martes, 28 de abril de 2015

El Hada y el Dragón (1/2)


El Hada y el Dragón.

Prologo.

El mundo de mágico de Anfeérptires estaba lleno de fantasía y belleza sin igual, con extensos campos de hermosas y fragantes flores hasta donde alcazaba la vista, tupidos y frondosos bosques selváticos, llenos de exuberantes frutos dulces y jugosos, con grades mares y océanos salados de colores turquesas a índigos, así como: lagos, ríos y fuentes de fresca agua dulce y cristalina, donde el sol parecía brillar con esplendor cada día, pues hasta cuando llovía su belleza seguía mostrándose aun con colores atenuados, dejando aun más claros sus cielos azules después de las más duras tempestades, tras las cuales los hermosos arcoíris mostraban sus maravillosos y vividos colores celestiales. Así era era el maravilloso mundo de Anfeérptires, donde sus gobernantes eran los guardianes del orden y la paz, que regían los reinos de: el aire de otoño del oeste, la tierra de la primavera del este, el agua de invierno del norte y el fuego de verano del sur.

El Reino del Aire de la Primavera del Este, era el hogar de las Hadas y los Elf (Elfo/as) que habitan el mundo de los Árboles, flores, vientos, brisas y montañas. Con poder sobre el cielo, el viento, las brisas, las nubes, el aliento, las vibraciones, las plantas, las hierbas, las flores y los árboles. Su soberana era: Ninfa, la Gran Reina de las Hadas. Aunque tambien existe un Rey de los Elfo/as, este no gobierna el Reino del Este, sino solo a su gente como parte del reino de las Hadas, siendo su función similar a la de un Virrey, en una monarquía ejecutiva de cámaras alta y baja.

El Reino de la Tierra de Otoño del Oeste era el hogar los Duendes y los Trolls que habitan el interior de la Tierra, atesorando minerales y piedras preciosas. Con poder sobre Rocas y piedras preciosas, montañas, planicies, campos, suelos, cavernas y minas. Su soberano era: Gnomo, el Gran Rey de los Duendes. Aunque tambien existe un Rey de los Trolls, este no gobierna el Reino del Oeste, sino solo a su gente como parte del reino de las Hadas, siendo su función similar a la de un Virrey, en una monarquía ejecutiva de cámaras alta y baja. El Rey de los Trolls es el Gran Trasgo III “el Trasgresor”, hijo Trasgo II “el Desgarbado”, y nieto de Trasgo I “el Voluminoso”.

El Reino del Agua de Invierno del Norte era el hogar de Nereides y Tritones que moraban en océanos, mares, lagos, ríos, arroyos, manantiales, fuentes y estanques. Con poder sobre océanos, lagos, ríos, pozos, manantiales, estanques, lluvia, niebla, y bruma. Su soberana era: Ondine, la Gran Reina madre profunda del agua de Nereides y Tritones. Sin embargo los Tritones de agua dulce y las Nereides de agua salada poseen cada uno sus propios regentes elegidos de entre sus muchos Duques, por medio de las justas acuáticas, dividiendo así el reino en cuerpos de agua dulce y salada. Dicha elección es celebrada cada centuria durante la gran marea alta del plenilunio del mes de Acuario.

El Reino del Fuego de Verano del Sur era el hogar de los orgullosos y antiguos sabios Dragones, la conciencia de las llamas, así como tambien de las belicosas Salamandras ardientes, una rama menor de estos, sin alas para volar, pero con un poder de fuego tan grande como para hacer arder sus cuerpos por completo sin quemarse, tambien llamado armadura de fuego, poder que tambien poseen los Dragones, pero el cual solo usan prudentemente con moderación, por su peligrosa naturaleza destructiva. Ambos poseen poder sobre el sol, volcanes, relámpagos y estrellas, pero solo los Dragones tiene su dominio. Su soberano era: Guiverno, el Gran Rey de los Dragones y las Salamandras. Aunque antiguamente tambien existió un Virrey de las salamandras, este titulo fue abolido después de que las salamandras se revelaran contra los Dragones instigadas por el Demiurgo para apoderarse de los cuatro reinos y gobernar con tiranía, su ultima monarca fue la infame Reina Tirana Baptistina I.

Estos cuatro soberanos reinaban en paz y armonía sobre los cuatro continentes cardinales de Anfeérptires, o por lo menos así fue hasta que el temible y terrible Dios Caído: Demiurgo, artífice universal de los elementos preexistentes, desato el caos con su corrupción, tras liberarse de la terrible prisión divina de Hecatombe, custodiada por implacable Hecatónquiros de Hecatombe, el invencible Destructor de Dioses. Donde había permanecido sellado por los últimos 69 millones de años. Una prisión donde su carcelero era tambien prisionero, en vigilia perpetua del mal cautivo. Pues Demiurgo era incesante y maquinadora, siempre taimada, y atenta a cualquier oportunidad que se se le presentara o fraguara en secreto.

Sin embargo Demiurgo escapo de su cautiverio prácticamente sin dejar rastro ni volverse a dejar ver o escuchar de ella, gracias a las ocho nuevas razas que surgieron en Anfeérptires por su influencia; siendo estas versiones corruptas de sus originales. Estas criaturas malvadas, nacidas de la corrupción eran:

1. Los Gremlin, la forma corrupta de los Duendes del Reino de la Tierra de Otoño del Oeste. Artesanos de la destrucción, saqueadores de las minas, robaron materiales preciosos impuros y sin procesar para crear sus maquinas y artefactos mágicos de destrucción y caos, dotando a los humanos con la magia de artefactos siniestros y ominosos, con los que estos masacrarían, dominarían y esclavisarían a las razas mágicas, principalmente por los grilletes mágicos de esclavos.

2. Los Spriggan, la forma corrupta de los Trolls de los El Reino de la Tierra de Otoño del Oeste. Nacidos o creados de la sangre de los Trolls, derramada sobre las raíces expuestas de los arboles retorcidos de la tenebrosa selva negra maldita del Reino de la Tierra de Otoño del Oeste, donde se dice fue herida mortalmente Demiurgo antes de ser aprisionada bajo el sello de Hecatombe, causando con el derramamiento de su sangre la maldición del mar de arboles ahora conocido como selva negra. Intoxicados con un potencial mágico corrupto, estos asimilaban mucha de la magia oscura de la tierra, por lo que son seres planta o formas de vida vegetal predadoras. Ademas, debido a su poder, llegaron hasta el punto de que sus cuerpos desarrollaron un aspecto temible, con cuernos o astas como puntiagudas ramas de arboles, y garras de espinas sumamente duras y afiladas, por lo que su sangre es verde y espesa, altamente saturada en clorofila; aun así estos seres malignos eran completamente carnívoros, prefiriendo comer a sus presas aun vivas, como lo hacen las plantas carnívoras.

3. Los Pixies, la forma corrupta de las Hadas del Reino del Aire de la Primavera del Este. Estas “Hadas” oscuras eran poseedoras de una magia negra tan oscura y ominosa que el solo hecho de hablar de ella llena de horror y espasmo incluso a los héroes más valientes. Pueden hacer uso de la necromancia y animar aquello que ya a muerto, pero con un aura de putrefacción abominable. Tambien pueden manifestar y manifestarse en pesadillas espantosas. Viciar el corazón, desatando malévolas pasiones y desos insanos. Haciendo con ello que muchos reyes humanos cometieran atrocidades indescriptibles. Su gobernante era la terrible Reina Imp, una verdadera diablilla Pixie, conocida como: Imp “El Hada Maligna de las Noches Húmedas”, igualmente, pues solía usar las noches de niebla o tormenta para aterrorizar a los humanos hasta el punto de hacerlos mojarse encima, ya fuese que estos estuviesen despiertos o dormidos.

4. Los Orck (Orcko/as), la forma corrupta de los Elf (Elfo/as) del Reino del Aire de la Primavera del Este. Los primeros en ser corrompidos y los más numerosos hasta que la ultima de sus hembras fue aniquilada por los Paladines humanos. En su tiempo comandaron legiones incontables de destrucción que azotaron todos los reinos, casi llevando a los humanos al borde de su completa y total aniquilación. Ahora casi diezmados por completo y reducidos a pequeñas tribus menores, recurren al secuestro de mujeres jóvenes, principalmente humanas, por ser estas incluso más compatible que las Elfas para su reproducción, sin embargo aun cuando los Paladines ya no existen, los aventureros continúan dándoles caza, para rescatar a las mujeres cautivas y liberar las aldeas y fortalezas abandonadas convertidas en sus nidos.

5. Los Basiliscos o “fénix bermellones” como conciencia de las llamas, eran la forma corrupta de las flamas de los dragones del Reino del Fuego de Verano del Sur. Estos eran más aves o pájaros con plumas de fuego que dragones, por lo que su aspecto era igual al del mítico Suzaku japones. Muy poco se sabe de ellos, ademas del hecho de que al morir o envejecer pasado el milenio de vida, sus plumas se vuelven negras y cenizas, como una hoguera al extinguirse, para consumirse en sus ultimas llamas de fuego bermellón y renacer de sus cenizas, lo que los hace prácticamente inmortales, dominadores de la nigromancia del fuego; como los Dullahan y los Lich del fuego fatuo. Estas dos ultimas especies menores surgidas sobrenaturalmente en la naturaleza de almas humanas que trascendieron su mortalidad al hacerse parte de la magia del mundo, pero sin embargo de los aspectos más oscuros de esta. Aunque los Dullahan son considerados benignos en la mayoría de los casos, solo tomando venganza de aquellos que cometieron actos de villanía y dejaron almas en pena errando en la tierra.

