El
Hada y el Dragón.
Prologo.
El
mundo de mágico de Anfeérptires estaba lleno de fantasía y belleza
sin igual, con extensos campos de hermosas y fragantes flores hasta
donde alcazaba la vista, tupidos y frondosos bosques selváticos,
llenos de exuberantes frutos dulces y jugosos, con grades mares y
océanos salados de colores turquesas a índigos, así como: lagos,
ríos y fuentes de fresca agua dulce y cristalina, donde el sol
parecía brillar con esplendor cada día, pues hasta cuando llovía
su belleza seguía mostrándose aun con colores atenuados, dejando
aun más claros sus cielos azules después de las más duras
tempestades, tras las cuales los hermosos arcoíris mostraban sus
maravillosos y vividos colores celestiales. Así era era el
maravilloso mundo de Anfeérptires, donde sus gobernantes eran los
guardianes del orden y la paz, que regían los reinos de: el aire de
otoño del oeste, la tierra de la primavera del este, el agua de
invierno del norte y el fuego de verano del sur.
El
Reino del Aire de la Primavera del Este, era el hogar de las Hadas y
los Elf (Elfo/as) que habitan el mundo de los Árboles, flores,
vientos, brisas y montañas. Con poder sobre el cielo, el viento, las
brisas, las nubes, el aliento, las vibraciones, las plantas, las
hierbas, las flores y los árboles. Su soberana era: Ninfa, la Gran
Reina de las Hadas. Aunque tambien existe un Rey de los Elfo/as, este
no gobierna el Reino del Este, sino solo a su gente como parte del
reino de las Hadas, siendo su función similar a la de un Virrey, en
una monarquía ejecutiva de cámaras alta y baja.
El
Reino de la Tierra de Otoño del Oeste era el hogar los Duendes y los
Trolls que habitan el interior de la Tierra, atesorando minerales y
piedras preciosas. Con poder sobre Rocas y piedras preciosas,
montañas, planicies, campos, suelos, cavernas y minas. Su soberano
era: Gnomo, el Gran Rey de los Duendes. Aunque tambien existe un Rey
de los Trolls, este no gobierna el Reino del Oeste, sino solo a su
gente como parte del reino de las Hadas, siendo su función similar a
la de un Virrey, en una monarquía ejecutiva de cámaras alta y baja.
El Rey de los Trolls es el Gran Trasgo III “el Trasgresor”, hijo
Trasgo II “el Desgarbado”, y nieto de Trasgo I “el Voluminoso”.
El
Reino del Agua de Invierno del Norte era el hogar de Nereides y
Tritones que moraban en océanos, mares, lagos, ríos, arroyos,
manantiales, fuentes y estanques. Con poder sobre océanos, lagos,
ríos, pozos, manantiales, estanques, lluvia, niebla, y bruma. Su
soberana era: Ondine, la Gran Reina madre profunda del agua de
Nereides y Tritones. Sin embargo los Tritones de agua dulce y las
Nereides de agua salada poseen cada uno sus propios regentes elegidos
de entre sus muchos Duques, por medio de las justas acuáticas,
dividiendo así el reino en cuerpos de agua dulce y salada. Dicha
elección es celebrada cada centuria durante la gran marea alta del
plenilunio del mes de Acuario.
El
Reino del Fuego de Verano del Sur era el hogar de los orgullosos y
antiguos sabios Dragones, la conciencia de las llamas, así como
tambien de las belicosas Salamandras ardientes, una rama menor de
estos, sin alas para volar, pero con un poder de fuego tan grande
como para hacer arder sus cuerpos por completo sin quemarse, tambien
llamado armadura de fuego, poder que tambien poseen los Dragones,
pero el cual solo usan prudentemente con moderación, por su
peligrosa naturaleza destructiva. Ambos poseen poder sobre el sol,
volcanes, relámpagos y estrellas, pero solo los Dragones tiene su
dominio. Su soberano era: Guiverno, el Gran Rey de los Dragones y las
Salamandras. Aunque antiguamente tambien existió un Virrey de las
salamandras, este titulo fue abolido después de que las salamandras
se revelaran contra los Dragones instigadas por el Demiurgo para
apoderarse de los cuatro reinos y gobernar con tiranía, su ultima
monarca fue la infame Reina Tirana Baptistina I.
Estos
cuatro soberanos reinaban en paz y armonía sobre los cuatro
continentes cardinales de Anfeérptires, o por lo menos así fue
hasta que el temible y terrible Dios Caído: Demiurgo, artífice
universal de los elementos preexistentes, desato el caos con su
corrupción, tras liberarse de la terrible prisión divina de
Hecatombe, custodiada por implacable Hecatónquiros de Hecatombe, el
invencible Destructor de Dioses. Donde había permanecido sellado por
los últimos 69 millones de años. Una prisión donde su carcelero
era tambien prisionero, en vigilia perpetua del mal cautivo. Pues
Demiurgo era incesante y maquinadora, siempre taimada, y atenta a
cualquier oportunidad que se se le presentara o fraguara en secreto.
Sin
embargo Demiurgo escapo de su cautiverio prácticamente sin dejar
rastro ni volverse a dejar ver o escuchar de ella, gracias a las ocho
nuevas razas que surgieron en Anfeérptires por su influencia; siendo
estas versiones corruptas de sus originales. Estas criaturas
malvadas, nacidas de la corrupción eran:
1.
Los Gremlin, la forma corrupta de los Duendes del Reino de la Tierra
de Otoño del Oeste. Artesanos de la destrucción, saqueadores de las
minas, robaron materiales preciosos impuros y sin procesar para crear
sus maquinas y artefactos mágicos de destrucción y caos, dotando a
los humanos con la magia de artefactos siniestros y ominosos, con los
que estos masacrarían, dominarían y esclavisarían a las razas
mágicas, principalmente por los grilletes mágicos de esclavos.
2.
Los Spriggan, la forma corrupta de los Trolls de los El Reino de la
Tierra de Otoño del Oeste. Nacidos o creados de la sangre de los
Trolls, derramada sobre las raíces expuestas de los arboles
retorcidos de la tenebrosa selva negra maldita del Reino de la Tierra
de Otoño del Oeste, donde se dice fue herida mortalmente Demiurgo
antes de ser aprisionada bajo el sello de Hecatombe, causando con el
derramamiento de su sangre la maldición del mar de arboles ahora
conocido como selva negra. Intoxicados con un potencial mágico
corrupto, estos asimilaban mucha de la magia oscura de la tierra, por
lo que son seres planta o formas de vida vegetal predadoras. Ademas,
debido a su poder, llegaron hasta el punto de que sus cuerpos
desarrollaron un aspecto temible, con cuernos o astas como
puntiagudas ramas de arboles, y garras de espinas sumamente duras y
afiladas, por lo que su sangre es verde y espesa, altamente saturada
en clorofila; aun así estos seres malignos eran completamente
carnívoros, prefiriendo comer a sus presas aun vivas, como lo hacen
las plantas carnívoras.
3.
Los Pixies, la forma corrupta de las Hadas del Reino del Aire de la
Primavera del Este. Estas “Hadas” oscuras eran poseedoras de una
magia negra tan oscura y ominosa que el solo hecho de hablar de ella
llena de horror y espasmo incluso a los héroes más valientes.
