, así que ella se acerco delicadamente a el y junto sus
labios junto a los suyos y lo beso apasionada mente con sus suaves y fríos
labios. Mientras la habitación se tornaba cada vez mas gélida, haciendo que los
cristales de la ventana comenzaran a cubrirse de una fina escarcha.
Y fue a través
de aquel apasionado y tierno beso que Mariana le mostro a Carlos los bellos
momentos de gran felicidad que ella vivió junto a aquel hombre a quien ella amo tanto y a quien se
entrego en cuerpo y alma en su noche de bodas, siendo ella aun inocente, Para
luego ser abandonada por este después de tomar de ella todo cuanto tenia, no
solo su dinero, pues no satisfecho con este también tumo su corazón y su cuerpo
a sabiendas de que ella aun era virgen y que el era su primer gran amor,
dejándole tan solo una cínica nota junto a una rosa roja, la cual decía
textualmente:
“Querida
Mariana, gracias por permitirme entrar un tu vida, ahora que he tomado todo lo
que quería de ti, podre disfrutar la mía. Adiós querida mía y gracias por la
deliciosa noche”.
La pobre
Mariana, sintiéndose sucia y utilizada, lloro desconsoladamente asta
desfallecerse sobre la cama y luego de un rato despertar tomando de nuevo la
cínica nota entre sus manos, reprochándose mientras buscaba a su amado
esperando que fuese mentira o solo un mal sueño, pues como era posible que eso
le pudiera estar pasando, si el le juro una y mil veces que la amaba, que ella
era la mujer de su vida, pero no había nada el se había ido y no había dejado
nada mas que esa nota y aquella rosa que Mariana apretó con rabia y tristeza,
clavando sus agudas espinas en su delicada mano dejándola caer cubierta de
sangre, mientras ella aun sangraba aun mas dentro de su corazón, pues el dolor
que ahora sentía no parecía encontrar consuelo. Ahora que podía hacer, no tenia
el valor de de contarle a sus padres, lo estúpida que había sido en creer que
había encontrado a su príncipe azul para vivir feliz junto a el para siempre y
que este solo la había utilizado para quedarse con su dinero aprovechándose de
su inocencia.
Ya sin fuerzas
para seguir adelante y habiendo perdido toda espereza en volver a ser feliz
como lo había sido o creía a verlo sido junto al que creyó que era el cran amor
de su vida, termino por aceptar el triste final de su falsa historia de amor,
un amor de mentira que había comenzado a marchitar su corazón. Se coloco de
nuevo su vestido de novia, el cual se había colocado con tanta ilusión el día
anterior, y que ahora se ponía con una profunda tristeza, que oculto tras su
hermoso y fino velo blanco, entonces tomo un afilado cuchillo de la cocina y
subió a la habitación, en donde sentada
sobre la cama con los ojos llenos de lagrimas, hundió con fuerza la hoja del
cuchillo sobre sus muñecas, tan profundamente que dejo marcas en sus huesos, y
dejando caer el cuchillo sobre el piso de la habitación, se acostó sobre la
cama mientras sentía como se le escapaba poco a poco la vida y recordaba con
amargura y tristeza a aquel hombre a quien ella amo tanto y a quien le dio todo,
incluso su vida.
Para pocos días
después ser encontrada por sus padres, quienes preocupados por no haber
recibido noticias suyas desde la boda, decidieron hacer una visita a la feliz
pareja, llegando a aquella casa en donde pasaron momentos tan felices con su
hija, para tristemente encontrar a
esta muerta sobre un charco ya seco de
su propia sangre, dejando tan solo una carta a sus padres, en donde les
explicaba las circunstancias que la habían llevado a quitarse la vida y
pidiéndoles perdón por no poder haber tenido la fuerza de seguir adelante y de
no ser capas de despedirse de ellos de otra forma, pues ellos eran los únicos
que ella sabia la habían amado realmente.
Al ver la
trágica historia de Mariana a través de sus ojos, Carlos comenzó a llorar como
si su dolor fuera el suyo, pero sus
lágrimas se congelaron al recorrer su rostro por el helado aire frio de
la habitación. Ahora todo era tan claro, peso recordando como condujo sin rumbo
aquella noche hasta llegar a aquel lugar, a esa casa rodeada de arboles en el
bosque cercano a las montañas, donde conoció al padre de Mariana, quien lo
despertó al tocar la ventanilla de su auto, quien al darse cuenta de que estaba
extraviado, lo invito a tomar una tasa de café caliente, mientras tomaban el
café comenzaron a conversar y el Sr. Le Floure le conto que solo había ido a
recoger algunas cosas, pues pronto se marcharían del país junto a su esposa,
por lo que habían decidido vender la propiedad antes de viajar al extranjero,
para alejarse del amargo recuerdo de la trágica muerte de su única hija.
Después de escuchar al ---acongojado--- hombre hablar sobre lo felices que
habían sido el y su esposa junto a su hija en aquel lugar, Carlos le propuso
comprar la propiedad, ya que el también buscaba alejarse de los malos
recuerdos.
En ese momento
Mariana abrió sus ojos y separo sus labios de los de Carlos, dejándolo caer a
sus pies, ya sin vida. Cayendo ella después de rodillas frente a su cuerpo,
cruzando los brazos sobre su pecho, abrazándose a si misma, estrechándose con
sus brazos con gran fuerza, mientras miraba a Carlos con los ojos llenos de
lagrimas, dejando escapar un grito ahogado de profunda pena y remordimiento.
Pues Carlos no fue el único que a través
de ese beso vio la tristeza de su corazón, carcomiendo su alma con los amargos
recuerdos de un mal amor, ya que con su ultimo aliento el también fue capas de
mostrarle la profunda herida que el llevaba en su corazón y que ella había
abierto aquella tarda, cuando ella lo rodeo con sus brazos, mientras el se
bañaba para ir a cenar a la casa del alcalde del pueblo, despertando en el
aquel repentino y angustiante sentimiento de tristeza que lo hizo llorar
desconsoladamente sin ninguna razón aparente.
Pero ahora ella sabia la verdad sobre Carlos, pues
a través de sus cálidos labios, en ese beso de muerte, ella pudo ver como el
también sufrió la amarga desilusión de un falso amor, ya que Carlos al igual
que ella era el único hijo de una familia amorosa y pese a haber perdido a su
padre hace algunos años, había tenido
una vida feliz y plena gracias al gran amor de su madre, quien estaba orgullosa
del hombre en el que se había convertido y que siempre le decía lo mucho que
había de su padre en el, a quien ella tanto había querido, su primer y único
amor, por lo que el día de su boda con su novia de la universidad de quien se
había enamorado profundamente desde la primera vez que la vio y con quien el
esperaba formar una familia y ver a los hijos que tendrían crecer tan felices
como el lo hiso junto a sus padres. Sin saber que ella nunca lo amo y que solo
se caso con el por su dinero y además de todo aquel a quien el consideraba su
mejor amigo y que había sido su padrino de bodas, pues gracias a el había
conocido a esa mujer, quien el creía era el gran amor de su vida y con quien
vivió la que el creyó era la época mas feliz de su vida.
Hasta que un
día, en su primer aniversario de bodas, después de salir temprano del trabajo
para sorprender a su amada, encontró a esta en los brazos de otro hombre,
repitiendo con pasión un nombre que no era el suyo, sino el de aquel, que el
creía era su mejor amigo. Para Carlos aquella escena era una atrocidad que el
era incapaz de entender. En ese momento la ira invadió su mente y solo deseaba
matarlos, entonces sin poder ser capas de contenerse, se arrojo violentamente
sobre aquel a quien creyó era su amigo y comenzó a golpearlo con tal brutalidad
que casi mata al maldito infeliz, y lo hubiese hecho si ella no se hubiese
arrojado sobre el, tratando de detenerlo sujetándolo con todas sus fuerzas
mientras dejaba caer sus lagrimas sobre su espalda, llorando mientras le
suplicaba que se detuviese, que no lo matara, que ella lo amaba. Pero no fueron
sus palabras las lo obligaron a detenerse, sino sus lagrimas, pues a pesar de
lo ella le había hecho el aun la amaba como jamás había amado a nadie y no
quería verla llorar por su culpa, además esa basura no merecía que el se
manchara las manos con su sangre.