6. Las Lamias o “Límpidas”, la forma corrupta de las Nereides, eran los “espectros glotones” del mar del Reino del Agua de Invierno del Norte. Malignas, peligrosas y violentas, pero con voces hermosas cuando cantaban juntas como un coro angelical, pues en solitario su voz no podía crear la armonía necesaria para imitar la belleza del canto de un alma pura; haciendo de esta forma embelesar a los marinos para hacerlos zozobrar en las aguas que infestaban, para así devorarlos, pues estas eran feroces carnívoras insaciables, con un gusto adquirido por comer humanos. Aquellas que han vivido por más de cien años, pueden adoptar temporalmente la forma de mujeres humanas, y mantenerla mientras su cuerpo no se deshidrate por completo de agua salada, llevando consigo siempre una botella llena con agua de mar o sal marina, para evitar volver a su verdadera forma estando en tierra, lo que resultaría en su perdición y muerte. Aunque en su tiempo fueron una plaga de los mares, por su prolífica descendencia, siendo tan fértiles como conejos, siempre y cuando encontraran un humano compatible para reproducirse, al extenderse la creencia de que consumir su carne otorgaba la inmortalidad, los humanos las casaron hasta casi su extinción, extinguiéndose casi tambien ellos por esta practica, pues consumir su carne la cual era extremadamente toxica y venenosa causaba la muerte en el 96% de los casos con un 3% que lograba la inmortalidad pero como monstruos marinos deformemente grotescos y abominables, aunque con un gran poder, fuerza y resistencia sobrenatural. Dejando solo a un 1%, siendo uno en mil quienes lograron la tan anhelada inmortalidad, sin contar a los muchos que murieron en el mar al intentar atrapar a estas peligrosas criaturas marinas.

07. Los Diablos, creados por las salamandras ardientes a través de un ritual prohibido en el que se tomaban los cuernos de un dragón anciano en su lecho de muerte o del cadáver fresco de un dragón joven y estos eran arrojados junto con sacrificios vivos de bestias rumiantes cornados (con cuernos) y astados (con astas) al fuego de la fragua viva de cien salamandras ardientes, del que surgieron estos Diablos similares a Sátiros, Minotauros y Cernunnos, etc. De entre todos ellos el más poderoso, siendo el que se libero por si mismo del yugo de las salamandras fue la Gran Reina Diablo Lamassu, una poderosa Diablesa Roja de cuernos azabache, ojos dorados e imponente cuerpo amazona de Minotauro, quien es la ancestro directa de la Gran Reina Diablo Djinn “del vellocino de oro”, una poderosa Diablesa Carnero Negro, de enroscados cuernos y ensortijado cabello dorado. Bajo el reinado de Lamassu los diablos fueron una fuerza temible, que sentó las bases de su reino al sur del reino de los dragones, ya aunque a la muerte de esta a los 1800 años al ser asesinada por un legendario héroe Humano, el reino de los diablos cayo en la ruina, por la falta de un verdadero líder o Gran Rey Diablo, su nieta la poderosa y temible Djinn fue la fuerza que diezmo a los débiles e inútiles del reino diabólico, devolviéndole su antigua gloria con las expediciones de saqueos y conquista a los reinos humanos y no humanos fuera de los dominios de los dragones, los únicos a los que no hicieron sus enemigos, para no enfrentar una guerra de extermino como lo hicieron las salamandras, de las cuales solo quedan muy pocas dispersas en el mundo y ninguna en el Reino del Fuego de Verano del Sur.

08. Los Slime o Limos, nacidos o más bien creados de la sangre de Ondine, soberana y reina madre del Reino del Agua de Invierno del Norte, por lo que al igual que esta, los slime poseen cuerpos compuestos de una sustancia gelatinosa que bien puede ser acuosa o no acuosa. Pues aunque en el caso de Ondine al ser una Medusa Marina (la ultima y por tanto única de su especie), su cuerpo es una masa de agua gelatinosa con forma femenina generalmente, la cual puede crear o generar tentáculos a voluntad para defensa y ataque, o inmovilizar y capturar, ademas tambien puede disparar potentes chorros de agua a alta presión, con tal poder que pueden travesar y cortar el metal como si nada. Sin embargo sus versiones corruptas poseen cuerpos generalmente compuestos por sustancias gelatinosas venenosas, toxicas y ácidas, aunque tambien se conoce la existencia de slimes de magma volcánico y slimes de petroleo, brea o alquitrán (según su densidad). Otros Slimes menos conocidos y cuya existencia es dudosa por su rareza, son los slimes perfume creados a partir de la digestión de las flores y/o almizcles animales, usando su fragante olor como una especie de pócima o poción aromática de amor, para encantar a los incautos y así atraerlos e ingerirlos hasta disolverlos en su interior como fuente de alimento. Aunque los slime extremadamente carnívoros tienden a convertirse en una masa de carne liquida gelatinosa y repugnante, similar a los slimes de sipa o agua pútrida de pantano, que se alimentan de de los animales y vegetación muerta de los pantanos, muy raras veces ingiriendo criaturas vivas, por lo que pese a su aspecto y olor repugnante, son considerados inofensivos, ademas que casi nunca o nunca se muestran o muestran interés por los humanos, aun cuando en los mitos más antiguos se cuentan historias de pescadores humanos y gente lagarto siendo devorados por estos al ser digeridos vivos durante días en su interior, dejando ver sus restos dentro de los slimes de pantano.

Estas nuevas razas creadas antinaturalmente para plagar Anfeérptires, junto a los eventos que llevaron a la ruptura del sello que aprisionaba a Demiurgo y su maligna influencia, crearon grandes cambios en el orden social y mágico de Anfeérptires; tales como el hecho de que con las nuevas razas corruptas, los antiguos nacidos del origen, como la descendencia de Hecatónquiros y Demiurgo, que una vez dejo el mundo para existir en secreto, regresaron por medio del caos que rasgo el velo que separaba lo antiguo y olvidado de la nueva creación. Siendo así que Sirena y Arpía, alguna vez desterradas de Anfeérptires ahora volvían a formar parte del mundo y su magia, trayendo con ellas la incertidumbre de si el mundo volvería a su estado primigenio de caos, en el que ellas nacieron como la primera descendencia de los piremos en manifestarse por si mismos como la dualidad del bien y el mal, Hecatónquiros de los Cien Brazos y los Cien Ojos, domador de Ladón, el implacable Crótalo (serpiente venenosa con cuernos y cascabel) de Cien Cabezas y Demiurgo la venenosa Bella Dama Crótalo Diamante de escamas solares (serpiente venenosa con cuernos y cascabel), que cubre su hermoso rostro bajo la Mascara Dorada Piramidal de Tres Caras y Tres Ojos Enjoyados de la Providencia.

En un principio solo existima la nada y de la nada surgió el caos, como una explosión de todo lo nuevo o preexistente volviendo a hacerse; de este origen y el caos mismo emergieron por si mismas dos entidades, dos seres únicos, como una dualidad para crear el equilibrio de la luz y la oscuridad, como divinas encarnaciones etéreas del bien y del mal; siendo estas Hecatónquiros y Demiurgo respectivamente, iguales pero diferentes, opuestos exactos en equilibrio con la dualidad universal de la creación que tiende a la destrucción y viceversa. Cuando los primeros elementos fundamentales se asentaron y los mundos comenzaron tomar forma, en galaxias primitivas de los albores del tiempo, Hecatónquiros y Demiurgo engendraron a su primer descendiente, la fuerza bruta incontenible conocida como Ladón, el implacable Crótalo de Cien Cabezas, el cual apenas recién nacido intento acabar con su padre ganado un tamaño diez veces mayor al de este aun en la inmensidad del universo, en su furia cruda devasto mundos incontables, dejando una región del universo en total oscuridad, como un cementerio de polvo de estrellas nebulosas, conocido como el poso de la ira del crótalo, al ver esto su madre Demiurgo se deleito del ímpetu destructivo y ferocidad implacable de su vástago recién nacido. Pero Hecatónquiros de los Cien Brazos y los Cien Ojos, domino a la brutal bestia salvaje, domándola y haciéndola su sirviente, para hacerlo tirar de su cuadriga espacial por toda la eternidad, como castigo por su osada altanería y falta de respeto hacia quien le dio la vida. Ansiosa por ver como seria el resto de su descendencia con Hecatónquiros, después de ver el poderío de este y su bastado Ladón, Demiurgo engendro dos nuevos descendientes con este nacidas de un solo parto: Sirena y Arpía, ambas nacidas ya adultas como mujeres aladas, con brazos como alas de Gaviota y Aguila respectivamente, ademas mientras que Sirena tenia las patas o pies palmeados como una gaviota, Arpía tenia las patas o pies como las afiladas garras de una águila, en todo lo demás su aspecto era similar al de una hermosa mujer humana. Estas a diferencia de su hermano Ladón, poseían una inteligencia comparable a la de sus progenitores, y en un principio parecían sensatas, calmas y de buen juicio como su padre, lo que fue una decepción para Demiurgo, por lo que no tuvieron más Hijos. Por eso entonces Hecatónquiros creo en los mundos recién formados cunas de la vida en donde nacerían las primeras formas de vida no divinas y mortales; siendo en ese momento cuando sus hijas mostraron su verdadera naturaleza, devorando y mancillando a los pobres mortales, no más que simples juguetes ante sus ojos, tomando sus vidas sin ningún reparo o consideración. Al darse cuenta de ello Hecatónquiros ardió en cólera, disciplinarlas duramente, Demiurgo solo observo con satisfacción, pues todos sus hijos serian como ella y ninguno como su consorte, así que intento convencer a Hecatónquiros de engendrar a más vástagos, pues según ella con Ladón subyugado y las gemelas aladas desterradas a la periferia, se sentía sola sin retoños jugando a su alrededor; por lo que Hecatónquiros compadeciéndose de esta engendro con ella a Ningizzida “pitonisa del árbol de la vida” y Orinoco “flujo de las aguas del tiempo”, aun cuando en apariencia eran de aspecto similar al de su madre, estas demostraron tener un carácter y convicciones iguales a los de Hecatónquiros, por lo que Demiurgo jamas las reconoció como sus hijas pese a a verlas dado a luz igual que a sus terribles hermanas y hermano. Después de esto Demiurgo intento acabar ella misma con la vida de su consorte Hecatónquiros, mientras este dormía entre las estrellas, pero este fue advertido y salvado por sus hijas Ningizzida y Orinoco. Así comenzó la ardua e interminable batalla entre dos fuerzas iguales pero opuestas, por imponer su juicio sobre el universo y su jerarquía sobre el otro y todos los mundos. Con Ladón sometido y las gemelas aladas: Sirena y Arpía exiliadas, solo la descendencia de Ningizzida y Orinoco prospero, engendrado estas a las deidades menores conocidas como: las Hespérides (Pitón de los bosques) y las Potamoi (Anacondas de los ríos) respectivamente.