Pueden hacer uso de la necromancia y animar aquello que ya a muerto,
pero con un aura de putrefacción abominable. Tambien pueden
manifestar y manifestarse en pesadillas espantosas. Viciar el
corazón, desatando malévolas pasiones y desos insanos. Haciendo con
ello que muchos reyes humanos cometieran atrocidades indescriptibles.
Su gobernante era la terrible Reina Imp, una verdadera diablilla
Pixie, conocida como: Imp “El Hada Maligna de las Noches Húmedas”,
igualmente, pues solía usar las noches de niebla o tormenta para
aterrorizar a los humanos hasta el punto de hacerlos mojarse encima,
ya fuese que estos estuviesen despiertos o dormidos.
4.
Los Orck (Orcko/as), la forma corrupta de los Elf (Elfo/as) del Reino
del Aire de la Primavera del Este. Los primeros en ser corrompidos y
los más numerosos hasta que la ultima de sus hembras fue aniquilada
por los Paladines humanos. En su tiempo comandaron legiones
incontables de destrucción que azotaron todos los reinos, casi
llevando a los humanos al borde de su completa y total aniquilación.
Ahora casi diezmados por completo y reducidos a pequeñas tribus
menores, recurren al secuestro de mujeres jóvenes, principalmente
humanas, por ser estas incluso más compatible que las Elfas para su
reproducción, sin embargo aun cuando los Paladines ya no existen,
los aventureros continúan dándoles caza, para rescatar a las
mujeres cautivas y liberar las aldeas y fortalezas abandonadas
convertidas en sus nidos.
5.
Los Basiliscos o “fénix bermellones” como conciencia de las
llamas, eran la forma corrupta de las flamas de los dragones del
Reino del Fuego de Verano del Sur. Estos eran más aves o pájaros
con plumas de fuego que dragones, por lo que su aspecto era igual al
del mítico Suzaku japones. Muy poco se sabe de ellos, ademas del
hecho de que al morir o envejecer pasado el milenio de vida, sus
plumas se vuelven negras y cenizas, como una hoguera al extinguirse,
para consumirse en sus ultimas llamas de fuego bermellón y renacer
de sus cenizas, lo que los hace prácticamente inmortales,
dominadores de la nigromancia del fuego; como los Dullahan y los Lich
del fuego fatuo. Estas dos ultimas especies menores surgidas
sobrenaturalmente en la naturaleza de almas humanas que trascendieron
su mortalidad al hacerse parte de la magia del mundo, pero sin
embargo de los aspectos más oscuros de esta. Aunque los Dullahan son
considerados benignos en la mayoría de los casos, solo tomando
venganza de aquellos que cometieron actos de villanía y dejaron
almas en pena errando en la tierra.
6.
Las Lamias o “Límpidas”, la forma corrupta de las Nereides, eran
los “espectros glotones” del mar del Reino del Agua de Invierno
del Norte. Malignas, peligrosas y violentas, pero con voces hermosas
cuando cantaban juntas como un coro angelical, pues en solitario su
voz no podía crear la armonía necesaria para imitar la belleza del
canto de un alma pura; haciendo de esta forma embelesar a los marinos
para hacerlos zozobrar en las aguas que infestaban, para así
devorarlos, pues estas eran feroces carnívoras insaciables, con un
gusto adquirido por comer humanos. Aquellas que han vivido por más
de cien años, pueden adoptar temporalmente la forma de mujeres
humanas, y mantenerla mientras su cuerpo no se deshidrate por
completo de agua salada, llevando consigo siempre una botella llena
con agua de mar o sal marina, para evitar volver a su verdadera forma
estando en tierra, lo que resultaría en su perdición y muerte.
Aunque en su tiempo fueron una plaga de los mares, por su prolífica
descendencia, siendo tan fértiles como conejos, siempre y cuando
encontraran un humano compatible para reproducirse, al extenderse la
creencia de que consumir su carne otorgaba la inmortalidad, los
humanos las casaron hasta casi su extinción, extinguiéndose casi
tambien ellos por esta practica, pues consumir su carne la cual era
extremadamente toxica y venenosa causaba la muerte en el 96% de los
casos con un 3% que lograba la inmortalidad pero como monstruos
marinos deformemente grotescos y abominables, aunque con un gran
poder, fuerza y resistencia sobrenatural. Dejando solo a un 1%,
siendo uno en mil quienes lograron la tan anhelada inmortalidad, sin
contar a los muchos que murieron en el mar al intentar atrapar a
estas peligrosas criaturas marinas.
07.
Los Diablos, creados por las salamandras ardientes a través de un
ritual prohibido en el que se tomaban los cuernos de un dragón
anciano en su lecho de muerte o del cadáver fresco de un dragón
joven y estos eran arrojados junto con sacrificios vivos de bestias
rumiantes cornados (con cuernos) y astados (con astas) al fuego de la
fragua viva de cien salamandras ardientes, del que surgieron estos
Diablos similares a Sátiros, Minotauros y Cernunnos, etc. De entre
todos ellos el más poderoso, siendo el que se libero por si mismo
del yugo de las salamandras fue la Gran Reina Diablo Lamassu, una
poderosa Diablesa Roja de cuernos azabache, ojos dorados e imponente
cuerpo amazona de Minotauro, quien es la ancestro directa de la Gran
Reina Diablo Djinn “del vellocino de oro”, una poderosa Diablesa
Carnero Negro, de enroscados cuernos y ensortijado cabello dorado.
Bajo el reinado de Lamassu los diablos fueron una fuerza temible, que
sentó las bases de su reino al sur del reino de los dragones, ya
aunque a la muerte de esta a los 1800 años al ser asesinada por un
legendario héroe Humano, el reino de los diablos cayo en la ruina,
por la falta de un verdadero líder o Gran Rey Diablo, su nieta la
poderosa y temible Djinn fue la fuerza que diezmo a los débiles e
inútiles del reino diabólico, devolviéndole su antigua gloria con
las expediciones de saqueos y conquista a los reinos humanos y no
humanos fuera de los dominios de los dragones, los únicos a los que
no hicieron sus enemigos, para no enfrentar una guerra de extermino
como lo hicieron las salamandras, de las cuales solo quedan muy pocas
dispersas en el mundo y ninguna en el Reino del Fuego de Verano del
Sur.
08.
Los Slime o Limos, nacidos o más bien creados de la sangre de
Ondine, soberana y reina madre del Reino del Agua de Invierno del
Norte, por lo que al igual que esta, los slime poseen cuerpos
compuestos de una sustancia gelatinosa que bien puede ser acuosa o no
acuosa. Pues aunque en el caso de Ondine al ser una Medusa Marina (la
ultima y por tanto única de su especie), su cuerpo es una masa de
agua gelatinosa con forma femenina generalmente, la cual puede crear
o generar tentáculos a voluntad para defensa y ataque, o
inmovilizar y capturar, ademas tambien puede disparar potentes
chorros de agua a alta presión, con tal poder que pueden travesar y
cortar el metal como si nada. Sin embargo sus versiones corruptas
poseen cuerpos generalmente compuestos por sustancias gelatinosas
venenosas, toxicas y ácidas, aunque tambien se conoce la existencia
de slimes de magma volcánico y slimes de petroleo, brea o alquitrán
(según su densidad). Otros Slimes menos conocidos y cuya existencia
es dudosa por su rareza, son los slimes perfume creados a partir de
la digestión de las flores y/o almizcles animales, usando su
fragante olor como una especie de pócima o poción aromática de
amor, para encantar a los incautos y así atraerlos e ingerirlos
hasta disolverlos en su interior como fuente de alimento. Aunque los
slime extremadamente carnívoros tienden a convertirse en una masa de
carne liquida gelatinosa y repugnante, similar a los slimes de sipa o
agua pútrida de pantano, que se alimentan de de los animales y
vegetación muerta de los pantanos, muy raras veces ingiriendo
criaturas vivas, por lo que pese a su aspecto y olor repugnante, son
considerados inofensivos, ademas que casi nunca o nunca se muestran o
muestran interés por los humanos, aun cuando en los mitos más
antiguos se cuentan historias de pescadores humanos y gente lagarto
siendo devorados por estos al ser digeridos vivos durante días en su
interior, dejando ver sus restos dentro de los slimes de pantano.