Así fue como
Mariana pudo darse cuenta de que el nombre que el repitió en silencio mientras
lloraba bajo el frio chorro de agua de la ducha, aquella noche mientras sus
almas atormentadas por la tristeza se rosaron brevemente, era el de esa mujer,
esa mujer que nunca lo amo pero que el llevaría siempre en su corazón. Después
de ver esto mariana se desvaneció de la habitación, dejando en esta, tras de si
solo el cuerpo frio y sin vida de Carlos, el cual seria encontrado al día
siguiente por el padre Navas, quien algo preocupado por el y lo que habían
hablado sobre Mariana, había decidido ir a visitarlo con la escusa de ver la casa.
“Que triste
final para dos buenas personas que amaron tanto y cuyo único pecado fue
enamorarse de la persona equivocada, dándoles sus vidas sin merecerlo, si tan
solo se hubiesen conocido antes, sus vidas no hubieran tenido que termina así,
pues solo después de quitarle la vida, ella pudo ver lo igualas que eran sus
corazones, ya que el también había conocido el dolor de amar sin ser amado”
3. La Ballerina.
Pávlova apenas era una niña cuando su padre murió a
manos de un ex empleado molesto, su administrador quien había sido despedido por este al
descubrir que robaba el dinero de la nomina de los trabajadores de su fábrica y
que además hacia prestamos a su nombre falsificando su firma, prestamos por los
cuales este tuvo que vender las maquinarias de su fabrica para poder pagar a
sus acreedores y no perder su mansión, el hogar de su familia desde hacía ya
muchas generaciones y que fue construida por su abuelo como un regalo para su
abuela, pues el padre de Pávlova era un distinguido Barón de la nobleza y
aunque este era un aristócrata, también era un hombre sencillo y trabajador
quien a la muerte de su padre el abuelo de Pávlova, vendió las propiedades
campestres de este para emprender como industrial en los tumultuosos tiempos
previos a la revolución laborista, pero el destino es caprichoso y le gusta
jugar con nuestras vidas, y una noche cuando este regresaba a casa después de
haberse reunido con los dueños del banco real para hipotecar las propiedades de
sus fabricas para comprar nuevos equipos y restablecer su empresa, pero al
regresar a su casa ya caída la noche el hombre que le robo todo y a quien él
una vez considero su amigo, quien había escapado de la justicia después de
sobornar a los guardias de la prisión lo
esperaba frente a su mansión oculto entre las sombras para quitarle la vida.
Solo dos disparos se escucharon esa noche dejando solo el trágico silencio de
la muerte, hasta que su esposa temiendo lo peor corrió hacia la puerta de la
entrada esperando que lo que oprimía su pecho fueran solo nervios y no una
premonición de lo que ya era inevitable, pero no fue así, al abrir la puerta de
la entrada vio a su amado tirado en el suelo frente a su agresor, quien al ver
a su esposa parada en la puerta de entrada salió corriendo dejando tras de sí
el cuerpo sin vida del Barón, mientras Pávlova y su hermano mayor Vladimir
observaban detrás de su madre desde la puerta, Vladimir trato de correr hacia
su padre pero su madre lo detuvo temiendo que aquel criminal tratara de
lastimarlo también, después otros salieron tras el alboroto para ver que
ocurría, entre ellos su amigo y vecino el viejo Márquez Amenes, quien salió
armado con su viejo rifle del ejercito y con puntería certera hirió de muerte
al desalmado criminal con un solo disparo mientras este corría para escapar a
su justo castigo, ya todo había terminado y la esposa del Barón junto a sus
hijos Pávlova y Vladimir corrieron para tratar de ayudar al Barón pero ya era demasiado
tarde, las dos balas habían atravesado su corazón y este ahora yacía sobre un
charco de su propia sangre, del que su esposa lo tomo entre sus brazos para
tratar inútilmente de despertarlo del oscuro sueño de la muerte con sus manos
empapadas por su sangre aun tibia y sus dos pequeños hijos llorando junto a
ella sin ningún consuelo.
Poco después de estos trágicos eventos, estallo la
violenta revolución laborista, causada principalmente por el abuso de poder de
los monarcas y algunos miembros de la nobleza, quienes habían convertido a la
clase trabajadora en un grupo marginal que apenas si ganaba lo suficiente para
poder comer con los miserables salarios de las abarrotadas fabricas en donde
las interminables horas de trabajo y malos tratos mantenían a las masas
oprimidas mientras los dueños de las fabricas, la elite imperial de la nobleza,
despilfarraba sus cuantiosas ganancias en frivolidades vanas, creando un
ambiente de resentimiento entre el pueblo y sus líderes y patronos quienes
generalmente eran el mismo. Desencadenando al final una serie de protestas, que
en un principio fueron acalladas con la represión violenta y el falso discurso
político de un mejor futuro para todos, pero que después por la negligencia de
los líderes del imperio al no reconocer sus errores y rectificar a tiempo
manteniendo su postura equivocada a favor de la corrupta nobleza en violación
flagrante de los derechos del pueblo a una vida digna, termino por socavar su
autoridad ante este, que ahora los veía como un enemigo que debía ser
exterminado.
Esos fueron momentos de gran tención y violencia sin
control. Los nobles que permanecieron el país a pesar de los rumores de un
inminente baño de sangre, seguros de su firme posición en el poder, fueron
arrastrados fuera de sus hogares y colgados en las calles y sus mujeres e hijas
ultrajadas mientras los más pequeños eran golpeados hasta la muerte por las
turbas enfurecidas que como viles bandidos saquearon cuanto pudieron de las
propiedades de la nobleza para cobrar con creces los maltratos y humillaciones
que estos les habían hecho pasar, por suerte para Pávlova y su familia cuando
comenzaron los violentos disturbios ellos se encontraban camino a Ledám, donde
vivía su abuelo materno, un viejo comerciante ya viudo hacía muchos años, que
después de la partida de su esposa decidió vivir sus últimos años en el hogar
que cobijo su amor y vio nacer a su única hija.
Al llegar a Ledám después del largo viaje, se
dirigieron a la vieja residencia familiar de la madre de Pávlova, pero al tocar
a la puerta nadie respondió, entonces una señora mayor que pasaba por la calle
en ese momento se acerco hacia donde ellos estaban.
Era la señora Renúa, la vecina de su padre, quien
conocía a la madre de Pávlova desde que era pequeña. Por lo que la reconoció
casi de inmediato al verla, mientas se le llenaban los ojos de lágrimas de
felicidad.
-
Mi querida niña, me sentía tan
preocupada por ti y tus pequeños al imaginarlos solos entre toda esa violencia.
-
Las noticias que llegan del norte son
horribles, ni siquiera soy capaz de nombrar tales atrocidades.
-
No gracias a dios, pudimos partir antes
de lo peor, pero y mi padre, he tocado pero nadie responde.
Dijo mientras sostenía la mano de Pávlova y Vladimir junto a las pocas cosas que
llevaban con ellos.
-
Sabe done pude estar mi padre, no parece
haber nadie en casa y con las prisas ni siquiera pude escribirle para avisarle
de mi llegada.
-
Pero mi niña, ¿es que acaso no recibiste
la carta que te envié?
-
No, es que todo ha sucedido tan rápido
que no he tenido tiempo de nada.
-
¿Porque?, ¿el se encuentra bien?, ¿acaso
está enfermo?
-
Oh mi niña, creí que ya lo sabrías,
tanta tragedia para la gente buena, no parece justo.
-
Sra. Renúa por favor, ¿de qué habla?,
¿que otra tragedia a ocurrido?
-
Tu padre, tu padre ahora está junto a tu
querida madre, que dios los tenga en su gloria.