Las Hespérides dieron vida a los seres mortales conocidos como Dríades, cuya gobernante era la reina Kodama, madre de la infame princesa Mandrágora, nacida de un amor prohibido entre Kodama y una Salamandra Ardiente. Mientras que los Potamoi dieron vida a los seres mortales conocidos como Kappa y Kraken, pero mientras los Kappa estaban divididos en dos clases, una acuática y otra terrestre o “tortuga monstruo de tierra” y “tortuga monstruo de agua”, cuyos gobernantes era la Reina Aldabra y el Rey Archelon respectivamente. Una hija nacida de la Reina Aldabra y el Rey Archelon, conocida con el nombre de Ghelone, dio a luz a los gemelos Genbu (Kappa de tierra) y Seibu (Kappa de agua), que alcanzaron la inmortalidad tras derrotar al maligno Rey Kraken gigante Cutulu, frustrando su ambición de someter los océanos a su cruel mandato de vil tiranía. Por lo que se erigió un templo en honor a la santa madre Ghelone y sus hijos, los héroes protectores de las aguas y la tierra. Después de ello los Kraken restantes inconformes con la derrota, se aliaron a una raza creada por Demiurgo, las temibles y despiadadas Hidras cuya tirana gobernante era la nefasta Reina Orochi, madre de las Ondines “las medusas de agua” con un Potamoi menor, y madre de las Equidnas “las cobras erizo de mar” con un Corsario Kraken, siendo estas sus descendientes más poderosos y las únicas en lograr la inmortalidad después de devorarla, al quedar solo una de cada especie adoptando los nombres de su raza siendo las únicas en no morir envenenadas por devorar a su madre en un festín caníbal para logra su libertad del yugo d esta, así fue como Medusa se convirtió en Ondine y mientras que Lerna se convirtió en Equidna, quien en secreto engendro junto a Ladón a las gemelas heterogéneas: Quimera y Manticora, que darían origen a las dos razas que llevarían sus nombres respectivamente, y cuya naturaleza era al igual que las de sus progenitoras, puramente maligna; pero sin embargo de la unión de Ladón y Equidna tambien nacerían los triates: Gryfo, Hipogryfo e Hipokámpe, quienes tambien darían origen a tres razas que llevarían sus nombres respectivamente, pero en cuyo caso su naturaleza era distinta que las de sus progenitoras, al ser puramente de naturaleza benigna como el gran patriarca divino Hecatónquiros.

Hecatónquiros tambien creo con los elementos de la vida del mundo a las semibestias: Yeti de las nieves y Sasquatch de los bosques, como protectores y vigilantes del orden naturaleza y el equilibrio entre las fuerzas sobrenaturales, estas criaturas no poseían una magia como la de los demás seres mágicos, pues su magia era magia de fortalecimiento físico o corporal y mimetismo natural, por lo que poseían una increíble fuerza, agilidad y resistencia física, así como tambien una gran habilidad sanadora, no solo para curarse a si mismos, sino tambien para sanar a otros.

Los humanos por otra parte no fueron creados ni por Hecatónquiros, ni por Demiurgo, así como tampoco nacieron de sus descendientes o creaciones; por lo que no eran realmente originarios del mundo de Anfeérptires, sino más bien que habían llegado a el por medio de distorsiones dimensionales denominadas “Invocaciones” o “Axis Mundi”. Los cuales después de ser identificados se convirtieron en los santuarios o templos astrológicos llamados: Stonehenge, en donde en un principio aparecieron en forma fortuita y aleatoria los primeros humanos de Anfeérptires, siendo después de ser sellados estos axis mundi, invocados en los Stonehenge por sacerdotes y/o practicantes de magia de teletransportación; razón por la cual los humanos no poseen magia propia, sin embargo estos pueden crear y utilizar objetos mágicos así como tambien sellar la magia de otros en sus cuerpos, por medio de sellos mágicos o comiendo seres mágicos, como en el caso de la inmortalidad por comer la venenosa carne de sirena, pero estas ultimas dos practicas puede crear alteraciones en el cuerpo del ser humano e incluso su muerte en circunstancias horribles, así como tambien dando como resultado las aberrantes abominaciones humanas conocidas como: Undead, siendo sus variantes las siguientes: Vampiros, Momias, Zombies, Liches, Dullahans, Ghouls y Kyonshis.

Los humanos tambien al igual que como crean objetos y artefactos mágicos, tambien aprendieron por medio del ensayo y error, a crear formas de vida artificial provistas de un espíritu o esencia mágica, siendo este el caso de los Golems y los Homúnculos, sin embargo la creación de homúnculos como: los Frankenstein y las Vrilliant, están prohibidos por sen considerados seres que presentan un peligro tanto para los humanos como para las otros seres vivos de Anfeérptires. Tambien existen algunos semihumanos que por su sangre mestiza pueden usar magia naturalmente, aun cuando hallan nacido artificialmente, siendo los casos mas notables y destacados los de los Licántropos o “ Humanos lobo” y los Torántropos o “Humanos tigre”, siendo los Licántropos un híbrido entre los Fenrir (Lobos de las Sombras) y los humanos, por lo que podían aparecer y desaparecer en las sombras, mientras que los Torántropos eran un híbrido entre los Byakko (Tigres de las Tempestades) y los humanos, por lo que podían generar tormentas y lanzar rayos eléctricos. De hecho una Torántropo famosa por sus hazañas heroicas, la gran Yaguare de Amazonas creo en la selva amazónica la tribu de las guerreras amazonas que con el tiempo se convertiría en el Gran Reino Amazonas. Por otro lado así como existieron humanos famosos por lograr la inmortalidad tambien así lo hicieron aquellos que tras su muerte al mezclase con la magia que tomaron de Anfeérptires, ya fuera con objeto o sellos mágicos se convirtieron en fantasmas famosos y en algunos casos muy poderosos por sus grandes poderes Poltergeist, como era el caso del Gran Rey Fantasma Wotan, señor de la legión fantasma de la montaña lapida en el Reino de la Tierra de Otoño del Oeste.

Este es el mundo en que se desarrolla la pequeña historia que estoy por contarles, una de muchas que ocurrieron en el fantástico mundo mágico de Anfeérptires, pero sin duda para mi la más maravillosa de todas, por las fantásticas hazañas de sus personajes, a los que llevare por siempre con un cariño muy especial en mi corazón.

Capitulo Nro. 1: Uróboros y Kairós.

[0.1. Orígenes y Amistad] Erase una vez en un tiempo y lugar ya perdidos en la historia, en un mundo en el que la magia y la fantasía aun existían, del que provienen los recuerdos del registro akásico que hacen esta historia, no por muchos conocida pero ya antes contada; la cual cuenta el como una pequeña hada y un pequeño dragón se hicieron amigos, para vivir juntos grandes aventuras, enfrentando numerosos peligros e incontables adversidades, pero siempre saliendo adelante gracias al valor de su gran amistad; al haber prometido de todo corazón el estar siempre juntos para apoyarse en las buenas y en las malas. Por lo que al ser recordadas sus hazañas, sus nombres siempre son pronunciados y escritos juntos.