Estas
nuevas razas creadas antinaturalmente para plagar Anfeérptires,
junto a los eventos que llevaron a la ruptura del sello que
aprisionaba a Demiurgo y su maligna influencia, crearon grandes
cambios en el orden social y mágico de Anfeérptires; tales como el
hecho de que con las nuevas razas corruptas, los antiguos nacidos del
origen, como la descendencia de Hecatónquiros y Demiurgo, que una
vez dejo el mundo para existir en secreto, regresaron por medio del
caos que rasgo el velo que separaba lo antiguo y olvidado de la nueva
creación. Siendo así que Sirena y Arpía, alguna vez desterradas de
Anfeérptires ahora volvían a formar parte del mundo y su magia,
trayendo con ellas la incertidumbre de si el mundo volvería a su
estado primigenio de caos, en el que ellas nacieron como la primera
descendencia de los piremos en manifestarse por si mismos como la
dualidad del bien y el mal, Hecatónquiros de los Cien Brazos y los
Cien Ojos, domador de Ladón, el implacable Crótalo (serpiente
venenosa con cuernos y cascabel) de Cien Cabezas y Demiurgo la
venenosa Bella Dama Crótalo Diamante de escamas solares (serpiente
venenosa con cuernos y cascabel), que cubre su hermoso rostro bajo la
Mascara Dorada Piramidal de Tres Caras y Tres Ojos Enjoyados de la
Providencia.
En
un principio solo existima la nada y de la nada surgió el caos, como
una explosión de todo lo nuevo o preexistente volviendo a hacerse;
de este origen y el caos mismo emergieron por si mismas dos
entidades, dos seres únicos, como una dualidad para crear el
equilibrio de la luz y la oscuridad, como divinas encarnaciones
etéreas del bien y del mal; siendo estas Hecatónquiros y Demiurgo
respectivamente, iguales pero diferentes, opuestos exactos en
equilibrio con la dualidad universal de la creación que tiende a la
destrucción y viceversa. Cuando los primeros elementos fundamentales
se asentaron y los mundos comenzaron tomar forma, en galaxias
primitivas de los albores del tiempo, Hecatónquiros y Demiurgo
engendraron a su primer descendiente, la fuerza bruta incontenible
conocida como Ladón, el implacable Crótalo de Cien Cabezas, el cual
apenas recién nacido intento acabar con su padre ganado un tamaño
diez veces mayor al de este aun en la inmensidad del universo, en su
furia cruda devasto mundos incontables, dejando una región del
universo en total oscuridad, como un cementerio de polvo de estrellas
nebulosas, conocido como el poso de la ira del crótalo, al ver esto
su madre Demiurgo se deleito del ímpetu destructivo y ferocidad
implacable de su vástago recién nacido. Pero Hecatónquiros de los
Cien Brazos y los Cien Ojos, domino a la brutal bestia salvaje,
domándola y haciéndola su sirviente, para hacerlo tirar de su
cuadriga espacial por toda la eternidad, como castigo por su osada
altanería y falta de respeto hacia quien le dio la vida. Ansiosa por
ver como seria el resto de su descendencia con Hecatónquiros,
después de ver el poderío de este y su bastado Ladón, Demiurgo
engendro dos nuevos descendientes con este nacidas de un solo parto:
Sirena y Arpía, ambas nacidas ya adultas como mujeres aladas, con
brazos como alas de Gaviota y Aguila respectivamente, ademas mientras
que Sirena tenia las patas o pies palmeados como una gaviota, Arpía
tenia las patas o pies como las afiladas garras de una águila, en
todo lo demás su aspecto era similar al de una hermosa mujer humana.
Estas a diferencia de su hermano Ladón, poseían una inteligencia
comparable a la de sus progenitores, y en un principio parecían
sensatas, calmas y de buen juicio como su padre, lo que fue una
decepción para Demiurgo, por lo que no tuvieron más Hijos. Por eso
entonces Hecatónquiros creo en los mundos recién formados cunas de
la vida en donde nacerían las primeras formas de vida no divinas y
mortales; siendo en ese momento cuando sus hijas mostraron su
verdadera naturaleza, devorando y mancillando a los pobres mortales,
no más que simples juguetes ante sus ojos, tomando sus vidas sin
ningún reparo o consideración. Al darse cuenta de ello
Hecatónquiros ardió en cólera, disciplinarlas duramente, Demiurgo
solo observo con satisfacción, pues todos sus hijos serian como ella
y ninguno como su consorte, así que intento convencer a
Hecatónquiros de engendrar a más vástagos, pues según ella con
Ladón subyugado y las gemelas aladas desterradas a la periferia, se
sentía sola sin retoños jugando a su alrededor; por lo que
Hecatónquiros compadeciéndose de esta engendro con ella a
Ningizzida “pitonisa del árbol de la vida” y Orinoco “flujo de
las aguas del tiempo”, aun cuando en apariencia eran de aspecto
similar al de su madre, estas demostraron tener un carácter y
convicciones iguales a los de Hecatónquiros, por lo que Demiurgo
jamas las reconoció como sus hijas pese a a verlas dado a luz igual
que a sus terribles hermanas y hermano. Después de esto Demiurgo
intento acabar ella misma con la vida de su consorte Hecatónquiros,
mientras este dormía entre las estrellas, pero este fue advertido y
salvado por sus hijas Ningizzida y Orinoco. Así comenzó la ardua e
interminable batalla entre dos fuerzas iguales pero opuestas, por
imponer su juicio sobre el universo y su jerarquía sobre el otro y
todos los mundos. Con Ladón sometido y las gemelas aladas: Sirena y
Arpía exiliadas, solo la descendencia de Ningizzida y Orinoco
prospero, engendrado estas a las deidades menores conocidas como: las
Hespérides (Pitón de los bosques) y las Potamoi (Anacondas de los
ríos) respectivamente.