-
¡Mi padre ha fallecido!, ¿pero cómo?,
¿cuando paso esto?, ¡no puede ser! Ahora también he perdido a mi padre, ahora
que más necesitamos su fuerza.
Dijo llorando apoyándose sobre la acongojada Sra.
Renúa, tratando de recuperar la compostura y tener fuerza por sus hijos.
Como la Sra. Renúa, le explico después de entrar en
su casa para tomar un té y calmarse un poco, su padre había sufrido un infarto
unos días atrás mientras regresaba de comprar el diario, a poca distancia de su
casa, y según el médico que lo asistió este no había sufrido pues su muerte fue
instantánea.
-
Por lo menos ahora está con mama
nuevamente y ella ya no se sentirá sola sin él, pero ojala hubiese llegado
antes para poder haberlo visto una última vez.
Se dijo a si misma tratando de consolarse, mirando a
sus hijos tratando de contener inútilmente sus lágrimas, rompiendo en llanto
mientras los estrechaba a ambos contra su pecho, sabiendo que ahora estaban
solos.
Después la dura noticia esta fue junto con la Sra.
Renúa para dejar sus cosas en casa pues su padre dejo a esta en su testamento
como custodia de la misma hasta la llegada de su hija y después de dejar sus
cosas ella aun agobiada por la dura noticia decidió ir al cementerio junto a
sus hijos para ver las tumbas de sus padres y poder estar en su compañía aunque
fuese solo un momento para llevarles flores y sentir que de alguna manera ellos
y su querido esposo seguían junto a ella.
Con el tiempo Pávlova su hermano y su madre se
acostumbraron a su nueva realidad, su nueva vida, aunque el abuelo de Pávlova
le había dejado una buena suma de dinero a su madre quien además consiguió un
empleo en una tienda de sombreros, para cubrir los gastos adicionales en la
educación de sus hijos y aunque no pasaban necesidades, no podían darse el lujo
de gastar más que en lo estrictamente necesario, por lo que para cuando su
hermano mayor cumplió 16 años decidió tomar un empleo como ayudante en una
imprenta de libros, de una pequeña editorial de la ciudad que principalmente
hacia ediciones de bolsillo para el público en general y aunque no ganaba
mucho, lo poco que obtenía se lo daba a su madre para ayudarla apagar las
costosas clases de ballet de Pávlova, que según su profesora una hermosa mujer
francesa de unos cuarenta y tantos años, decía que Pávlova era la mejor alumna
que había tenido y que parecía haber nacido para bailar.
Además de su evidente talento natural y gracia para
el ballet, Pávlova era muy dedicada y siempre se exigía mucho así misma pues su
esfuerzo no debía ser menor al que hacían su madre y su hermano para darle la
oportunidad de alcanzar su sueño y tener una vida mejor, sin tantas
privaciones.
Para cuando Pávlova tenía 18 años y tuvo la
oportunidad de ser la prima ballerina en una importante obra del teatro de la
ciudad, su madre ya había muerto tras enfermar gravemente un año atrás, por lo
que ahora su hermano mayor Vladimir era su única familia y su único apoyo para
alcanzar sus sueños. Aunque esa noche era muy importante para ambos, no podían
evitar sentir la tristeza de saber que ni su padre ni su madre estarían
presentes para verla en el momento que debía ser el más feliz de su vida.
La noche del estreno fue todo un éxito, haciéndolo
llamar en cada presentación el interés de las más importantes compañías de
baile de parís y sobretodo la del joven director y gran ex bailarín hasta su
trágico accidente, el famoso Serguei Nizhinski, quien le ofreció trabajo en su
compañía para su gira por el viejo continente, abriendo para ella las puertas
al mundo al que siempre perteneció, pero accediendo solo bajo la condición de
que su hermano y única familia pudiese viajar con ella, a lo que este accedió
sin ningún problema debido al gran interés que este tenía en ella.
Su gira por el viejo continente la hiso crecer aun
mas como artista, convirtiendo su nombre en sinónimo de belleza, perfección y
gracia, además de dar origen al primer gran amor de su vida, Serguei, quien
encontró en ella a una mujer a la que podría amar verdaderamente, dejando atrás
vida de conquistas para establecer con Pávlova una duradera relación
sentimental, convirtiéndolo en un hombre que jamás creyó que podía llegar a
ser. Pero no solo Pávlova llego a crecer como artista pues su hermano Vladimir,
quien ya lleva tiempo puliendo sus habilidades como escritor, dedico cada
momento que paso junto a ella durante la gira de la compañía en el viejo mundo,
a escribir una obra basada en el cuento favorito de su hermana cuando era
pequeña y que el leía cada noche antes de dormir, a la que titulo “el corazón
de la valkiria”. La cual despertó gran interés en Serguei quien también conocía
el famoso cuento que contaba la trágica pero bella historia de amor entre un
valiente príncipe y una joven valkiria y al igual que Pávlova y su hermano
sentía gran emoción al ser el primero en mostrarlo a través de la belleza y
sutileza del ballet, por lo que decidió cambiar el programa de su próxima gira
al nuevo continente y presentar “el corazón de la valkiria” por primera vez en
este como un estreno exclusivo de su compañía.
Pero la felicidad siempre dura poco y la noche
previa al estreno mientras su hermano regresaba al hotel después de tomar hasta
la embriagues con unas bellas jóvenes asta ya entrada la madrugada, celebrando prematuramente
la culminación de sus sueños, fue arrollado por un conductor también ebrio al
cruzar impudentemente la calle, recibiendo todo el impacto de la colisión junto
a una de las jóvenes que lo acompañaba, siendo ambos llevados al hospital donde
Vladimir murió poco después de la llegada de
Pávlova a verlo, como si solo hubiera estado esperando para verla por
última vez y despedirse de ella.
Y aun cundo los patrocinadores del teatro esperaban
que el estreno se pospusiera una semana debido al duelo por la tragedia,
Pávlova le pidió a Serguei que no pospusiera el estreno, pues no sería justo
para su hermano quien sacrifico tanto para ese momento, y que además ella se lo
debía a sí misma y sus padres, por lo que a pesar de todo, Serguei decidió
aceptar la decisión de su amada Pávlova para no contrariarla y el estreno se
llevo a cabo como se había programado.
Después de sepultar a su hermano esa mañana y
quedarse en la nieve junto a su tumba por un largo rato después de que ya todos
se habían ido, regreso al teatro y se dedico a ensayar durante el resto del
día, descansando apenas para comer, hasta que llego la hora de prepararse y en
lugar de ir a su hotel para descansar un poco y tomar un baño para regresar a
vestirse y arreglarse, esta se ducho en el teatro junto a las otras bailarinas,
pues toda su concentración estaba únicamente enfocada en el estreno de la obra
de su hermano y su presentación ante importantes personalidades de ese país y
aristócratas de otras naciones, emocionados por el estreno de tan esperada obra
interpretada por la mejor ballerina del mundo.
El momento
había llegado, Pávlova estaba bellísima y más segura que nunca, el telón se
abrió y un único reflector iluminaba su graciosa figura mientras se sostenía de
punta sobre una de sus piernas, realzando su estilizada silueta con los brazos
en alto y las manos como alas al viento, cuando lo peor paso, Pávlova cayó al
suelo, desplomándose como un ángel herido de muerte, todos permanecieron
inmutables por el suspenso sin darse cuenta de lo que ocurría, hasta que
Serguei irrumpió en la escena corriendo hacia ella con los demás miembros de la
compañía tras de sí, tomándola entre sus brazos como una avecilla herida,
mientras sentía su cuerpo enfriarse y su piel palidecer. Pávlova había muerto y
su sueño y el de su hermano jamás se cumpliría por la nefasta presencia de la
muerte siempre en su vida.