Y todo comenzó diría yo, con aquel pequeño dragón llamado por el nombre de Uróboros; nacido como un pobre e infortunado mestizo, fruto de un amor prohibido entre una dragona y un humano; por lo que desde muy pequeño Uróboros siempre busco su lugar en el mundo, al ser rechazado en el por los orgullosos y prejuiciosos dragones de su tribu, pues al ser un dragón mitad humano, siempre fue rechazado tanto por dragones y humanos por igual, siendo considerado por los primeros como un ser impuro e inferior, mientras que los segundos le temían simplemente por ser diferente y claramente más fuerte que ellos. Pues en la ignorancia al juzgar un libro por su portada, despreciamos aquello que es diferente y le tememos a lo que es desconocido. Así aunque diferentes dragones y humanos por igual incapaces de dar merito a sus diferencias, nunca vieron al pequeño mitad dragón por lo que era realmente, ya que para ellos no era ni uno ni otro, sino algo diferente.

Esa intolerancia y discriminación lo llevaron a tener una vida solitaria que por largo tiempo lo convirtieron en un solitario ermitaño, a quien todos repudiaban; solo por el hecho de haber nacido, simplemente por existir, por lo que en su interior aun cuando lo único que quería ser aceptado por los otros dragones o por los humanos, pero estos lo evitaban y lo trataban como un paria; los otros dragones lo consideran una abominación, debido a su impura sangre humana, mientras que los humanos le temían debido a la feroz sangre de bestia que albergaba en su interior. Por lo que pasó toda su infancia despreciado y marginado tanto por los dragones como por los humanos, siempre ocultándose de su mirada, así como de la de otros seres que habitaban el mundo y lo miraban con los mismos ojos prejuiciosos, haciendo así que él y su madre: una hermosa pero también marginada dragona de fuego carmesí, por lo que nunca conocieron un lugar al cual llamar su hogar, al ser esta obligada a elegir entre abandonar a su hijo o su hogar ancestral en el reino de los dragones, por haber cometido el pecado de enamorarse de un humano y dar a luz a su hijo.

Teniendo que vivir sus vidas siempre con las miradas de desprecio y temor siempre sobre ellos, Uróboros creció entre la tristeza y la soledad, teniendo como único consuelo el amor incondicional de su querida madre. Pero incluso esta precaria felicidad duro muy poco tiempo, pues pocos años después de comenzar a vivir solos en los desolados paramos de la periferia del reino de los dragones, su madre fue asesinada ante sus ojos por otro dragón de fuego carmesí, quien celoso por su egoísta amor no correspondido por la madre de Uróboros, quiso tomar venganza de ella tomando su vida y la de su hijo, el fruto de su amor prohibido con aquel humano que amo tanto como para ir en contra de las leyes raciales de su gente, pero aunque esta era más débil que su brutal atacante, le dio una gran batalla, logrando sesgar su ojo izquierdo con su último aliento, logrando con este último acto de amor y sacrificio para con su hijo, que este enfurecido por la pena despertara el terrible poder que dormía en su interior, convirtiéndose completamente en un dragón, un pequeño pero poderoso y feroz dragón de brillantes escamas violetas, cuyo rugido estremeció al malvado y cruel monstruo frente a él, cubriéndolo con un abrasador aliento de fuego violeta, que quemo las enormes y fuertes alas del dragón carmesí, al este intentar cubrirse de la extraña llama violeta de Uróboros, reduciendo estas a cenizas y dejando su piel oscurecida como el vino tinto. Herido y vencido, el monstruoso dragón carmesí huyo, sorprendido del extraño y aterrador poder que había despertado en el pequeño dragón mestizo, por suerte para el pequeño Uróboros, ya que después de eso se desplomo inconsciente junto al cuerpo sin vida de su madre, despertando horas después con el velo de la oscura noche estrellada sobre él y su madre, aun sin poder creer o entender que había pasado, solo sabiendo que ahora en verdad se encontraba total y absolutamente solo, pues había perdido a su madre; la única persona que él le importaba, el único amor que había conocido, ese dragón, ese monstruo, le había arrebatado todo lo que tenia, todo su mundo.

Ahora que había despertado su aliento de fuego; la rara llama violeta, podía darle a su madre un funeral dragoniano digno y podía despedirse de ella como era debido, colocando su cuerpo en una hoguera funeraria que después encendería con su fuego de dragón, para verla consumirse en el fuego que iluminaba la oscura noche estrellada, liberando su alma de su forma física para ascender al cielo donde la esperaba su padre, quien había muerto de vejes hacia muchísimos años, pues los dragones y los humanos vivían sus vidas en un tiempo diferente, pues lo que para los dragones era un suspiro, para los humanos era toda una vida, pero aun así su tiempo juntos como su amor trascendería el tiempo mismo.

Uróboros no pudo evitar llorar sin consuelo mientras veía el cuerpo de su madre convertirse en cenizas por su fuego, pues solo el fuego de un dragón podía quemar a un dragón, jurándose así mismo mientras veía el cuerpo de su madre desaparecer ante sus ojos que encontraría a su asesino y cobraría venganza por su muerte, por lo que al consumirse la hoguera voló al este siguiendo el crepúsculo, hacia el rastro dejado atrás por donde había huido el dragón carmesí sin alas y con el ojo segado. Sin embargo ese era el Reino del Aire de la Primavera del Este, un lugar totalmente desconocido para el. Los dragones de fuego rara vez nadaban pero estos eran perfectamente capaces de hacerlo, ademas con gran agilidad y fuerza, pues cuando un dragón perdía o lastimaba sus alas esta era la única forma de cruzar los mares sin volar, por lo que aunque el pequeño Uróboros viajaba volando, sus alas aun eran muy pequeñas y el dragón carmesí sin alas ya tenia medio día y una noche de ventaja.

Muy al este, después de haber viajado casi sin descanso por algunos días, al fin logro divisar la costa del continente y darle alcance al asesino de su madre, o por lo menos eso creyó, encontrándose ya adentrado en tierra, en un espeso bosque de robles, encontrándose así en su camino con un grupo de hadas que buscaban al mismo dragón carmesí sin alas y un solo ojo, por lo que estas al verlo lo observaron cautas y temerosas, mientras la líder de estas se acercó a él tranquilamente, mientras lo miraba a los ojos, presentándose cortésmente ante el cómo: Ninfa, Reina de Triquel, capital del Reino del Aire de la Primavera del Este, entonces esta al darse cuenta de que él no era su enemigo, pero que ambos perseguían al mismo enemigo, le ofreció su ayuda a Uróboros para acabar con el dragón carmesí sin alas y un solo ojo, que amenazaba el reino de las hadas, cazándolas y devorándolas para alimentar su propio poder y así curar más rápidamente sus heridas, convirtiéndose en la peor amenaza que jamás había enfrentado su reino, además ella jamás, a pesar de haber vivido por cientos de años había visto o escuchado de un dragón violeta, por lo que se sentía curiosa e intrigada hacia el pequeño Uróboros.

Entonces fueron juntos, acompañados por un pequeño contingente de las hadas más fuertes del reino hasta la morada del terrible dragón, pero este ya los estaba esperando, sorprendiéndolos al tenderles una emboscada, devorando casi en un instante a una por una a todas las pequeñas hadas, con excepción de su reina; Ninfa, quien fue protegida por Uróboros, quien enfrento casi de igual a igual a su adversario, a pesar de la clara diferencia de tamaño entre ambos, aprovechando su ventaja al poder volar por los aires algo que el cruel dragón carmesí ya no haría jamás, gracias a él, pero aun así el dragón carmesí era mucho más fuerte que él, y logro herirlo varias veces, pero la Reina Ninfa lo protegía curando sus heridas con su magia. Pero aun así el dragón carmesí del ojo sesgado era demasiado fuerte y logro reducir finalmente a ambos: Uróboros y Ninfa, lastimando gravemente al hada, lo que hizo recordar al pequeño dragón el momento en el que vio morir a su madre a manos de aquel monstruo, provocando nuevamente su despertar, el despertar de la llama violeta, pero esta vez fue totalmente diferente, pues el poder de Uróboros pareció reaccionar al del hada y entonces sus corazones se conectaron como si fueran uno solo, de una forma que ninguno de los dos había experimentado antes, por lo que temiendo lo peor ya habiendo experimentado en su propia carne el verdadero poder del pequeño dragón, el dragón carmesí concentro todo su poder en su flama escarlata, a sabiendas que esto consumiría todas sus fuerzas, con la intención de reducir a Uróboros y a la reina de las hadas a cenizas, pero el pequeño dragón también había liberado el poder de su llama violeta, ahora más poderosa que nunca alimentada por la magia feérica del reina hada, quien parecía envolver a Uróboros con su poder, haciendo que la llama violeta del pequeño dragón consumiera la llama escarlata del dragón carmesí, así como al dragón mismo, dejándolo como una estatua de cenizas que se desvaneció con el viento.