Las
Hespérides dieron vida a los seres mortales conocidos como Dríades,
cuya gobernante era la reina Kodama, madre de la infame princesa
Mandrágora, nacida de un amor prohibido entre Kodama y una
Salamandra Ardiente. Mientras que los Potamoi dieron vida a los seres
mortales conocidos como Kappa y Kraken, pero mientras los Kappa
estaban divididos en dos clases, una acuática y otra terrestre o
“tortuga monstruo de tierra” y “tortuga monstruo de agua”,
cuyos gobernantes era la Reina Aldabra y el Rey Archelon
respectivamente. Una hija nacida de la Reina Aldabra y el Rey
Archelon, conocida con el nombre de Ghelone, dio a luz a los gemelos
Genbu (Kappa de tierra) y Seibu (Kappa de agua), que alcanzaron la
inmortalidad tras derrotar al maligno Rey Kraken gigante Cutulu,
frustrando su ambición de someter los océanos a su cruel mandato de
vil tiranía. Por lo que se erigió un templo en honor a la santa
madre Ghelone y sus hijos, los héroes protectores de las aguas y la
tierra. Después de ello los Kraken restantes inconformes con la
derrota, se aliaron a una raza creada por Demiurgo, las temibles y
despiadadas Hidras cuya tirana gobernante era la nefasta Reina
Orochi, madre de las Ondines “las medusas de agua” con un Potamoi
menor, y madre de las Equidnas “las cobras erizo de mar” con un
Corsario Kraken, siendo estas sus descendientes más poderosos y las
únicas en lograr la inmortalidad después de devorarla, al quedar
solo una de cada especie adoptando los nombres de su raza siendo las
únicas en no morir envenenadas por devorar a su madre en un festín
caníbal para logra su libertad del yugo d esta, así fue como Medusa
se convirtió en Ondine y mientras que Lerna se convirtió en
Equidna, quien en secreto engendro junto a Ladón a las gemelas
heterogéneas: Quimera y Manticora, que darían origen a las dos
razas que llevarían sus nombres respectivamente, y cuya naturaleza
era al igual que las de sus progenitoras, puramente maligna; pero sin
embargo de la unión de Ladón y Equidna tambien nacerían los
triates: Gryfo, Hipogryfo e Hipokámpe, quienes tambien darían
origen a tres razas que llevarían sus nombres respectivamente, pero
en cuyo caso su naturaleza era distinta que las de sus progenitoras,
al ser puramente de naturaleza benigna como el gran patriarca divino
Hecatónquiros.
Hecatónquiros
tambien creo con los elementos de la vida del mundo a las
semibestias: Yeti de las nieves y Sasquatch de los bosques, como
protectores y vigilantes del orden naturaleza y el equilibrio entre
las fuerzas sobrenaturales, estas criaturas no poseían una magia
como la de los demás seres mágicos, pues su magia era magia de
fortalecimiento físico o corporal y mimetismo natural, por lo que
poseían una increíble fuerza, agilidad y resistencia física, así
como tambien una gran habilidad sanadora, no solo para curarse a si
mismos, sino tambien para sanar a otros.
Los
humanos por otra parte no fueron creados ni por Hecatónquiros, ni
por Demiurgo, así como tampoco nacieron de sus descendientes o
creaciones; por lo que no eran realmente originarios del mundo de
Anfeérptires, sino más bien que habían llegado a el por medio de
distorsiones dimensionales denominadas “Invocaciones” o “Axis
Mundi”. Los cuales después de ser identificados se convirtieron en
los santuarios o templos astrológicos llamados: Stonehenge, en donde
en un principio aparecieron en forma fortuita y aleatoria los
primeros humanos de Anfeérptires, siendo después de ser sellados
estos axis mundi, invocados en los Stonehenge por sacerdotes y/o
practicantes de magia de teletransportación; razón por la cual los
humanos no poseen magia propia, sin embargo estos pueden crear y
utilizar objetos mágicos así como tambien sellar la magia de otros
en sus cuerpos, por medio de sellos mágicos o comiendo seres
mágicos, como en el caso de la inmortalidad por comer la venenosa
carne de sirena, pero estas ultimas dos practicas puede crear
alteraciones en el cuerpo del ser humano e incluso su muerte en
circunstancias horribles, así como tambien dando como resultado las
aberrantes abominaciones humanas conocidas como: Undead, siendo sus
variantes las siguientes: Vampiros, Momias, Zombies, Liches,
Dullahans, Ghouls y Kyonshis.
Los
humanos tambien al igual que como crean objetos y artefactos mágicos,
tambien aprendieron por medio del ensayo y error, a crear formas de
vida artificial provistas de un espíritu o esencia mágica, siendo
este el caso de los Golems y los Homúnculos, sin embargo la creación
de homúnculos como: los Frankenstein y las Vrilliant, están
prohibidos por sen considerados seres que presentan un peligro tanto
para los humanos como para las otros seres vivos de Anfeérptires.
Tambien existen algunos semihumanos que por su sangre mestiza pueden
usar magia naturalmente, aun cuando hallan nacido artificialmente,
siendo los casos mas notables y destacados los de los Licántropos o
“ Humanos lobo” y los Torántropos o “Humanos tigre”, siendo
los Licántropos un híbrido entre los Fenrir (Lobos de las Sombras)
y los humanos, por lo que podían aparecer y desaparecer en las
sombras, mientras que los Torántropos eran un híbrido entre los
Byakko (Tigres de las Tempestades) y los humanos, por lo que podían
generar tormentas y lanzar rayos eléctricos. De hecho una Torántropo
famosa por sus hazañas heroicas, la gran Yaguare de Amazonas creo en
la selva amazónica la tribu de las guerreras amazonas que con el
tiempo se convertiría en el Gran Reino Amazonas. Por otro lado así
como existieron humanos famosos por lograr la inmortalidad tambien
así lo hicieron aquellos que tras su muerte al mezclase con la magia
que tomaron de Anfeérptires, ya fuera con objeto o sellos mágicos
se convirtieron en fantasmas famosos y en algunos casos muy poderosos
por sus grandes poderes Poltergeist, como era el caso del Gran Rey
Fantasma Wotan, señor de la legión fantasma de la montaña lapida
en el Reino de la Tierra de Otoño del Oeste.
Este
es el mundo en que se desarrolla la pequeña historia que estoy por
contarles, una de muchas que ocurrieron en el fantástico mundo
mágico de Anfeérptires, pero sin duda para mi la más maravillosa
de todas, por las fantásticas hazañas de sus personajes, a los que
llevare por siempre con un cariño muy especial en mi corazón.
Capitulo
Nro. 1: Uróboros y Kairós.
[0.1.
Orígenes y Amistad] Erase una
vez en un tiempo y lugar ya perdidos en la historia, en un mundo en
el que la magia y la fantasía aun existían, del que provienen los
recuerdos del registro akásico que hacen esta historia, no por
muchos conocida pero ya antes contada; la cual cuenta el como una
pequeña hada y un pequeño dragón se hicieron amigos, para vivir
juntos grandes aventuras, enfrentando numerosos peligros e
incontables adversidades, pero siempre saliendo adelante gracias al
valor de su gran amistad; al haber prometido de todo corazón el
estar siempre juntos para apoyarse en las buenas y en las malas. Por
lo que al ser recordadas sus hazañas, sus nombres siempre son
pronunciados y escritos juntos.