Serguei no volvió a ser el mismo después de la
pérdida de su amada Pávlova, y aunque su compañía siguió siendo una de las más
prestigiosas del mundo después de la trágica pérdida de Pávlova se convirtió en
un hombre solitario, dedicado únicamente al trabajo y aun cuando los derechos
de “el corazón de la valkiria” le pertenecían, la obra nunca se presento ni
volvió a anunciarse, pues para el esta le pertenecía a Pávlova solamente y a
nadie más.
Muchos años después durante las audiciones para
sustituir a una de sus ballerinas, que había abandonado la compañía para
casarse con un joven rico, conoció a Anya Kerensky la nieta de quien fue
maestra de ballet de Pávlova y que venía muy recomendada por esta como otra
prodigio del ballet, lo cual demostró exitosamente en su audición frente a
Serguei, quien la tomo bajo su ala como futura promesa para que su compañía
retomara su lugar como la mejor compañía de ballet del mundo y aunque bien era
cierto que Anya era muy talentosa también era una chica muy caprichosa, pero
esto era gran problema para Serguei quien ya estaba acostumbrado a lidiar con
toda clase de gente, además a él lo único que le importaba eran los resultados
y después de un año con ella en su compañía ya sabía aprendido a tratar con en
ella y ahora que ella era su prima ballerina, de nuevo ostentaban el titulo de
ser la más importante compañía de ballet del mundo.
Anya era una bella joven de aspecto frágil y
temperamento fuerte, muy decidida y aun mas cuando se proponía tener algo, pero
al conocer a Serguei esta comenzó a mostrar una parte suya que nunca antes
había dejado ver, pues cuando estaba con Serguei ella era otra incluso se
mostraba gentil, siempre prendándose de él como una colegiala enamorada, pero
Serguei nunca volvió a mostrar interés por ninguna mujer después de la muerte
de su amada Pávlova y además Anya tampoco estaba interesada en el de esa forma,
pues sus apetitos sexuales solo eran despertados por otras mujeres, en cierta
forma tal vez porque después de que su padre abandono a su madre estando
embarazada de ella cuando tenía 17 años y ser criada solo por ella y su abuela
quien fue una figura importante del ballet en su tiempo, siempre permaneció en
estricta compañía femenina pues tanto su madre como su abuela se aseguraron de
que ningún hombre se acercase a ella y perjudicara su futuro como ballerina,
pero al conocer a Serguei y este tomarla como su protegida y mantener esa
estrecha y compleja relación que existe entre maestro y alumna ella desarrolló
sentimientos asía él, sentimientos que solo había tenido por su madre y su
abuela pero que jamás experimento por algún hombre, por lo que su conducta con
él era tan partículas, pues ella sin darse cuenta comenzó a verlo como el padre
que nunca conoció ni pudo tener en su vida y Serguei ya en sus 45 años y
después de 20 años de su perder a la única mujer que amo verdaderamente
viviendo en amarga soledad solo dedicado a su compañía, veía en esta talentosa
joven a la hija que pudo haber nacido de su amor por Pávlova y también
desarrollo cierto cariño asía ella.
Un día des pues de regresar de la gira por el viejo
continente, Anya entro a la oficina de Serguei, pero este no estaba, así que decidió
esperarlo para ir a comer juntos pero como demoro mucho decidió curiosear un
poco, ya antes había estado allí pero nunca sin el allí y mientras miraba sus
cosas noto que el gran armario con bellos gravados de cisnes que nunca abría,
tenía la llave puesta y decidió aprovechar para mirar dentro y al abrir sus
grandes puertas no pudo creer lo que veían sus ojos, era el vestido de ballet
mas vello que había visto en su vida todo blanco y dorado decorado con
delicadas plumas blancas como la nieve y junto a él del otro lado del gran
armario otras cosa de mujer incluyendo un álbum con fotos de una bella joven,
todas con el nombre de Pávlova Visarinovich. la estudiante de la que su abuela
le hablaba siempre, su mejor alumna decía, un ángel cuyas alas se rompieron al
alcanzar las estrellas, en eso mientras veía embelesada la fotos de bella mujer
algo llamo su atención, casi oculto, debajo de todo, atado con una cinta roja
carmesí, se hallaba un libro, sus páginas ya se mostrabas amarillentas y gotas
de agua como lagrimas deban pequeñas marcas sobre él, desato la cinta con gran
cuidado para leer mejor el titulo cubierto por parte de ella, “El corazón de la
valkiria” por: Vladimir Visarinovich decía, el mismo apellido que la joven,
debió ser su hermano o tal vez su padre, se dijo así misma.
Entonces escucho repentinamente la puerta abrirse
tras de ella y sorprendida dejo caer el libro a sus pies, era Serguei, que al
verla frente al armario con las puertas abiertas camino molesto asía ella,
apartándola de su camino para serrarlo de nuevo, ella permaneció en silencio,
apenada y con miedo a su reacción, el volteo a verla mientras apoyaba aun sus
manos sobre las puertas del armario, no dijo nada solo cerró con llave y
después se inclino para recoger el libro que ella había dejado caer, le dio la
espalda y le pidió en tono sereno y firme que se fuera, ella no dijo una sola
palabra solo lo obedeció y salió de la oficina profundamente apenada y
mirándolo por la hendidura de la puerta al cerrarla mientras él se dirigía a su
escritorio con aquel libro en sus manos, sin saber que otra cosa hacer fue su
habitación en el hotel de la compañía para terminar de empacar el resto de sus
cosas e ir a casa con su madre y su abuela para pasar la navidad, pero cuando
estaba a punto de terminar tocaron a su puerta, era Serguei pero no parecía
estar tan molesto como antes y menos al verla, aunque ya tenía 19 años aun era
como una niña pequeña que jugaba a ser adulta, tal vez por la crianza sobre
protectora de madre y abuela, ella no se atrevió a mirarlo como una pequeña que
teme al castigo de su pare por haber hecho algo malo, pero el solo se sentó en
la silla frente a ella y mirándola seriamente solo dijo:
-
No vuelvas a hacer eso, las cosas de ese
armario son importantes para mí y nadie más tiene derecho a verlas y mucho
menos tocarlas.
-
Perdóname Serguei (dijo llorando), lo
siento, por favor no me odies.
-
No te odio, como podría hacerlo, sabes
que te quiero como si fueras mi hija.
-
Esas cosas eran suyas verdad, la mujer
que tanto amaste y cuyo recuerdo te lastima tanto.
-
Su recuerdo es todo lo que me queda y lo
que me lastima es no tenerla.
-
Vamos toma tus cosa te llevare a casa de
tu abuela, recuerda que le prometí cuidarte.
Anya termino de alistar sus cosas y salieron juntos
para ir a comer algo antes de partir a la ciudad vecina en donde Vivian su mama
y su abuela, después de comer mientras viajaban en el auto Anya noto que el
maletín que llevaba Serguei estaba abierto así que se inclino hacia atrás para
cerrarlo por él y que los papeles que llevaba dentro no se salieran, pero al
hacerlo noto que aquel libro, el libro del armario con la cinta roja estaba
dentro, pero no dijo nada para no recordar aquel desagradable incidente.
Al llegar a casa de su abuela, ambas ella y su madre
salieron a recibirlos, pues Serguei era amigo de su abuela desde hacía ya mucho
y además algunas de las mejores ballerinas de su compañía habían sido alumnas
de su escuela de ballet, la cual era una de las más prestigiosas del mundo, por
lo que llevaba una vida muy acomodada y otra cosa; ella siempre estuvo
interesada en que Serguei se casase con su hija pero aunque ella era hermosa
nunca tuvo ni el talento ni la dedicación para el mundo del ballet y después de
quedar embarazada tan joven esta perdió toda esperanza de él se fijase en ella,
por lo que cuando este inicio su relación con Pávlova, para ella no fue ninguna
sorpresa y hasta se contento con ello pues ella quería mucho a Pávlova y la
veía como la hija que hubiese querido haber tener, en lugar que la decepción
que dio a luz, por lo que ahora tenía sus esperanzas puestas en Anya quien
aunque era mucho menor que él y cuyos gustos en pareja ya eran bien conocidos
por ella, no representaban ningún inconveniente pues era común, incluso una
norma ver a hombres ricos casados con hermosas mujeres más jóvenes que ellos y
que Anya gustara de otras mujeres no le impedía casarse, después de todo ya
otras mujeres con sus mismos gustos se habían casado y esto no les impedía
cumplir con sus deberes de esposa, mientras mantenían relaciones con otras
mujeres, de manera discreta por supuesto.