Inspirada por su valor y la conexión que había surgido entre ellos en el fulgor de la feroz batalla, e intrigada por la naturaleza única de los poderes del pequeño dragón, Ninfa le ofreció a este que formara parte de la guardia de su reino, pero Uróboros al recordar el temor en los ojos de las otras hadas al verlo, sabía que a pesar de los sentimientos de la reina, su lugar no estaba con las hadas, ya que el no pertenecía a ninguna parte, por lo que sin importar lo mucho que añorara un verdadero hogar, o la compañía de alguien que lo amase sinceramente, si el aceptaba el ofrecimiento de la reina, así como su amistad, al final esta terminaría por tener el mismo destino que su madre, aislada y depreciada por los suyos, y ese era un sentimiento de culpa que él no quería albergar de nuevo en su corazón, por lo que decidió irse para vivir en soledad, lejos de la mirada de los otros, además ya no sabía cómo regresar a su forma humana, y se encontraba muy cansado después de haber liberado tanto poder siendo tan pequeño, por lo que decidió adentrarse en lo profundo de la guarida temporal del dragón carmesí en la tierra de las hadas, una cueva en la montaña, en lo profundo del bosque, que antaño fue un gran volcán activo, cuyo interior aun era cálido y agradable para dormir un poco y recobrar sus fuerzas antes de proseguir su viaje a tierras más lejanas. Pero el tiempo paso y Uróboros siguió durmiendo, como esperando el momento justo, para despertar a su verdadero destino, sin saber lo que este le depararía. Mientras el mundo fuera de la cueva cambiaba y el permanecía igual e inmutable, totalmente estoico ante el paso del tiempo.

En la entrada de la cueva había un hermoso grabado en lengua feérica, que decía lo siguiente:

''Yo soy Uróboros el dragón de la eternidad, poseedor de la inmortal llama violeta''

En aquel tiempo, aunque ya olvidado por todos a excepción de la reina de las hadas; Ninfa, quien preservo su recuerdo en la forma de una historia: “la historia del pequeño héroe dragón que duerme en la montaña ”, que según la leyenda no solo salvo a la reina hada, sino que también a todo el reino de las hadas, y que ahora dormía plácidamente, esperando por un hada gentil de corazón puro que lo despertara con la calidez de su corazón, para darle aquello que el más anhelaba; aquello que había perdido y lo que nunca pudo tener.

Pero quién pensaría que Kairós; la princesa del Reino de las Hadas y la única hija de la Reina Ninfa, siendo la más extraña, excéntrica y locuaz de todas las hadas, que durante su niñez, pasó la mayor parte del tiempo deambulando sola por los bosques del reino, perdida en sus propias fantasías, seria quien iniciaría las aventuras que llevarían la verdadera historia a su comienzo; desencadenando toda una serie de eventos con el suave batir de sus pequeñas alas de mariposa monarca. Dejándose llevar por las emocionantes fantasías de su prodigiosa imaginación, donde veía maravillas en lugares que la mayoría pasaría por alto, siendo así como se encontró con uróboros, el pequeño dragón que dormía inmutable desde hacía siglos dentro de las profundidades de una montaña, como si se tratase de una gran estatua de piedra tallada en las entrañas de la misma, por lo que este cautivo la imaginación de Kairós, quien también llamó la atención de Uróboros, quien no pudo evitar despertar ante su presencia, al esta permanecer durante horas yendo todos los días a contemplarlo, mirándolo fijamente mientras comía sus golosinas favoritas y cantaba alegremente dulces canciones infantiles de fantasía y aventuras que había leído en los libro de la biblioteca del palacio, totalmente embelesada con el pequeño dragón petrificado, tal como si fuera amor a primera vista.

Todo siguió así por un tiempo hasta que un buen día con la pequeña hada completamente encantada mirándolo fijamente sin perder detalle de el, esta quedo totalmente fascinada al ver a aquella monumental criatura abrir sus preciosos ojos como grandes esmeraldas; viéndose reflejada en ellos, pero también viendo la belleza de un corazón puro en su interior, entonces Uróboros sacudió de su cuerpo los sedimentos rocosos de la montaña que cubrían su cuerpo dándole aquel aspecto petrificado, mostrando sus hermosas y brillantes escamas violeta. Dejando a Kairós absolutamente encantada al verlo en todo su esplendor de dragón, absorta entre sus fantasías y el imponente ser que tenia ante sus ojos, decidiendo en ese mismo momento que el seria para siempre y por siempre, su persona más importante dentro de su corazón, y que ese lugar seria su lugar especial, su lugar secreto, solo para ellos y de ellos dos. Perdiendo así la noción del tiempo, como si este no existiera para ellos, transcurriendo así este con ellos viviendo juntos en su propio mundo, en el interior de aquella gran montaña, convirtiendo las profundas cavernas en el interior de la montaña en un hermoso paraíso, gracias a la magia de la pequeña hada y al poder de Uróboros, pasando el tiempo entre mágicos juegos de hadas en el cómodo y seguro interior de la montaña volcánica.

Un día, la pequeña hada quedo totalmente sorprendida e inquietantemente tranquila, mirando al pequeño dragón como si no supiera como reaccionar, cuando Uróboros le hablo por primera vez, al este darse cuenta del paso del tiempo fuera de su tiempo detenido, haciendo tambien con ello caer en cuenta a la pequeña hada de lo mucho que se había dormido en sus irrefrenables fantasías, pues sin darse cuenta habían dejado atrás hacia ya mucho su vida en el mundo real, pues en el mundo de fantasía que había creado junto a Uróboros todo lo ajeno a ellos parecía distante e irreal, en comparación a las divertidas fantasías compartían juntos.

Aun así Kairós al ver que Uróboros ya no quería seguir durmiendo en un mudo de fantasía, al darse cuenta de la realidad, esta decidió volver a su antiguo hogar, algo curiosa del tiempo que había pasado y que tanto había cambiado todo, llevando a Uróboros con ella, para compartir con las otras hadas las maravillas que había descubierto junto a él, pero cuando Uróboros y ella salieron del interior de la montaña y volvieron al mundo real, el hogar de Kairós, todo había cambiado mucho más de lo que ella pensaba, descubriendo así que el tiempo también transcurría de forma distinta cuando estaba con Uróboros, pues aunque solo parecieron unos pocos años, en realidad habían pasado siglos desde que ella se había marchado de Triquel, y aunque Kairós intentó volver a relacionarse con las otras hadas, las cuales ahora eran adultas, mientras ella seguía conservando su aspecto infantil, estas al verla junto a Uróboros, estas asustadas por el pequeño dragón de aspecto feroz, los evitaban cortésmente, pues todas recordaban la historia del feroz dragón devorador de hadas, pero tambien habían olvidado al pequeño dragón que las había salvado, y como siempre una vez más Uróboros era discriminado por su apariencia. Por lo que los intentos de Kairós por regresar a su mundo junto a Uróboros no fueron más que infortunados y al final decidió abandonar el que fue una vez su hogar, pues su madre ya no estaba en el y a sus ojos este había dejado de ser su hogar, siendo ahora menos importante para ella que su amistad con Uróboros, pues ahora para ella su verdadero hogar estaba al lado de Uróboros.

Así fue como ambos, siempre juntos, unidos por el inquebrantable lazo de la amistad emprendieron sus vidas hacia muchas y grandes aventuras, viajando por lugares maravillosos que algunas veces eran algo o muy aterradores, con personas buenas y personas malas, pero donde ambos siempre se tendrían el uno al otro, compartiendo penas y alegrías, luchando contra la adversidad y las vicisitudes en su camino para encontrarse a ellos mismos y el lugar al que realmente pertenecían, donde sus dones, tan poco comunes como ellos, fueran apreciados y ellos pudieran ser realmente valorados por quienes eran y no por lo que eran. Por estas y muchas otras razones se escribirán grandes leyendas sobre ellos, en las que les mostrarían a todos que ser diferentes no era algo malo, sino algo verdaderamente hermoso y digno de admiración.

Aun cuando casi siempre viajaban de un lugar a otro de los cuatro reinos mayores, casi siempre se les podía encontrar en una modesta pero linda casita, situada en una pequeña isla remota a mitad de camino entre el Reino del Aire de la Primavera del Este y el Reino del Fuego de Verano del Sur, donde estaban prestos para aceptar cualquier petición o trabajo a quien necesitase su ayuda.

Sobre la puerta de la entrada principal de dicha casita empedrada , había un bonito grabado en lengua Drákonis lo siguiente:

Yo soy Kairós el hada del momento oportuno, poseedora del tiempo divino”.

[1.1 La Isla Onogoro] Su primer viaje y gran aventura los llevo de regreso al hogar de uróboros, o más bien al lugar en el cual vivió junto a su querida madre, donde esta ahora descansaba como parte de la tierra de los dragones, pues ya nada los ataba a ninguno de los dos a ese lugar y a Kairós le hacia mucha ilusión conocer conocer el lugar de origen de uróboros, pues el ya conocía el suyo, así montada sobre su amigo dragón estos volaron sobre el gran mar que separaba los reinos del este y el sur. Pero en su travesía a medio camino entre el Reino del Aire de la Primavera del Este y el Reino del Fuego de Verano del Sur fueron sorprendidos por una repentina tormenta marina y golpeados por una tromba marina, cayendo al agua en pleno vuelo. Ambos creyeron que se ahogarían, pero Kairós uso su magia de mundo imaginario y los envolvió en una burbuja de su propio mundo de ilusión y fantasía.