Y
todo comenzó diría yo, con aquel pequeño dragón llamado por el
nombre de Uróboros; nacido como un pobre e infortunado mestizo,
fruto de un amor prohibido entre una dragona y un humano; por lo que
desde muy pequeño Uróboros siempre busco su lugar en el mundo, al
ser rechazado en el por los orgullosos y prejuiciosos dragones de su
tribu, pues al ser un dragón mitad humano, siempre fue rechazado
tanto por dragones y humanos por igual, siendo considerado por los
primeros como un ser impuro e inferior, mientras que los segundos le
temían simplemente por ser diferente y claramente más fuerte que
ellos. Pues en la ignorancia al juzgar un libro por su portada,
despreciamos aquello que es diferente y le tememos a lo que es
desconocido. Así aunque diferentes dragones y humanos por igual
incapaces de dar merito a sus diferencias, nunca vieron al pequeño
mitad dragón por lo que era realmente, ya que para ellos no era ni
uno ni otro, sino algo diferente.
Esa
intolerancia y discriminación lo llevaron a tener una vida solitaria
que por largo tiempo lo convirtieron en un solitario ermitaño, a
quien todos repudiaban; solo por el hecho de haber nacido,
simplemente por existir, por lo que en su interior aun cuando lo
único que quería ser aceptado por los otros dragones o por los
humanos, pero estos lo evitaban y lo trataban como un paria; los
otros dragones lo consideran una abominación, debido a su impura
sangre humana, mientras que los humanos le temían debido a la feroz
sangre de bestia que albergaba en su interior. Por lo que pasó toda
su infancia despreciado y marginado tanto por los dragones como por
los humanos, siempre ocultándose de su mirada, así como de la de
otros seres que habitaban el mundo y lo miraban con los mismos ojos
prejuiciosos, haciendo así que él y su madre: una hermosa pero
también marginada dragona de fuego carmesí, por lo que nunca
conocieron un lugar al cual llamar su hogar, al ser esta obligada a
elegir entre abandonar a su hijo o su hogar ancestral en el reino de
los dragones, por haber cometido el pecado de enamorarse de un humano
y dar a luz a su hijo.
Teniendo
que vivir sus vidas siempre con las miradas de desprecio y temor
siempre sobre ellos, Uróboros creció entre la tristeza y la
soledad, teniendo como único consuelo el amor incondicional de su
querida madre. Pero incluso esta precaria felicidad duro muy poco
tiempo, pues pocos años después de comenzar a vivir solos en los
desolados paramos de la periferia del reino de los dragones, su madre
fue asesinada ante sus ojos por otro dragón de fuego carmesí, quien
celoso por su egoísta amor no correspondido por la madre de
Uróboros, quiso tomar venganza de ella tomando su vida y la de su
hijo, el fruto de su amor prohibido con aquel humano que amo tanto
como para ir en contra de las leyes raciales de su gente, pero aunque
esta era más débil que su brutal atacante, le dio una gran batalla,
logrando sesgar su ojo izquierdo con su último aliento, logrando con
este último acto de amor y sacrificio para con su hijo, que este
enfurecido por la pena despertara el terrible poder que dormía en su
interior, convirtiéndose completamente en un dragón, un pequeño
pero poderoso y feroz dragón de brillantes escamas violetas, cuyo
rugido estremeció al malvado y cruel monstruo frente a él,
cubriéndolo con un abrasador aliento de fuego violeta, que quemo las
enormes y fuertes alas del dragón carmesí, al este intentar
cubrirse de la extraña llama violeta de Uróboros, reduciendo estas
a cenizas y dejando su piel oscurecida como el vino tinto. Herido y
vencido, el monstruoso dragón carmesí huyo, sorprendido del extraño
y aterrador poder que había despertado en el pequeño dragón
mestizo, por suerte para el pequeño Uróboros, ya que después de
eso se desplomo inconsciente junto al cuerpo sin vida de su madre,
despertando horas después con el velo de la oscura noche estrellada
sobre él y su madre, aun sin poder creer o entender que había
pasado, solo sabiendo que ahora en verdad se encontraba total y
absolutamente solo, pues había perdido a su madre; la única persona
que él le importaba, el único amor que había conocido, ese dragón,
ese monstruo, le había arrebatado todo lo que tenia, todo su mundo.
Ahora
que había despertado su aliento de fuego; la rara llama violeta,
podía darle a su madre un funeral dragoniano digno y podía
despedirse de ella como era debido, colocando su cuerpo en una
hoguera funeraria que después encendería con su fuego de dragón,
para verla consumirse en el fuego que iluminaba la oscura noche
estrellada, liberando su alma de su forma física para ascender al
cielo donde la esperaba su padre, quien había muerto de vejes hacia
muchísimos años, pues los dragones y los humanos vivían sus vidas
en un tiempo diferente, pues lo que para los dragones era un suspiro,
para los humanos era toda una vida, pero aun así su tiempo juntos
como su amor trascendería el tiempo mismo.
Uróboros
no pudo evitar llorar sin consuelo mientras veía el cuerpo de su
madre convertirse en cenizas por su fuego, pues solo el fuego de un
dragón podía quemar a un dragón, jurándose así mismo mientras
veía el cuerpo de su madre desaparecer ante sus ojos que encontraría
a su asesino y cobraría venganza por su muerte, por lo que al
consumirse la hoguera voló al este siguiendo el crepúsculo, hacia
el rastro dejado atrás por donde había huido el dragón carmesí
sin alas y con el ojo segado. Sin embargo ese era el Reino del Aire
de la Primavera del Este, un lugar totalmente desconocido para el.
Los dragones de fuego rara vez nadaban pero estos eran perfectamente
capaces de hacerlo, ademas con gran agilidad y fuerza, pues cuando un
dragón perdía o lastimaba sus alas esta era la única forma de
cruzar los mares sin volar, por lo que aunque el pequeño Uróboros
viajaba volando, sus alas aun eran muy pequeñas y el dragón carmesí
sin alas ya tenia medio día y una noche de ventaja.
Muy
al este, después de haber viajado casi sin descanso por algunos
días, al fin logro divisar la costa del continente y darle alcance
al asesino de su madre, o por lo menos eso creyó, encontrándose ya
adentrado en tierra, en un espeso bosque de robles, encontrándose
así en su camino con un grupo de hadas que buscaban al mismo dragón
carmesí sin alas y un solo ojo, por lo que estas al verlo lo
observaron cautas y temerosas, mientras la líder de estas se acercó
a él tranquilamente, mientras lo miraba a los ojos, presentándose
cortésmente ante el cómo: Ninfa, Reina de Triquel, capital del
Reino del Aire de la Primavera del Este, entonces esta al darse
cuenta de que él no era su enemigo, pero que ambos perseguían al
mismo enemigo, le ofreció su ayuda a Uróboros para acabar con el
dragón carmesí sin alas y un solo ojo, que amenazaba el reino de
las hadas, cazándolas y devorándolas para alimentar su propio poder
y así curar más rápidamente sus heridas, convirtiéndose en la
peor amenaza que jamás había enfrentado su reino, además ella
jamás, a pesar de haber vivido por cientos de años había visto o
escuchado de un dragón violeta, por lo que se sentía curiosa e
intrigada hacia el pequeño Uróboros.