El único problema era que el no la veía de esa forma
ni ella a él tampoco, además el ya llevaba barios años dedicando su amor solo a
la memoria de Pávlova, la única con quien él hubiese deseado vivir su vida, por
lo que ahora las únicas mujeres en su cama eran las damas de compañía de las
casas rosas de la ciudad quienes calentaban su cama por la noche mientras se
ahogaba en alcohol para hacer más llevadera su perdida, al menos solo por una
noche.
Después de entrar en casa de la abuela de Anya para
conversar un poco y tomar algo caliente para descansar y calentarse un poco, se
sentó en la sala junto a la chimenea para hablar con su abuela sobre la
siguiente gira tomando café, mientras Anya desempacaba sus cosas junto a su
madre, poco después Anya bajo y se sentó junto a Serguei, en eso el recordó que
tenía algo que mostrarle a su abuela, pero lo tenía en su maletín.
-
Anya, puedes ir por él, está en el auto,
tu sabes dónde (le dio las llaves y esta fue por el).
Después de regresar con el maletín, el saco unos
papeles de él en los que estaban el cronograma de la jura y algunos de los
teatros más importantes del nuevo continente, los cuales que ya habían
confirmado para sus presentaciones para la próxima primavera, en lo que la
abuela de Anya no pudo evitar notar el viejo libro en su maletín con aquel
trágico titulo.
-
¿Por que llevas eso contigo?, acaso
tienes la intención de hacerla.
-
No digas eso, sabes que no podría, ni
siquiera sé porque lo guarde hay (dijo serio y algo nostálgico).
Anya quien estaba sentada junto a él, también se
mostro seria y apenada, como si su tristeza fuera culpa suya. Por suerte en ese
momento la madre de Anya bajo y les ofreció una rebanada de pastel que acababa
de preparar, Serguei cerro el maletín y lo coloco en el piso a un lado del
sofá, dejaron de lado el tema y se dedicaron a comer el pastel y tomar café
mientras él y Anya les contaban sobre su gira, las presentaciones y los
hermosos lugares que habían visto. Después y como ya se hacía tarde Serguei
decidí partir para regresar a su ciudad pues iba a tomar unos tragos esa noche
con un viejo amigo que asía mucho que no veía.
Ya tarde en la noche cuando la mama de Anya apagaba
las luces de la sal para irse a dormir, el maletín junto al sofá y lo recogió,
cuando Anya bajo a tomar un vaso de leche antes de dormir y la vio con este en
sus manos y le dijo que era el maletín de Serguei, y que se lo diera que ella
lo guardaría y lo llamaría en la maña a para decirle que lo había dejado y
pudiera ir a buscarlo, después de tomar su leche subió y guardo en su cuarto,
sobre varias de sus cosas y aunque quiso abrirlo para ver de nuevo aquel libro
tan intrigante, no lo hiso, pues no quería que Serguei se enfadara de nuevo con
ella.
Esa noche soñó con aquella hermosa mujer de cabello
rojo como los pétalos de una rosa y ojos azules como el cielo, la de aquellas
fotografías en el armario de los cisnes en la oficina de Serguei, Pávlova, que
nombre tan bello, tan bello como ella, se dijo a sí misma en sus sueños,
mientras la veía bailar con aquel hermoso vestido blanco y dorado adornado con
plumas, sobre un lago congelado que reflejaba la luz de luna como un espejo,
hasta que la nieve comenzó a caer y a cubrirlo todo, asiéndola desaparecer bajo
ella. En eso despertó y escucho a su madre tocar su puerta para llamarla a
desayunar, mientras parte de ella permanecía aun en aquel sueño que se
desvaneció al abrir los ojos y ver los rayos del sol colarse por los pliegues
de sus cortinas. Ya despierta se levanto y después de lavarse los dientes bajo
a desayunar con su madre y su abuela, su mama había hecho su desayuno favorito
creps con fresas jugo de mandarina, cuando termino de desayunar llamo a Serguei
para decirle que había olvidado su maletín, pero él le dijo no podía ir por él,
pues debía salir de viaje de negocios y ya estaba algo retrasado así que le
pidió que lo guardase por el asta su regreso a principios del próximo año, lo
que la entristeció un poco pues ella pensaba invitarlo a pasar la noche buena
en casa con su familia, ya que según sabia el siempre pasaba la navidad y el
año nuevo en el extranjero solo, se despidió de él y subió a su cuarto a
vestirse para dar una vuelta por la ciudad y visitar a su amiga Nanette.
Después de pasear toda la mañana, comprar algunas
cosas tontas y almorzar sola fuera de casa en un pequeño lugar que ella conocía
fue a casa de su amiga, Nanette se alegro mucho al verla, la abrasó y la lleno
se besos emocionada de verla de vuelta, entraron platicaron un largo rato
sentadas abrasadas recostadas una sobre la otra en el sofá de la sala, Nanette
le dijo que estaba sola, sus padres habían salido de viaje un par de días a
visitar unos amigos en el campo pero que ella se quedo con la escusa de tener
trabajo pendiente en la academia de alta costura, lo cual era mentira, ella
solo quería quedarse solo por su cuenta en casa, o sea que tenían la casa solo
para las dos, se miraron a los ojos y se besaron tiernamente mientras se
acariciaban suavidad rosando sus cuerpos recostadas sobre el sofá asta
enrojecer sus mejillas y casi perder el aliento, deteniéndose lentamente riendo
con alegría al separar sus delicados labios una de la otra, se tomaron de la
mano y subieron corriendo y riendo contentas a la habitación de Nanette, donde
se quitaron la ropa entre ellas como con gran cuidado y delicadeza coqueteando
entre ellas al retirar cada prenda, hasta quedar totalmente desnudas y besarse
nuevamente esta vez con más pasión, abrazándose y tocándose con deseo,
dejándose caer en la cama y envolviéndose en las rosadas sabanas de ceda de la
cama, convirtiéndose en una a medida que exploraban los más profundos rincones
de su sexualidad, gimiendo y jadeando mientras el contacto entre ellas era cada
vez más intimo, acabando exhaustas acurrucándose tiernamente con la cabeza de
Anya sobre el pecho de Nanette ahora mas reflexivas sobre so relación.
Nanette – Conociste a alguien interesante en la
compañía.
Anya – Si, a Serguei el director y dueño de la
compañía.
Nanette – Y el te gusta.
Anya – Si, mucho pero no como tú crees, sebes que
los hombres no me gustan, ellos no son tan bellos como nosotras las mujeres.
Nanette – Y entonces por qué te gusta tanto si no lo
deseas. Acaso lo amas. Más que a mí.
Anya – No seas tonta sabes que tu eres la primera y
la única a le que podría amar de verdad. Pero el es diferente para mí como un
padre, aun cuando no sé lo que es tener uno.
Anya - Además
creo que mi abuela quiere que me case con él. Sabes que nosotras no podemos
hacerlo y la verdad no me importaría hacerlo con él y creo que al no le
importaría que estuviera contigo si se lo pidiera, el también me quiere mucho,
pero cuando me veo en sus ojos no veo deseo solo veo lo mismo que en los ojos
de mi madre.
Nanette – Crees que algo así resultaría. La verdad
me daría miedo perderte, estos meses lejos de ti me hicieron darme cuenta de lo
mucho que te amo y no sé si podría vivir sin ti.
Anya – Si fueras un chico guapo, podríamos casarnos
y a nadie le importaría (dijo riendo al mirarla, esperando hacerla reír
también).
Nanette – Es cierto aunque si lo fuera tal vez no te gustaría tanto.