Después de pasada la tormenta al día siguiente, Uróboros se dio cuenta de que ya era de mañana y que la tormenta había pasado, ademas del hecho de que sentía que alguien precia estar observándolos, a pesar de estar dentro de la burbuja mágica de Kairós, la cual era un mundo aparte, invisible e intangible desde afuera, Kairós tambien despertó de repente y solo dijo: - Tierra, estamos en tierra, sii!!, hemos llegado, la tierra de Uróboros, el hogar de Uróboros, que bien, que bien!! -, y rompió la burbuja como si nada, dejándolos aparecer de repente en medio de la playa de una isla en medio de la nada, esta parecía deshabitada, pero aun así Uróboros aun se sentía observado por una presencia invisible u oculta. Kairós simplemente se aventuro a explorar un poco, aun cuando Uróboros le había dicho que aun no habían llegado a su destino y que ese lugar era desconocido para el, y que el parecía peligroso adentrarse mucho pues podía haber peligros. Pero esta igual siguió adelante con mucho animo ya el pequeño dragón no le quedo más remedio que ir con ella para que nada malo le pasara.

Bastante adentrados en la zona selvática de la isla, principalmente formada por palmeras y otros arboles y vegetación tropical, pero extrañamente sin el ruido o presencia de ninguna ave insecto o cualquier animal en el lugar. En ese momento una extraña criatura apareció frente a ellos, esta era casi tan grande y aun más aterradora que aquel dragón carmesí de un solo ojo sin alas. Kairós se sorprendió pero no pareció entender el peligro y trato de saludarla felizmente con alegría, pero Uróboros la tomo entre sus patas delanteras y le disparo una bola de fuego a la amenazante criatura, pero esta solo quemo la gruesa red de tela de araña que esta les había arrojado para capturarlos, una y otra vez repitieron lo mismo hasta dejar al pequeño dragón completamente agotado, al ver que no podía darle al peligroso monstruo con sus llamas violeta, solo quemando las redes que ese extraño ser monstruoso mitad Aracne y Empusa con el dorso de una bella joven mujer humana les seguía arrojando intentado atraparlos, con intenciones claramente hostiles y perversas.

Su aspecto era en verdad difícil de describir, pues su parte inferior, es decir donde comenzaban sus caderas era el cuerpo sin cabeza de una araña, pues donde debería estar la cabeza de la araña era justamente de donde salia el dorso humano de mujer, y sus brazos eran iguales a los de una mantis religiosa, ademas de tener en su espalda, las que parecían tambien las alas de una mantis religiosa, con las que podía volar fácilmente al rededor de ellos, cuando no saltaba con sus ocho fuertes y ágiles patas de araña entre los arboles, por otro lado su cabeza aunque humana al igual que su rostro en principio parecía el de una hermosa joven mujer, pero con finos cuernos saliendo de su cabeza como los de una Hannya, de igual forma mientras no sonriera o abriera su boca esta tenia los finos y delicados labios de una mujer, pero estaban llenos de colmillos afilados, lo que era aterrador, principalmente por la mirada de depredador que tenia en sus ocho ojos escarlata brillante, dos de ellos iguales a los de una mujer humana a excepción de su color y ausencia de pupila, totalmente rojos y brillantes, los otros se encontraban sobre los dos primeros o principales, distribuidos uniformemente en su frente al igual que en las arañas.

Al darse cuenta de la situación, Kairós nos envolvió nuevamente en una burbuja de imaginación, que nos separo de la realidad, por lo que nada fuera de ella podría vernos o tocarnos, sin embargo esos ochos ojos siniestros si podían vernos claramente y esos brazos afilados como guadañas si podían tocarnos, ya que sin dudarlo aquella mujer monstruo vino directamente hacia nosotros mirándonos directamente a los ojos con su aterradoramente monstruosa sonrisa de satisfacción en el rostro, rompiendo la burbuja imaginaria con un solo zarpazo rápido y certero de uno de sus afilados brazos, los cuales movía usándolos como si fuesen espadas.

Cuando creyeron que todo estaba perdido algo en el interior de Uróboros despertó nuevamente, justo igual que cuando aquel dragón carmesí intento matarlo, después de asesinar a su madre, y de nuevo este ataco a su agresor con un potente aliento de fuego de llamas violeta, envolviendo a esta y arrojándola por los aires, librándolos de un final casi seguro. Pero este no fue el final de aquella mujer monstruo, pues aunque muy mal herida, esta pronto comenzó a curarse sobrenaturalmente, como si su cuerpo fuese inmortal, por lo que planeo otra emboscada mientras se ocultaba sanado sus heridas.

Uróboros agotado por la descarga de aquel descomunal poder, cayo rendido totalmente inconsciente, dejando sola Kairós para protegerlos de los peligros que loa amenazaban en aquella misteriosa isla. En ese momento una imponente figura de monstruo frente a ellos, atraída por el alboroto de la feroz batalla, esta vez era al parecer un aliado en lugar de un enemigo, o al menos así lo parecía, o así lo interpreto Kairós, quien solo le sonrió diciendo: - Seamos amigos, me ayudas?, el es mi mejor amigo, pero es muy grande, pesa mucho y esta lastimado -. El nuevo misterios ser frente a ellos era tan grande como una jirafa, pero ta fuerte e imponente como un gigante, es precisamente descrita así por Kairós, pues esta mujer monstruo tenia el aspecto de una Cíclope Centauro, una bella joven mujer humana con el dorso unido al cuerpo de una imponente yegua de tiro, increiblemente grande y fuerte. Al igual que la mujer monstruo Aracne Empusa, la parte inferior de la mujer monstruo Cíclope Centauro, que comenzaba desde sus caderas era el cuerpo sin cabeza de una yegua, pues donde debería estar la cabeza de la yegua era justamente de donde salia el dorso humano de mujer, aunque en esta caso sus brazos si eran humanos al igual que su cabeza y todas las facciones de su rostro, con la única excepción de que esta solo tenia un solo ojo, igual aun ojo humano normal, pero algo más grande de lo normal, con conductos lagrimales ambos lados pues al ser más prominente necesitaba mayor lubricación ocular. Esta subió a Uróboros sobre su lomo y lo cargo hasta su morada para darles refugio, pues aun cuando este era un gran dragón, seguía siendo solo una criá de dragón, y la imponente mujer monstruo Cíclope Centauro era tan grande como el, y con su gran fuerza física sobrenatural logro cargarlo con gran facilidad.

En la morada de la mujer monstruo Cíclope Centauro, cuando Uróboros recupero la conciencia y Kairós le explico la situación, esta se presento como: Hiruko de Onogoro, y les explico que quien los había atacado anterior mente era su hermana gemela: Awashima de Onogoro. Onogoro era el nombre de aquella isla misteriosa, o al menos el que ellas le habían dado, pues ellas simplemente aparecieron allí un buen día en un circulo de piedra, un Stonehenge abandonado, en su mundo ella y su hermana, gemelas heterogéneas, vivían desde su nacimiento, exiliadas por sus padres en una remota isla llamada Onogoro, que formaba parte de un lugar llamado Nippon, el cual había sido creado por sus padres, quienes las rechazaron por su aspecto monstruoso, por lo que a pesar de de los malos hábitos de su hermana menor, quien incluso trato de devorarla alguna veces mientras dormía, esta se sentía muy unida a ella, pues esta era su única familia y mientras se tuvieran la una ala otra nunca estarían realmente solas aun si nadie las aceptaba por su aspecto monstruoso.

En aquel lugar tambien conocieron al maestro samurái Ebisu Jomon, el ultimo maestro de la espada de los guerreros Emishi, quien llego a la isla al igual que las hermanas monstruo y muchos otros humanos como el, los cuales fueron devorados por la temible Awashima, pero Ebisu fue diferente, repeliendo todos sus intentos por devorarlo gracias a su prodigiosas habilidades con la espada, espada que fue forjada nuevamente por Hiruko cuando estos se conocieron después de romperla contra el duro cuerpo de Awashima y escapar a duras penas en su primer encuentro con ella. Pues Hiruko era una hábil y muy talentosa herrera y creadora armas y espadas mágicas, con los materiales que recolectaba de la isla, algunos propios de esta y otros arrastrados por el mar, aunque tambien raras veces como en el caso de la espada de Ebisu, tambien empleaba materiales de otro mundo.

Hiruko y Ebisu tenían dos hijos, gemelos centauro de dos ojos y complexión más ligera que la suya, como los centauros normales de los mitos occidentales en su mundo, pues la parte de caballo de sus cuerpos era igual en tamaño y complexión a la de los Pegasos del Reino del Aire de la Primavera del Este y los Unicornios del Reino de la Tierra de Otoño del Oeste. Estos tiernos niños pequeños de unos 5 nos humanos, eran muy alegres y estaban llenos de energía, por lo que era difícil mantenerlos encerrados en la seguridad del interior de las cavernas del volcán, cuyo magma servia como fragua para la forja de Hiruko, el único lugar en la isla al que Awashima nunca se acercaría, pues esta le temía al fuego desde que era una niña y Hiruko se defendió de ella con el fuego de una antorcha volcánica cuando esta intentaba tratar de comérsela.