Entonces
fueron juntos, acompañados por un pequeño contingente de las hadas
más fuertes del reino hasta la morada del terrible dragón, pero
este ya los estaba esperando, sorprendiéndolos al tenderles una
emboscada, devorando casi en un instante a una por una a todas las
pequeñas hadas, con excepción de su reina; Ninfa, quien fue
protegida por Uróboros, quien enfrento casi de igual a igual a su
adversario, a pesar de la clara diferencia de tamaño entre ambos,
aprovechando su ventaja al poder volar por los aires algo que el
cruel dragón carmesí ya no haría jamás, gracias a él, pero aun
así el dragón carmesí era mucho más fuerte que él, y logro
herirlo varias veces, pero la Reina Ninfa lo protegía curando sus
heridas con su magia. Pero aun así el dragón carmesí del ojo
sesgado era demasiado fuerte y logro reducir finalmente a ambos:
Uróboros y Ninfa, lastimando gravemente al hada, lo que hizo
recordar al pequeño dragón el momento en el que vio morir a su
madre a manos de aquel monstruo, provocando nuevamente su despertar,
el despertar de la llama violeta, pero esta vez fue totalmente
diferente, pues el poder de Uróboros pareció reaccionar al del hada
y entonces sus corazones se conectaron como si fueran uno solo, de
una forma que ninguno de los dos había experimentado antes, por lo
que temiendo lo peor ya habiendo experimentado en su propia carne el
verdadero poder del pequeño dragón, el dragón carmesí concentro
todo su poder en su flama escarlata, a sabiendas que esto consumiría
todas sus fuerzas, con la intención de reducir a Uróboros y a la
reina de las hadas a cenizas, pero el pequeño dragón también había
liberado el poder de su llama violeta, ahora más poderosa que nunca
alimentada por la magia feérica del reina hada, quien parecía
envolver a Uróboros con su poder, haciendo que la llama violeta del
pequeño dragón consumiera la llama escarlata del dragón carmesí,
así como al dragón mismo, dejándolo como una estatua de cenizas
que se desvaneció con el viento.
Inspirada
por su valor y la conexión que había surgido entre ellos en el
fulgor de la feroz batalla, e intrigada por la naturaleza única de
los poderes del pequeño dragón, Ninfa le ofreció a este que
formara parte de la guardia de su reino, pero Uróboros al recordar
el temor en los ojos de las otras hadas al verlo, sabía que a pesar
de los sentimientos de la reina, su lugar no estaba con las hadas, ya
que el no pertenecía a ninguna parte, por lo que sin importar lo
mucho que añorara un verdadero hogar, o la compañía de alguien que
lo amase sinceramente, si el aceptaba el ofrecimiento de la reina,
así como su amistad, al final esta terminaría por tener el mismo
destino que su madre, aislada y depreciada por los suyos, y ese era
un sentimiento de culpa que él no quería albergar de nuevo en su
corazón, por lo que decidió irse para vivir en soledad, lejos de la
mirada de los otros, además ya no sabía cómo regresar a su forma
humana, y se encontraba muy cansado después de haber liberado tanto
poder siendo tan pequeño, por lo que decidió adentrarse en lo
profundo de la guarida temporal del dragón carmesí en la tierra de
las hadas, una cueva en la montaña, en lo profundo del bosque, que
antaño fue un gran volcán activo, cuyo interior aun era cálido y
agradable para dormir un poco y recobrar sus fuerzas antes de
proseguir su viaje a tierras más lejanas. Pero el tiempo paso y
Uróboros siguió durmiendo, como esperando el momento justo, para
despertar a su verdadero destino, sin saber lo que este le depararía.
Mientras el mundo fuera de la cueva cambiaba y el permanecía igual e
inmutable, totalmente estoico ante el paso del tiempo.
En
la entrada de la cueva había un hermoso grabado en lengua feérica,
que decía lo siguiente:
''Yo
soy Uróboros el dragón de la eternidad, poseedor de la inmortal
llama violeta''
En
aquel tiempo, aunque ya olvidado por todos a excepción de la reina
de las hadas; Ninfa, quien preservo su recuerdo en la forma de una
historia: “la historia del pequeño héroe dragón que duerme en la
montaña ”, que según la leyenda no solo salvo a la reina hada,
sino que también a todo el reino de las hadas, y que ahora dormía
plácidamente, esperando por un hada gentil de corazón puro que lo
despertara con la calidez de su corazón, para darle aquello que el
más anhelaba; aquello que había perdido y lo que nunca pudo tener.
Pero
quién pensaría que Kairós; la princesa del Reino de las Hadas y la
única hija de la Reina Ninfa, siendo la más extraña, excéntrica y
locuaz de todas las hadas, que durante su niñez, pasó la mayor
parte del tiempo deambulando sola por los bosques del reino, perdida
en sus propias fantasías, seria quien iniciaría las aventuras que
llevarían la verdadera historia a su comienzo; desencadenando toda
una serie de eventos con el suave batir de sus pequeñas alas de
mariposa monarca. Dejándose llevar por las emocionantes fantasías
de su prodigiosa imaginación, donde veía maravillas en lugares que
la mayoría pasaría por alto, siendo así como se encontró con
uróboros, el pequeño dragón que dormía inmutable desde hacía
siglos dentro de las profundidades de una montaña, como si se
tratase de una gran estatua de piedra tallada en las entrañas de la
misma, por lo que este cautivo la imaginación de Kairós, quien
también llamó la atención de Uróboros, quien no pudo evitar
despertar ante su presencia, al esta permanecer durante horas yendo
todos los días a contemplarlo, mirándolo fijamente mientras comía
sus golosinas favoritas y cantaba alegremente dulces canciones
infantiles de fantasía y aventuras que había leído en los libro de
la biblioteca del palacio, totalmente embelesada con el pequeño
dragón petrificado, tal como si fuera amor a primera vista.
Todo
siguió así por un tiempo hasta que un buen día con la pequeña
hada completamente encantada mirándolo fijamente sin perder detalle
de el, esta quedo totalmente fascinada al ver a aquella monumental
criatura abrir sus preciosos ojos como grandes esmeraldas; viéndose
reflejada en ellos, pero también viendo la belleza de un corazón
puro en su interior, entonces Uróboros sacudió de su cuerpo los
sedimentos rocosos de la montaña que cubrían su cuerpo dándole
aquel aspecto petrificado, mostrando sus hermosas y brillantes
escamas violeta. Dejando a Kairós absolutamente encantada al verlo
en todo su esplendor de dragón, absorta entre sus fantasías y el
imponente ser que tenia ante sus ojos, decidiendo en ese mismo
momento que el seria para siempre y por siempre, su persona más
importante dentro de su corazón, y que ese lugar seria su lugar
especial, su lugar secreto, solo para ellos y de ellos dos. Perdiendo
así la noción del tiempo, como si este no existiera para ellos,
transcurriendo así este con ellos viviendo juntos en su propio
mundo, en el interior de aquella gran montaña, convirtiendo las
profundas cavernas en el interior de la montaña en un hermoso
paraíso, gracias a la magia de la pequeña hada y al poder de
Uróboros, pasando el tiempo entre mágicos juegos de hadas en el
cómodo y seguro interior de la montaña volcánica.
Un
día, la pequeña hada quedo totalmente sorprendida e
inquietantemente tranquila, mirando al pequeño dragón como si no
supiera como reaccionar, cuando Uróboros le hablo por primera vez,
al este darse cuenta del paso del tiempo fuera de su tiempo detenido,
haciendo tambien con ello caer en cuenta a la pequeña hada de lo
mucho que se había dormido en sus irrefrenables fantasías, pues sin
darse cuenta habían dejado atrás hacia ya mucho su vida en el mundo
real, pues en el mundo de fantasía que había creado junto a
Uróboros todo lo ajeno a ellos parecía distante e irreal, en
comparación a las divertidas fantasías compartían juntos.