Anya – Tonta mi amor por ti va mucho más allá de eso
y lo sabes.
Entonces ambas se durmieron y despertaron ya de
noche, Anya llamo a casa para decirle a su abuela que se quedaría a dormir en
casa de su amiga, pues aun tenían mucho que hablar y volvería al día siguiente
por la tarde después de salir juntas a pasear ver a sus otras amigas quienes
querían verla para escuchar sobre su viaje, a su abuela no le importo ya que
sabía lo en verdad hacia con Nanette y como esta no podía embarazarla no le vio
ningún problema.
Al día siguiente después de despedirse de Nanette y
regresar a casa, Anya subió a bañarse, quitándose con cuidado la ropa que esta
le había prestado para cambiarse después de bañarse juntas esa mañana y oliendo
el suéter que aun tenía su olor antes de dejarlo en la sesta con el resto de su
ropa pensando en ella y en lo mucho que le gustaría poder estar siempre con
ella, compartiendo su vida juntas. Un largo rato después su madre toco a la
puerta de baño al esta no responderle en su cuarto para que bajase a come, sin
darse cuenta se quedo dormida en la bañera, exhausta pero feliz por el tiempo
que paso con Nanette. Después de cenar se sentó con su abuela en el estudio a
comer galletas y tomar leche mientras jugaban ajedrez como era costumbre, al
igual que su abuela lo hacía cuando era niña con su bisabuelo, costumbre que
esta dejo de practicar con su hija después que Anya cumplió 7 años, por
considerarla inepta para el juego y a Anya mas hábil para las cosa que
requerían intelecto.
Ya tarde sea noche, al terminar su juego con Anya
como ganadora se retiraron a dormir, pero Anya se sentía inquieta, por alguna
razón no lograba conciliar el sueño, entonces escucho algo caer en el piso de
su cuarto, era el maletín de Serguei, y se había abierto dejando salir el libro
atado con la cinta roja, encendió su lámpara de noche y se levanto a recogerlo,
cerro el maletín y coloco de nuevo donde estaba pero no guardo el libro de
nuevo adentro. Lo tomo y lo llevo consigo a la cama, desato de nuevo con
cuidado la cinta roja que lo ataba y lo abrió, en la primera pagina una
dedicatoria:
“A mi amada hermana Pávlova, mi única familia, esta
obra y esta música las escribo para ti, para que tengas algo mío siempre
contigo aunque yo no esté a tu lado y recuerdes momentos mejores cuando éramos
niños y nuestros padres aun Vivian y nos contaban esa historia que tanto nos
gustaba ha ambos, que aunque era trágica era hermosa porque nos hablaba de
verdadero amor, aquel que puede vivir incluso más allá de la muerte. Te amo
hermana y siempre lo haré, como se que tu siempre me amaras, al igual que
nuestros padres nos aman desde el paraíso deseando que la felicidad vuelva a
nuestras vidas”.
¿Que, música?, se pregunto a ella misma al hojear el
libro y entonces la encontró, al final del libro, las ultimas paginas eran
partituras con el mismo título de libro, y contra la promesa que hiso a Serguei
de no tocar otra vez las cosas guardadas en aquel armario, algo dentro de ella
la obligaba, un fuerte deseo la dominaba, por alguna razón sentía que ese libro
la llamaba, así que comenzó desde el principio leyó toda la obra hasta que al
terminar y conocer el final de esta con los ojos llenos de lagrimas y una
reconfortante sensación felicidad, experimento emociones que no sabía que
existían a través de las palabras de ese hombre; Vladimir Visarinovich, el
hermano de Pávlova, el gran amor de Serguei. Ya había amanecido pero se sentía
muy cansada para levantarse y cuando su madre la llamo a desayunar le pidió que
la dejara dormir un poco más, ya que no había logrado conciliar el sueño en la
noche y estaba agotada, así está la dejo dormir hasta la hora del almuerzo,
pero mientras dormía con la tenue luz que se colaba entre los pliegues de las
cortinas, volvió a tener aquel sueño en el aparecía aquella hermosa mujer, la
de aquellas fotografías en el armario de los cisnes en la oficina de Serguei,
Pávlova dijo de nuevo soñando, que nombre tan bello como ella, se dijo a sí
misma otra vez en sus sueños, mientras la veía bailar con aquel hermoso vestido
blanco y dorado adornado con plumas, sobre un lago congelado que reflejaba la
luz de luna como un espejo, hasta que la nieve comenzó a caer de nuevo cubriéndolo
todo y asiéndola desaparecer otra vez en ella, pero esta vez Anya quiso correr
hacia ella para evitar que se desvaneciera, pero al llegar adonde ella estaba
ella ya no estaba, entonces comenzó a llorar con tristeza mientras sus lagrimas
eran congeladas por el frio y convertidas en polvo de diamante por la brisa,
cuando sintió unos brazos suaves y tibios rodeándola, tomándola entre ellos y
entonces una voz dulce cariñosa susurro en su oído:
-
Tus lágrimas nacidas de un corazón
cálido y un amor sincero me han despertado de mi frio sueño y ahora te pido que
me perdones por aprisionar tu alma para tomar tu cuerpo como mío.
Una vez más su madre toco a la puerta, ya era
mediodía y la esperaban para almorzar juntas, esta despertó pero sus ojos eran
distintos, porque ella era otra, se levanto con calma para reconocer el lugar y
acostumbrarse a su cuerpo, sentada en la cama volvió a cerrar los ojos y aspiro
una con fuerza sintiendo de nuevo el aliento de vida dentro ella, abriendo otra
vez sus ojos sintiendo con sus manos la calidez de su cuerpo, así es ella ya no
era Anya, era Pávlova quien había regresado del sueño de la muerte gracias a
las palabras de su hermano en aquel libro a través del cuerpo de Anya, se
vistió y bajo como si nada a comer junto a su maestra y la madre de Anya a
quien conoció de joven, quien si noto que era algo diferente, pero lo atribuyo
al mal sueño de la noche anterior y su vieja maestra creyó reconocer algo
familiar en ella y lejos de preocuparse parecía complacida y no es de extrañar
ya que esta siempre admiro y quiso a Pávlova como una hija, incluso más que a
la misma Anya. Ese día era la víspera de navidad por lo que después de comer
mientras la madre de Anya ultimaba lo preparativos para la cena, Pávlova y esta
subieron a arreglarse desde muy temprano pare recibir a las visitas de
costumbre, los vecinos de al lado a quienes conocía su maestra desde hacía ya
mucho y a Nanette y su familia que siempre celebraban la fiesta de navidad con
ellas, pues tanto Nanette como su madre fueron alumnas suyas. La fiesta fue
amena como siempre aunque Nanette noto a Anya indiferente, incluso asolas en la
habitación de esta cundo quiso acercarse para besarla y esta respondió a su
beso claro pero sin ningún entusiasmo, por lo que al terminar la fiesta y despedirse
esta se fue algo triste.
Poco después durante la fiesta de año nuevo, Pávlova
al ver que Nanette se sentía triste por su indiferencia hacia ella la tomo de
la mano y la llevo discretamente a su cuarto, cerró la puerta tras de sí, y
Nanette al creer que había vuelto a ser la de antes se acerco para besarla pero
esta la detuvo tomándola de los brazos y pidiéndole que se sentara, entonces se
sentó junto a ella y tomando sus manos le dijo:
-
Sé que me amas y yo también te amo (dijo
refiriéndose a ella como Anya), y por ese amor te pido que me comprendas y me
des tiempo para terminar algo que he dejado pendiente desde hace ya mucho, y te
prometo que cuando termine volveré a ti en cuerpo y alma como la de antes.
Entonces la beso en los labios pensando en su amado
Serguei, besándola con gran pasión y verdadero amor, para no lastimar mas su
corazón y no dañar el de aquella joven que tanto le había dado. Nanette quedo
más tranquila y ambas se sintieron mejor, Nanette le dio el tiempo que le pidió
segura de sus palabras y sus sentimientos.