Con el tiempo y por su constante contacto con el fuego del interior del volcán la magia latente de Hiruko se manifestó en forma de magia de fuego y tierra, por los metales y otros materiales de la tierra que esta manipulaba para crear objetos mágicos con la forja de su fragua volcánica; es por eso que aun lejos del volcán Hiruko podía crear fuego por si misma a través de sus manos y los cascos de sus patas, así como tambien podía exhalar e inhalar fuego de forma similar a como lo hacían los Dragones, Salamandras, Basiliscos y Diablos. Era gracias a esta magia de fuego y la seguridad que le ofrecía el interior del volcán, que tanto ella como su esposo y sus hijos podían tener cierta seguridad en aquella isla, pues Awashima permanecía generalmente en su nido de telaraña en las ruinas abandonadas del Stonehenge, donde esperaba pacientemente a que aparecieran sus presas favoritas, los humanos y otros seres sobrenaturales así como algunos animales del otro mundo. Pero sin embargo podía pasar mucho tiempo, incluso años antes de que algo atravesara naturalmente el axis mundi, aun cuando el sello del circulo de piedra estuviese roto; por lo que cuando sentía mucha hambre y se cansaba de esperar, merodeaba los alrededores del volcán o iba de noche a la costa para arrojar sus redes de tela de araña para atrapar peces y otros animales marinos, como cangrejos pulpos e incluso tiburones, etc.

Hiruko explico algo afligida, que posiblemente la razón de que su hermana Awashima nunca se haya enamorado de ningún otro ser; humano como lo hizo ella, o en su defecto de un ser sobrenatural como aquellos youkais que algunas veces tambien aparecían a través del axis mundi del circulo de piedra roto, era por que su hermana al no haber nacido ni como niña ni como niño, sino ambos, no pensaba en si misma ni como una ni como otro, viendo a los demás seres diferentes a ella misma solo como presas potenciales para saciar su constante apetito carnívoro.

Razón por la que desde hace algún tiempo Ebisu había comenzado a construir un pequeño bote de vela en la cueva más amplia con la salida más grande al exterior, cuya entrada estaba sellada por unas pesadas puertas de metales aliados con carbono, tan robusta y solida que ni siquiera Awashima podría traspasar, pero la salida al exterior cargando con algo tan grande y pesado ademas de las provisiones para el viaje rea otra cosa, pues el camino a la costa era largo y Awashima asechaba en la selva de la isla. Aunque Hiruko se quedara para distraer a Awashima Ebisu solo no podría llevar la embarcación al mar, mientras cargaba con sus pequeños hijos indefensos. Por lo que la llegada del pequeño dragón y el hada con alas de mariposa podían darles una oportunidad de lograrlo, pero de igual forma tendrían que dejar atrás a Hiruko, pues de lo contrario Awashima los seguiría incluso a través del mar.

Esto era posible debido a que Awashima al igual que Hiruko, con el tiempo y por su constante contacto con el agua del mar al pescar sus presas en el, termino por despertar la magia latente en su interior, de igual manera que lo hizo Hiruko, pero en este caso la magia de Awashima se manifestó en forma de magia de Agua y Aire o Viento, por las alas en su espada, con las que podía crear tormentas marinas y trombas de agua cuando combinaba ambos; pero sus poderes de agua solo se manifestaban cuando se encontraba cerca de cuerpos de agua, principalmente el mar. Ademas por estas características y su peculiar cuerpo monstruoso, aun como una monstruo humanoide para poder vivir bajo el agua, esta podía vivir si así lo quería bajo el agua, en estanques y lagos de la isla, pudiendo nadar y bucear gracias a su gran capacidad pulmonar.

Todo esto era desconocido por Hiruko, pues Awashima de hábitos mayormente nocturnos, solía realizar estas actividades oculta en el manto de la noche, cuando se fabrica una cámara de aire de forma acampanada a base de seda, sujeta a una planta acuática para poder actuar oculta bajo el agua; llenando la cámara, al captar burbujas de aire de la superficie. En este caso ambas hermanas actuaban a espaldas de la otra, manteniendo sus propios secretos, por lo que cualquier cosa podía salir mal en el intento de de Hiruko y Ebisu de sacar a sus hijos de la isla, para que no tuvieran que vivir toda su vida con la amenaza constante de ser devorados por la terrible Awashima.

Así llego el día del gran escape de los gemelos de aquella isla, pues aunque Awashima había permanecido casi todo el tiempo merodeando los alrededores del volcán en busca de una oportunidad para capturar y devorara a Uróboros y Kairós. Hiruko había salido temprano a recolectar materiales cerca de las ruinas del Stonehenge, por lo que Awashima no pudo evitar seguirla para esta no se entrometiera demasiado en su territorio, aun cuando no le gustaba mucho enfrentarse a ella durante el día cuando no tenia la ventaja de la oscuridad y corría más riesgo de ser golpeada por sus puños de fuego; fuego que ella odiaba y temía más que a nada en el mundo. De esa forma la distracción pareció funcionar tal como lo habían planeado, por lo que solo restaba que Uróboros tuviera la fuerza física y resistencia suficientes como para llevar el bote de vela con las provisiones y los gemelos centauro en el, antes de que Hiruko tuviera que regresar al volcán para que Awashima no comenzara a sospechar nada.

Pero temiendo que no lo lograran a tiempo Hiruko realmente demoro más de lo usual en su recolección de materiales, perdiendo realmente mucho tiempo, por lo que Awashima se impaciento y regreso a merodear el volcán sospechando que algo sucedía, entonces vio las grandes puertas de metal siempre cerradas abiertas de par en par y un rastro de algo muy grande siendo arrastrado en dirección a la playa. Para cuando Hiruko se dio cuenta de su error ya era demasiado tarde y Awashima ya se encontraba siguiendo su rastro.

Al llegar a la playa Awashima se encontró con Uróboros y Kairós nuevamente, y con el hecho de que Ebisu y los gemelos ya se encontraban muy lejos adentrados en el mar, aunque aun a plena vista desde la costa, por lo que intento ir tras de ellos pero Uróboros y Kairós se interpusieron en su camino, por lo que comenzó a volar batiendo fuerte mente sus alas para crear una tromba marina, pero Kairós de dio cuenta y le lanzo un hechizo de enfriamiento de magia para congelar su mana e impedirle usar su magia por un rato, el tiempo suficiente como para que Ebisu y los gemelos estuviesen fuera de su alcance.

En ese momento retomaron la batalla que habían comenzado en el bosque cuando se encontraron cara acara por primera vez, pero esta vez Uróboros decidió recordar las palabras de su madre que siempre le decía, cuando este no podía regresar a su forma humana: - Hay más en ti que solo un dragón, pues tambien eres el hijo de tu padre, el Gran Maestro Alquimista Trismegisto, solo piensa y recuerda cual era tu forma anterior, antes de convertirte en dragón -, respiro profundamente y una suave y cálida llama violeta envolvió todo su cuerpo, mientra la adorable Kairós usaba su energía mágica para ayudar a Uróboros a ganar tiempo y terminar de hacer lo que fuera que este estuviera haciendo, que según ella seguramente seria algo increíble y maravilloso.

Haciendo las cosas a su propio ritmo, Kairós le dio una buena batalla a Awashima, con muchos rayos de arcoíris, brillitos de colores y explosiones de flores, que aunque parecían solo juegos tontos de una niña pequeña, eran sin duda los poderosos hechizos de la que era por mucho la más poderosa hada que el mundo feérico había visto, prueba de ello eran sus anaranjadas alas de mariposa monarca, pues solo las antiguas primeras hadas poseían alas de mariposa; por que en ese tiempo hablar de hadas con alas de mariposa era recordar los tiempos de antaño y la gran magia perdida de las primeras hadas, ya que ahora todas las Hada a excepción de Kairós tenían alas de libélula y cuerpos luminiscentes como las luciérnagas que podían hacer brillar a voluntad durante la noche.

Justo cuando Kairós comenzaba a tener problemas con la temible Awashima y aterradores violentos ataques, principalmente con esos afilados brazos cortantes y las telarañas que comenzaban a rodearla haciéndola sentir atrapada, sabiendo que con Awashima usar las burbujas de imaginación para escapar de la realidad no funcionarían y no podía ni quería dejar a Uróboros solo, que en ese momento había recuperado su forma humana, conservando todos los poderes de dragón en su interior así como las habilidades de alquimista heredadas de su padre, aunque sintiéndose algo inseguro pues siempre que adopto su forma humana ante otros este fue despreciado y considerado un ser indigno, aun cuando su madre siempre le decía que rea tan apuesto como su querido padre a quien amo tanto, por lo que verlo en forma humana la hacia muy feliz, pues era como si el aun estuviera con ellos.

Al verlo Awashima se abalanzo sobre el, sin que Kairós pudiera hacer nada, pues la enérgica hada se encontraba completamente agotada por haber contenido a la feroz mujer monstruo araña todo este tiempo. Uróboros no pareció inmutarse para nada ante el inminente ataque, extendiendo su brazo con la palma derecha completamente abierta frente a Awashima, creando con ello un escudo de fuego tan grande como un enorme muro, contra el cual choco directamente de frente la temible Awashima, no solo golpeándose duramente con el fuerte impacto del choque a la alta velocidad con la que intentaba embestirlo, sino tambien siendo completamente envuelta por las llamas violeta de Uróboros. En ese momento llego al lugar completamente agitada, la imponente Hiruko, quien había atravesado la selva a todo galope, viendo exaltada como su hermana era abrazada por la llamas violetas, las cuales parecían no extinguirse, mientras consumían lentamente a la adolorida Awashima, cuyas lagrimas de dolor se evaporaban entre el fuego.