Aun
así Kairós al ver que Uróboros ya no quería seguir durmiendo en
un mudo de fantasía, al darse cuenta de la realidad, esta decidió
volver a su antiguo hogar, algo curiosa del tiempo que había pasado
y que tanto había cambiado todo, llevando a Uróboros con ella, para
compartir con las otras hadas las maravillas que había descubierto
junto a él, pero cuando Uróboros y ella salieron del interior de la
montaña y volvieron al mundo real, el hogar de Kairós, todo había
cambiado mucho más de lo que ella pensaba, descubriendo así que el
tiempo también transcurría de forma distinta cuando estaba con
Uróboros, pues aunque solo parecieron unos pocos años, en realidad
habían pasado siglos desde que ella se había marchado de Triquel, y
aunque Kairós intentó volver a relacionarse con las otras hadas,
las cuales ahora eran adultas, mientras ella seguía conservando su
aspecto infantil, estas al verla junto a Uróboros, estas asustadas
por el pequeño dragón de aspecto feroz, los evitaban cortésmente,
pues todas recordaban la historia del feroz dragón devorador de
hadas, pero tambien habían olvidado al pequeño dragón que las
había salvado, y como siempre una vez más Uróboros era
discriminado por su apariencia. Por lo que los intentos de Kairós
por regresar a su mundo junto a Uróboros no fueron más que
infortunados y al final decidió abandonar el que fue una vez su
hogar, pues su madre ya no estaba en el y a sus ojos este había
dejado de ser su hogar, siendo ahora menos importante para ella que
su amistad con Uróboros, pues ahora para ella su verdadero hogar
estaba al lado de Uróboros.
Así
fue como ambos, siempre juntos, unidos por el inquebrantable lazo de
la amistad emprendieron sus vidas hacia muchas y grandes aventuras,
viajando por lugares maravillosos que algunas veces eran algo o muy
aterradores, con personas buenas y personas malas, pero donde ambos
siempre se tendrían el uno al otro, compartiendo penas y alegrías,
luchando contra la adversidad y las vicisitudes en su camino para
encontrarse a ellos mismos y el lugar al que realmente pertenecían,
donde sus dones, tan poco comunes como ellos, fueran apreciados y
ellos pudieran ser realmente valorados por quienes eran y no por lo
que eran. Por estas y muchas otras razones se escribirán grandes
leyendas sobre ellos, en las que les mostrarían a todos que ser
diferentes no era algo malo, sino algo verdaderamente hermoso y digno
de admiración.
Aun
cuando casi siempre viajaban de un lugar a otro de los cuatro reinos
mayores, casi siempre se les podía encontrar en una modesta pero
linda casita, situada en una pequeña isla remota a mitad de camino
entre el Reino del Aire de la Primavera del Este y el Reino del Fuego
de Verano del Sur, donde estaban prestos para aceptar cualquier
petición o trabajo a quien necesitase su ayuda.
Sobre
la puerta de la entrada principal de dicha casita empedrada , había
un bonito grabado en lengua Drákonis lo siguiente:
“Yo
soy Kairós el hada del momento oportuno, poseedora del tiempo
divino”.
[1.1
La Isla Onogoro] Su primer viaje
y gran aventura los llevo de regreso al hogar de uróboros, o más
bien al lugar en el cual vivió junto a su querida madre, donde esta
ahora descansaba como parte de la tierra de los dragones, pues ya
nada los ataba a ninguno de los dos a ese lugar y a Kairós le hacia
mucha ilusión conocer conocer el lugar de origen de uróboros, pues
el ya conocía el suyo, así montada sobre su amigo dragón estos
volaron sobre el gran mar que separaba los reinos del este y el sur.
Pero en su travesía a medio camino entre el Reino del Aire de la
Primavera del Este y el Reino del Fuego de Verano del Sur fueron
sorprendidos por una repentina tormenta marina y golpeados por una
tromba marina, cayendo al agua en pleno vuelo. Ambos creyeron que se
ahogarían, pero Kairós uso su magia de mundo imaginario y los
envolvió en una burbuja de su propio mundo de ilusión y fantasía.
Después
de pasada la tormenta al día siguiente, Uróboros se dio cuenta de
que ya era de mañana y que la tormenta había pasado, ademas del
hecho de que sentía que alguien precia estar observándolos, a pesar
de estar dentro de la burbuja mágica de Kairós, la cual era un
mundo aparte, invisible e intangible desde afuera, Kairós tambien
despertó de repente y solo dijo: - Tierra, estamos en tierra, sii!!,
hemos llegado, la tierra de Uróboros, el hogar de Uróboros, que
bien, que bien!! -, y rompió la burbuja como si nada, dejándolos
aparecer de repente en medio de la playa de una isla en medio de la
nada, esta parecía deshabitada, pero aun así Uróboros aun se
sentía observado por una presencia invisible u oculta. Kairós
simplemente se aventuro a explorar un poco, aun cuando Uróboros le
había dicho que aun no habían llegado a su destino y que ese lugar
era desconocido para el, y que el parecía peligroso adentrarse mucho
pues podía haber peligros. Pero esta igual siguió adelante con
mucho animo ya el pequeño dragón no le quedo más remedio que ir
con ella para que nada malo le pasara.
Bastante
adentrados en la zona selvática de la isla, principalmente formada
por palmeras y otros arboles y vegetación tropical, pero
extrañamente sin el ruido o presencia de ninguna ave insecto o
cualquier animal en el lugar. En ese momento una extraña criatura
apareció frente a ellos, esta era casi tan grande y aun más
aterradora que aquel dragón carmesí de un solo ojo sin alas. Kairós
se sorprendió pero no pareció entender el peligro y trato de
saludarla felizmente con alegría, pero Uróboros la tomo entre sus
patas delanteras y le disparo una bola de fuego a la amenazante
criatura, pero esta solo quemo la gruesa red de tela de araña que
esta les había arrojado para capturarlos, una y otra vez repitieron
lo mismo hasta dejar al pequeño dragón completamente agotado, al
ver que no podía darle al peligroso monstruo con sus llamas violeta,
solo quemando las redes que ese extraño ser monstruoso mitad Aracne
y Empusa con el dorso de una bella joven mujer humana les seguía
arrojando intentado atraparlos, con intenciones claramente hostiles y
perversas.
Su
aspecto era en verdad difícil de describir, pues su parte inferior,
es decir donde comenzaban sus caderas era el cuerpo sin cabeza de una
araña, pues donde debería estar la cabeza de la araña era
justamente de donde salia el dorso humano de mujer, y sus brazos eran
iguales a los de una mantis religiosa, ademas de tener en su espalda,
las que parecían tambien las alas de una mantis religiosa, con las
que podía volar fácilmente al rededor de ellos, cuando no saltaba
con sus ocho fuertes y ágiles patas de araña entre los arboles,
por otro lado su cabeza aunque humana al igual que su rostro en
principio parecía el de una hermosa joven mujer, pero con finos
cuernos saliendo de su cabeza como los de una Hannya, de igual forma
mientras no sonriera o abriera su boca esta tenia los finos y
delicados labios de una mujer, pero estaban llenos de colmillos
afilados, lo que era aterrador, principalmente por la mirada de
depredador que tenia en sus ocho ojos escarlata brillante, dos de
ellos iguales a los de una mujer humana a excepción de su color y
ausencia de pupila, totalmente rojos y brillantes, los otros se
encontraban sobre los dos primeros o principales, distribuidos
uniformemente en su frente al igual que en las arañas.