Después de las fiestas navideñas y de fin de año
Serguei regreso por Anya, quien lo esperaba ansiosa por volver a verlo después
de tanto tiempo, al verlo llegar esta salió corriendo a recibirlo y lo abrazo
con todas sus fuerzas, este se sorprendió un poco al principio pues ella
siempre era muy cariñosa con el así que el también la abrazo y después entraron
juntos para saludar a su abuela y su madre, charlaron un poco como siempre y
luego darle de vuelta su maletín y de subir las cosas de Anya al auto partieron
camino al hotel de la compañía, al principio el no noto nada diferente en ella
pero a medida que conversaban de sus cosas durante el regreso a la compañía de
ballet, se dio cuenta de que su forma de hablar y de expresarse eran más
maduras, incluso le parecían familiares pero no de ella, por otro lado estaba contento,
pues al parecer su pequeña y caprichosa ballerina parecía haber crecido mucho
durante ese tiempo libre.
Ella aun no sabía cómo decirle que había vuelto, por
lo que decidió esperar un poco mas y solo disfrutar de su compañía como Anya,
hasta encontrar la forma de hacerlo, así que se despidió de él con un beso en
la mejilla, subió a su habitación a dejar sus cosas y el fue a su oficina a trabajar, pues tenían
una gira en puerta, esa tarde se Serguei reunió a todas las mujeres y hombres
de cuerpo de ballet y comenzó a evaluarlos de nuevo practicando una de las
piezas que iban a presentar en la próxima gira, la mayoría estaban bien y
algunos estaban algo flojos pero nada que una buena tarde de trabajo duro no
arreglara, Serguei era un perfeccionista, lo que lo hacia el mejor en lo que
hacía y además supervisaba cada coreografía el mismo exigiéndole a sus
instructores que sacaran el máximo de todos en cada ensayo, pues el mismo los
escogió a todos y cada uno y si no daban el máximo en cada ensayo no merecían
presentarse en su compañía, así de estricto era. Después de los agotadores
ensayos Anya (Pávlova) subió a su oficina después de tomar un baño para ir a
comer con él como siempre lo hacían y así transcurrió el tiempo mientras se
preparaban para partir asía su próxima gira por el nuevo continente mientras la
relación entre ellos se hacía cada vez más estrecha y el comenzaba a verla en
forma diferente, hasta que una noche días antes de su primera presentación en
el nuevo mundo, cuando regresaban de cenar fuera en un restaurante con a los
propietarios del teatro de la ciudad y de regresar ya tarde en la noche a su
hotel, él la acompaño para asegurarse de que ella llegara bien. Ya en la puerta
de esta y al despedirse esta lo beso en la mejilla pero cuando el dio vuelta
para irse ella lo tomo de la mano y le pidió que entrase con ella, pero él se
negó pensando en Pávlova y que para el ella era como una hija, entonces ella se
paró de puntas y lo beso en los labios, lo que lo sorprendió mucho, porque el
sabia que ella tenía una novia en su ciudad natal, a la que decía querer mucho,
la parto con gentileza de si pensando que tal vez el alcohol la había hecho
confundir sus sentimientos por él, pero al alejarla de él e intentar detener lo
que pasaba la vio a los ojos, pero sus ojos no eran los mismos de antes, eran
otros, eran como los de ella, como los de Pávlova, entonces al volver a verla
no vio a Anya si no a Pávlova frente a él, como cuando la vio por última vez
antes de morir.
La levanto entre sus brazos y entro con ella a la
habitación comenzaron a quitarse la ropa entre besos y caricias como la primera
vez que estuvieron juntos, era como un sueño pues algo tan bello no podía ser
real, aunque Serguei ya era un hombre maduro seguía siendo muy atractivo y para
ella él seguía siendo el mismo pues ella podía ver su alma a través de él y
mirar su verdadera belleza como nunca antes pudo hacerlo y también vio el dolor
que esta guardaba por su perdida y que ahora brillaba de nuevo por la felicidad
de haberla recuperado, sus cuerpos se hicieron uno y ella pudo sentir de nuevo
el calor de su cuerpo con el suyo mientras el despertaba sus sentidos y sentían
sus corazones palpitar como uno solo, sin saber donde terminaban uno u otro
mientras se unían una y otra vez muriendo y volviendo a nacer, sintiendo como
la vida de uno fluía asía el otro en un sentido de eternidad que era
intoxicarte experimentando la vida de uno a través del otro. Exhaustos por el
arrebato de pasión quedaron extasiados y se durmieron juntos abrasados y envueltos
entre las sabanas.
A la mañana siguiente al despertar junto a Anya
confundido por lo que había pasado, sin poder comprender bien porque lo había
hecho y sintiéndose culpable mientras los vagos recuerdos de esa noche llegaban
a su mente, en los que él solo podía ver a Pavlova y no a Anya, apenado por lo
que había pasado solo pudo pensar que se había aprovechado de Anya a quien
quería como una hija, violado el recuerdo de su amada Pávlova usándola a ella
para revivir de forma bizarra los recuerdos de una en el cuerpo de la otra, sin
tener forma de remediar lo que había hecho solo pudo disculparse con Anya sin
poder perdonarse así mismo.
Entonces Anya (Pávlova) lo miro fijamente a los ojos
mientras aun estaban en la cama desnudos y apenas cubiertos por las sabanas y
le dijo dejándolo ver su verdadero ser:
-
No tienes de que disculparte, soy yo
quien debe hacerlo, por usar el cuerpo de Anya para estar de nuevo contigo y
sentir tu virilidad a través de su cuerpo, pero es que no pude contener mas mis
deseos de estar contigo una vez más.
-
Y no sabía cómo decirte que había regresado a través de
Anya, a quien se que quieres como una hija, la hija que queríamos tener juntos.
Pero ahora que lo sabes debo pedirte que me perdones por no tener el valor de
habértelo dicho antes y usar a Anya de esta forma.
Sorprendido al escuchar una vez más su voz pero
ahora en otros labios, viéndola de nuevo en los ojos de Anya, la tomo entre sus
brazos y escucho atentamente mientras sostenía su cuerpo desnudo contra su
pecho llorando de felicidad y tristeza dejando caer sus lagrimas sobre ella,
mientras ella le susurraba al oído el porqué había regresado, entonces pudo
comprenderlo todo, se miraron de nuevo a los ojos y se besaron amorosamente en
los labios, ella también lloro al hacerlo, sabiendo que pronto tendrían que
separase de nuevo.
Se levantaron de la cama y luego de vestirse fueron
juntos a reunir a la compañía para informarles del cambio en la presentación de
la obra de estreno para la gira, para el asombro de todos esta seria: “El
corazón de la Valkiria” la que 20 años atrás iba a ser interpretada por su
novia Pávlova Visarinovich, quien fue la mejor ballerina de su tiempo, quien
murió antes de poder interpretarla y Serguei guardaba tan celosamente, por lo
que jamás volvió a oírse de ella. Serguei en persona se encargaría de los
ensayos pues él era el único que conocía en detalle la complejidad de aquella
pieza, tomo la copia de las partituras del libro, que guardaba desde aquella
vez y se las entrego al director de orquesta pidiéndole que las tratara con
gran cuidado pues estas habían sido transcritas por el famoso director Nicholai
Lesczinski, de quien el hermano de Pávlova aprendió a componer música y quien
formo parte de la compañía hasta su muerte pocos años después de la de su
pupilo Vladimir Visarinovich.
Esa semana fue intensa, los ensayos eran rigurosos y
extenuantes pero todos se mostraron determinados al poder tener la oportunidad
de representar tal obra, además al ver la dedicación y energía que tanto Anya
como Serguei ponían en cada ensayo y ver
como ella se mostraba tan comprometida con su papel, todos querían dar cada vez
más de sí mismos pues esta no solo era la oportunidad de mostrar algo nuevo y hermoso
sino que también era un homenaje a Pávlova, una de las más importantes figuras
del ballet e inspiración para muchas de las ballerinas de la compañía, quienes
crecieron escuchando las historias de la gran ballerina la bella valkiria
Pávlova, un verdadero ejemplo de amor y dedicación al ballet.