Hiruko corrió hasta Uróboros implorándole por la vida de su hermana, pero Uróboros ya no parecía el mismo, era como si fuera alguien o algo completamente diferente, un ser cuya naturaleza absoluta era solo comparable a la de un Dios, como los padres de Hiruko a los cuales no recordaba con cariño sino con temor y respeto. En ese momento cando Hiruko cayo de rodillas ante Uróboros impotente, llorando desesperada por la inminente muerte de su hermana pequeña; Kairós salto repentinamente sobre Uróboros abrasándolo y besándolo, con la alegría y simpatía que tanto la caracterizaban. Lo que hizo a Uróboros volver en si mismo y darse cuenta de lo que estaba haciendo, con Hiruko llorando a sus pies y Awashima retorciéndose de dolor envuelta por sus llamas.

Uróboros detuvo sus llamas y Hiruko corrió a abrazar a su Hermana Awashima, quien se acurruco entre sus brazos como una niña pequeña buscando la protección y seguridad de su madre, pues Hiruko era para ella su única familia, la única que siempre cuido y velo por ella, pese a su horrible naturaleza maligna. Después de aquello y aun cuando cunado ya habían pasado barios días desde aquello y Awashima ya había sanado completamente todas las heridas físicas de su cuerpo, no volvió a aparecer sola frente a Uróboros o a intentar hacer nada contra el o Kairós, pues ahora el pequeño dragón de la llama violeta era a lo que Awashima le tenia más miedo que a ninguna otra cosa en el mundo. Uróboros permaneció en su forma humana pues así le era más fácil moverse dentro de la cueva y a Kairós le encantaba estar con el siendo casi del mismo tamaño, tomándolo todo el tiempo del brazo o sosteniendo su mano.

Kairós y Uróboros le preguntaron a Hiruko, porque no iba tras Ebisu y sus hijos, pues con sus habilidades seguramente podría hacer un bote de vela en poco tiempo y alcanzarlos, per Hiruko explico que no lo necesitaba, pues ella era una excelente nadadora, pues sus patas de yegua podían moverse como poderosos remos en el agua, eso era algo que ya había hecho antes, pues cuando ella y su hermana llegaron por primera vez a aquella isla solitaria, ella partió para explorar un poco y ver exactamente donde se encontraban y si podía encontrar a sus padres en los alrededores. Así después de varios días de nado siguiendo las corrientes marinas, finalmente llego a tierra firme, en El Reino de la Tierra de Otoño del Oeste era el hogar los Duendes, Trolls, Gremlins y Spriggans, donde en una ciudad humana fundada por antiguos héroes, conoció a Gorgona y Galatea las Golem guardianas de las puestas de la Ciudad de Rashomon, la ciudad de los legendarios héroes Heian.

Esa experiencia le dejo muchos recuerdos agridulces, pues en principio fue atacada y aprendida por los héroes Heian quienes al ver su monstruosa figura la creyeron un enemigo, un ser maligno creado por Demiurgo, sus descendientes o adeptos, para atacar la ciudad y dañar a su gente, como tantas veces lo habían intentado antes, pero al sel llevada ante el Gran Rey Héroe Rashomon, un maestro samurái quien tambien portaba una larga y fina espada recta de doble filo como la de Ebisu, y quien al verla al ojo, ordeno desatarla inmediatamente, diciendo: - Jovenetes héroes aun tienen mucho que aprender; yo que e visto y enfrentado al mal mirándolo a los los en infinidad de ocasiones, solo veo en el ojo de esta joven monstruo, bondad y gentileza, junto al temor que ustedes han infundido en su corazón al atacarla sin razón, unicamente por perjuicio -, - avergüéncense de su error y discúlpense debidamente con esta pobre joven que ningún mal nos desea o nos ha hecho -.

El Gran Rey Héroe Rashomon era un hombre tan sabio como poderoso al igual que bondadoso y generoso, por lo que la virtud era claramente su mayor tesoro, Hiruko tambien menciona que la razón por la que se enamoro de Ebisu a primera vista, era por que este le recordaba mucho a Rashomon, aunque claro Ebisu era mucho más joven, pues cuando ella conoció a Rashomon este tendría unos cincuenta años en comparación a los veinte que tenia Ebisu cuando llego a la isla, pero ambos tenían ese mismo aire y porte de gallardía y distinguida fortaleza innata. Pero fue lo mismo en otros lugares a donde fue, siempre siendo juzgada prejuiciosamente por su monstruosa figura, similar la de las creaciones de Demiurgo, sus descendientes y adeptos, como Quimera y Manticora.

Después de todo aquello regreso a la isla en medio de la nada con su hermana Awashima, pues en este nuevo mundo no había nada para ellas allá afuera, al igual que en su mundo de origen. Para ese entonces Awashima ya había devorado toda la fauna de la isla.

Al igual que en aquel entonces Hiruko sentía que como en su mundo de origen su vida estaba unida a la de Awashima, y por ello debía quedarse en aquella isla, pues sus hijos aun siendo diferentes no tenían un aspecto tan monstruoso y amenazante como el de ella o su hermana, por lo que junto a su padre encontrarían la manera hacerse un lugar en el mundo en que nacieron, el mundo al que pertenecen. En ese momento Kairós la interrumpió diciendo que ella podía devolverlas a ella y su hermana a su mundo de origen; porque había magia de su mundo de origen dentro de ellas, y un lazo hecho de magia podía conectar la magia de ambos mundos para devolverlas por donde vinieron, algo que era único en su caso por esta razón. Ya que por ejemplo en el caso de Ebisu al el no tener magia de su mundo en su interior, siendo solo un humano sin magia, no existima ningún lazo mágico y el regreso era imposible. Lo que era igual en los seres con magia que no era del mundo invocado, al no tener lazo con el otro lado de axis mundi.

Dicho esto y puesto que Hiruko ya se había despedido de su esposo y sus hijos para no volver a verlos, no pudiendo dejar sola a su hermana como lo hicieron sus padres con ellas en el pasado, fueron todos juntos al Stonehenge abandonado y Kairós procedió a realizar una invocación reversa o inversa, para devolverlas a su mundo de origen por el mismo camino por el que habían llegado. En ese momento una intensa luz comenzó a brillar por todo el circulo de piedra y las hermanas monstruo comenzaron a desvanecerse. Hiruko se despedía de ellos agitando su brazo mientras abrazaba a su hermana Awashima con el otro, mientras esta se aferraba fuertemente a ella como una niña asustada, lo que dejaba muy mal a la aterradora criatura que una vez les infundio tanto temor, demostrando que siempre hay más de lo que se ve a simple vista, y por eso no podemos solo juzgar un libro por su portada.

Ahora que solo estaban el pequeño Dragón y la pequeña hada en aquella isla en medio de la nada a medio camino entre el Reino del Aire de la Primavera del Este y el Reino del Fuego de Verano del Sur, por alguna razón o más bien capricho infantil, Kairós decido hacer de la isla su base secreta y ella y Uróboros acordaron el quedarse un poco más de tiempo, para construir una acogedora casita frente a la playa con vista al mar sureste y el humeante volcán a su espalda. Ademas tambien usaron la magia de conjuros de hada de Kairós y la gran fuerza física y alquimia humana de Uróboros para reparar el sello roto del circulo de piedra Stonehenge abandonado, usando algunos materiales y herramientas del almacén de la forja de Hiruko y varios bloques de piedra volcánica de las faldas del volcán de la isla. Así ahora ya nadie volvería a caer por accidente en el axis mundi de la isla.

Cuando al fin decidieron partir y seguir con su viaje; Kairós intrigada por la historia de Hiruko y su pasado en tierras lejanas así como por conocer el destino de los gemelos centauro y Ebisu, le pidió a Uróboros desviarse un poco del camino a su antiguo hogar donde descansaba su madre, para dirigirse a las costas del Reino de la Tierra de Otoño del Oeste, donde no solo volverían a encontrarse con los gemelos y Ebisu, sino que tambien podrían conocer al Legendario Gran Rey Héroe Rashomon, lo cual le hacia mucha ilusión, pues por la manera en la que Hiruko lo describió y hablo de el parecía alguien realmente genial, verdaderamente asombroso e increíble.

Justo después de haber colocado cuidadosa sobre la puerta de la entrada principal de su modesta y linda casita empedrada, un bonito grabado en lengua Drákonis que decía lo siguiente:

Yo soy Kairós el hada del momento oportuno, poseedora del tiempo divino”.

Con Uróboros retomando nuevamente su forma de dragón y Kairós montada sobre su gran y cálido lomo, partieron juntos nuevamente a otra gran aventura a tierras desconocidas; esta vez en el Reino de la Tierra de Otoño del Oeste, hogar los Duendes, Trolls, Gremlins y Spriggans.

[1.2. Las Puertas de Rashomon] Ya pudiendo divisar la costa del Reino de la Tierra de Otoño del Oeste claramente; sobrevolaron un poco sobre esta de un lado al otro en busca de algún rastro, y unos pocos metros a la izquierda de donde ellos habían llegado, pudieron ver a unos pescadores humanos en la playa descargando algo del bote de vela Ebisu, por lo que decidieron decender en ese lugar para preguntar por el bote, Ebisu y los gemelos.

Al parecer Ebisu había llegado bien hacían algunas semanas y este les había cambiado el bote a los pescadores de la zona del pueblo costero cercano por provisiones y algo de dinero, pues el ya no lo necesitaba y este estaba muy bien hecho, no por nada era uno de los trabajos de Hiruko..., Cont...

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