Al fin llego la noche del estreno, los
patrocinadores de la gira y los propietarios de teatro se mostraban complacidos
y ansiosos ante tal oportunidad, todo estaba listo y los espectadores guardaron
un silencio absoluto, conteniendo su respiración ante la emoción, entonces el
telón comenzó a abrirse, Anya estaba
bellísima y más segura que nunca, un único reflector iluminaba su graciosa
figura mientras se sostenía de punta sobre una de sus piernas, realzando su estilizada
silueta con los brazos en alto y las manos como alas al viento, la música
comenzó a oírse como una suave brisa, el príncipe entro en escena y tomo a la
hermosa valkiria, elevándola en el aire para que esta volara sobre él en la
batalla, donde después de encontrarse y amarse en secreto bajo la nieve
invernal, fueron juntos a la última batalla donde después de su victoria ella
rogaría a Odín que le permitiera ser mortal de nuevo para estar plenamente con
su amado, pero el príncipe no fue victorioso, cayó ante su enemigo y después de
vengarlo interviniendo de forma directa en el destino de los hombres, perdió su
divinidad y sintiendo el peso de la mortalidad sobre ella para vivir sin su
amor, tomo la espada de su príncipe y la enterró en su pecho atravesando su
corazón, para yacer junto a aquel cuyo amor la hiso sentir realmente viva.
Al terminar todos se levantaron conmovidos y
comenzaron a aplaudir con lagrimas en los ojos, ante tan conmovedora y bella
historia, Anya pareció desvanecerse con los aplausos, todos se apresuraron a
acercarse temiendo de nuevo otra tragedia, pero todo estaba bien solo se había
desmayado, así que la llevaron a su habitación en el hotel donde el doctor que
fue a verla dijo que estaba bien, solo algo cansada y que únicamente necesitaba
dormir un poco, Fabiana una de las chicas de la compañía se quedo con ella para
hacerle compañía, a la mañana siguiente despertó algo aturdida y confusa con el
cuarto lleno de fragantes flores, era ella de nuevo aunque no recordaba nada
con claridad de lo había pasado mientras Pávlova estaba en su cuerpo, solo
aquel sueño en un lago congelado que reflejaba la luz de luna como un espejo en
donde la nieve caía y a cubrirlo todo, después viéndose así misma bailado en el
escenario frente a todos en un gran teatro llevado puesto aquel vestido de
ballet, el más bello que había visto en
su vida, todo blanco y dorado decorado con delicadas plumas blancas como la
nieve, mientras bailaba ligera como si flotara en el aire con aquella hermosa
música que parecía venir del cielo, después todo desapareció y despertó en
aquella habitación rodeada de flores junto a Fabiana, quien se alegro al verla
despierta y le conto sobre lo maravillosa que había estado la noche anterior y
que gracias a ella y a Serguei la gira prometía ser el más grande éxito de la
compañía. En eso fueron interrumpidas, era Sebastian quien interpreto al
príncipe en “El corazón de la Valkiria”, tenia terribles noticias, Serguei
había muerto.
Al parecer la noche anterior después de la obra y de
dejar a Anya al cuidado de Fabiana, Serguei había ido al cementerio a visitar
la tumba de su amada Pávlova quien estaba sepultada en el cementerio de esa
ciudad y cuya tumba visitaba cada año en invierno desde que ella murió, por lo
que según contaban sus más cercanos amigos, era la razón de que pasara siempre
las festividades navideñas solo, para estar cerca de ella, pero esa mañana al
hacer su ronda matutina el cuidador del cementerio lo encontró recostado sobre
la tumba de Pávlova, cubierto por la nieve, al parecer murió congelado al pasar
toda la noche junto a ella. Pobre hombre su recuerdo al ver a Anya interpretar
aquella obra que significo tanto para ambos debió ser demasiado para poder
soportarlo y decido reunirse de nuebo con ella a través de la muerte.
Unos días después, cuando Anya se sintió mejor los
abogados de Serguei se reunieron con ella para informarle que Serguei había
deja do la compañía y todos sus bienes incluso los derechos del corazón de la
valkiria a su nombre, al principio se sorprendió mucho pero después pensó en él
y decidió seguir adelante y continuo con la gira según él lo había planeado. Al
terminar la gira y teniendo el tiempo para aclarar su mente y comprender mejor
lo que había pasado, mientras volvía a casa comenzó a recordar o mejor dicho a
ver fragmentos de las cosas que habían pasado mientras Pávlova era ella y
aunque en un principio no sabía que pensar recordó sus palabras en aquel sueño
y lo que sintió al leer la obra y se sintió feliz al recordar Serguei, ya de
regreso a casa de su abuela y su madre después de comer hablar sobre lo que
sería su vida de ahora en adelante, pues había planeado mudarse a casa de
Serguei con su amiga Nanette a quien le había escrito para que trabajara con
ella en la compañía diseñando el vestuario para las obras a lo que esta había
respondido encantada, a su madre y a su abuela les pareció bien después de todo
ahora ella rica y no necesitaba la aprobación de nadie y además ella siempre ha
tenido lo que ha querido y a sabido ganárselo.
Esa noche mientras dormía el sueño la llevo de
vuelta a Pávlova y a sus recuerdos, primero se vio siendo niña con el cabello
largo y rojo como los pétalos de una rosa, mientras tomaba un baño junto a una
hermosa mujer también de cabello rojo era su madre, la madre de Pávlova, y le
contaba sobre como vivió feliz en esa casa, la casa de sus abuelos, en la que
vivió hasta que conoció a su padre, el Barón, de quien se enamoro desde la
primera vez lo vio, su príncipe lo llamaba y el a ella su hermosa rosa, después
se vio junto a un apuesto joven de cabello dorado claro y ojos azules como el
cielo iguales a los suyos (los de Pávlova claro), quien estaba tendido sobre
una cama gravemente herido y le sostenía la mano mientras dejaba caer sus
lagrimas sobre él, quien le pedía perdón por dejarla mientras dejaba poco a
poco este mundo al quedarse dormido en el sueño de la muerte, del que sin poder
despertarlo se arrojo sobre el desconsolada como tratando de arrancarlo del
oscuro sueño, impotente y desconsolada debió dejarlo ir, mientras sentía la
nieve caer sobre si en el cementerio mientras recordaba aquellos días difíciles
después de perderlo todo, cuando se recostaba en la cama de su hermano para
estar junto a él en el único momento que tenia para verlo, durante la noche mientras
lo veía desde la cama sentado en su escritorio, aprovechando su poco tiempo
libre dedicado a escribir y con esa imagen imborrable en su mente, sostuvo
aquel libro entre sus brazos, su última y más grande obra, la que escribió para
ella, como si al tenerla consigo el también lo estaría, después llego la hora
de Salir a escena y cumplir el sueño de ambos de dar vida a la valkiria para
que sus alas blancas y doradas les abrieran las puertas al paraíso. Pero en esa
ocasión no pudo volar, al caer en el oscuro y profundo abismo de la muerte,
donde después de largo tiempo gracias al cálido corazón de Anya y a su amor
sincero, ella pudo despertar de su frio sueño, aprisionando su alma para tomar
su cuerpo y hacerlo suyo.
Pero ahora todo parecía desvanecerse al abrir los
ojos y ver los rayos del sol colarse por los pliegues de sus cortinas mientras
parte de ella permanecía aun en aquel sueño en donde Pávlova siempre
permanecería etérea como parte de ella, mientras la observa con sus helados
ojos celestes y su hermoso porte de fría belleza.
-
Pero eso es solo un recuerdo imborrable
de lo que ella dejado en mi y que formara parte de mi siempre (se dijo así
misma).
Sabiendo que ahora ella y Serguei estaban juntos en
el paraíso que la valkiria abrió para ellos.
CONTINUARA…