Al
darse cuenta de la situación, Kairós nos envolvió nuevamente en
una burbuja de imaginación, que nos separo de la realidad, por lo
que nada fuera de ella podría vernos o tocarnos, sin embargo esos
ochos ojos siniestros si podían vernos claramente y esos brazos
afilados como guadañas si podían tocarnos, ya que sin dudarlo
aquella mujer monstruo vino directamente hacia nosotros mirándonos
directamente a los ojos con su aterradoramente monstruosa sonrisa de
satisfacción en el rostro, rompiendo la burbuja imaginaria con un
solo zarpazo rápido y certero de uno de sus afilados brazos, los
cuales movía usándolos como si fuesen espadas.
Cuando
creyeron que todo estaba perdido algo en el interior de Uróboros
despertó nuevamente, justo igual que cuando aquel dragón carmesí
intento matarlo, después de asesinar a su madre, y de nuevo este
ataco a su agresor con un potente aliento de fuego de llamas violeta,
envolviendo a esta y arrojándola por los aires, librándolos de un
final casi seguro. Pero este no fue el final de aquella mujer
monstruo, pues aunque muy mal herida, esta pronto comenzó a curarse
sobrenaturalmente, como si su cuerpo fuese inmortal, por lo que
planeo otra emboscada mientras se ocultaba sanado sus heridas.
Uróboros
agotado por la descarga de aquel descomunal poder, cayo rendido
totalmente inconsciente, dejando sola Kairós para protegerlos de los
peligros que loa amenazaban en aquella misteriosa isla. En ese
momento una imponente figura de monstruo frente a ellos, atraída por
el alboroto de la feroz batalla, esta vez era al parecer un aliado en
lugar de un enemigo, o al menos así lo parecía, o así lo
interpreto Kairós, quien solo le sonrió diciendo: - Seamos amigos,
me ayudas?, el es mi mejor amigo, pero es muy grande, pesa mucho y
esta lastimado -. El nuevo misterios ser frente a ellos era tan
grande como una jirafa, pero ta fuerte e imponente como un gigante,
es precisamente descrita así por Kairós, pues esta mujer monstruo
tenia el aspecto de una Cíclope Centauro, una bella joven mujer
humana con el dorso unido al cuerpo de una imponente yegua de tiro,
increiblemente grande y fuerte. Al igual que la mujer monstruo Aracne
Empusa, la parte inferior de la mujer monstruo Cíclope Centauro, que
comenzaba desde sus caderas era el cuerpo sin cabeza de una yegua,
pues donde debería estar la cabeza de la yegua era justamente de
donde salia el dorso humano de mujer, aunque en esta caso sus brazos
si eran humanos al igual que su cabeza y todas las facciones de su
rostro, con la única excepción de que esta solo tenia un solo ojo,
igual aun ojo humano normal, pero algo más grande de lo normal, con
conductos lagrimales ambos lados pues al ser más prominente
necesitaba mayor lubricación ocular. Esta subió a Uróboros sobre
su lomo y lo cargo hasta su morada para darles refugio, pues aun
cuando este era un gran dragón, seguía siendo solo una criá de
dragón, y la imponente mujer monstruo Cíclope Centauro era tan
grande como el, y con su gran fuerza física sobrenatural logro
cargarlo con gran facilidad.
En
la morada de la mujer monstruo Cíclope Centauro, cuando Uróboros
recupero la conciencia y Kairós le explico la situación, esta se
presento como: Hiruko de Onogoro, y les explico que quien los había
atacado anterior mente era su hermana gemela: Awashima de Onogoro.
Onogoro era el nombre de aquella isla misteriosa, o al menos el que
ellas le habían dado, pues ellas simplemente aparecieron allí un
buen día en un circulo de piedra, un Stonehenge abandonado, en su
mundo ella y su hermana, gemelas heterogéneas, vivían desde su
nacimiento, exiliadas por sus padres en una remota isla llamada
Onogoro, que formaba parte de un lugar llamado Nippon, el cual había
sido creado por sus padres, quienes las rechazaron por su aspecto
monstruoso, por lo que a pesar de de los malos hábitos de su hermana
menor, quien incluso trato de devorarla alguna veces mientras dormía,
esta se sentía muy unida a ella, pues esta era su única familia y
mientras se tuvieran la una ala otra nunca estarían realmente solas
aun si nadie las aceptaba por su aspecto monstruoso.
En
aquel lugar tambien conocieron al maestro samurái Ebisu Jomon, el
ultimo maestro de la espada de los guerreros Emishi, quien llego a la
isla al igual que las hermanas monstruo y muchos otros humanos como
el, los cuales fueron devorados por la temible Awashima, pero Ebisu
fue diferente, repeliendo todos sus intentos por devorarlo gracias a
su prodigiosas habilidades con la espada, espada que fue forjada
nuevamente por Hiruko cuando estos se conocieron después de romperla
contra el duro cuerpo de Awashima y escapar a duras penas en su
primer encuentro con ella. Pues Hiruko era una hábil y muy talentosa
herrera y creadora armas y espadas mágicas, con los materiales que
recolectaba de la isla, algunos propios de esta y otros arrastrados
por el mar, aunque tambien raras veces como en el caso de la espada
de Ebisu, tambien empleaba materiales de otro mundo.
Hiruko
y Ebisu tenían dos hijos, gemelos centauro de dos ojos y complexión
más ligera que la suya, como los centauros normales de los mitos
occidentales en su mundo, pues la parte de caballo de sus cuerpos era
igual en tamaño y complexión a la de los Pegasos del Reino del Aire
de la Primavera del Este y los Unicornios del Reino de la Tierra de
Otoño del Oeste. Estos tiernos niños pequeños de unos 5 nos
humanos, eran muy alegres y estaban llenos de energía, por lo que
era difícil mantenerlos encerrados en la seguridad del interior de
las cavernas del volcán, cuyo magma servia como fragua para la forja
de Hiruko, el único lugar en la isla al que Awashima nunca se
acercaría, pues esta le temía al fuego desde que era una niña y
Hiruko se defendió de ella con el fuego de una antorcha volcánica
cuando esta intentaba tratar de comérsela.
Con
el tiempo y por su constante contacto con el fuego del interior del
volcán la magia latente de Hiruko se manifestó en forma de magia de
fuego y tierra, por los metales y otros materiales de la tierra que
esta manipulaba para crear objetos mágicos con la forja de su fragua
volcánica; es por eso que aun lejos del volcán Hiruko podía crear
fuego por si misma a través de sus manos y los cascos de sus patas,
así como tambien podía exhalar e inhalar fuego de forma similar a
como lo hacían los Dragones, Salamandras, Basiliscos y Diablos. Era
gracias a esta magia de fuego y la seguridad que le ofrecía el
interior del volcán, que tanto ella como su esposo y sus hijos
podían tener cierta seguridad en aquella isla, pues Awashima
permanecía generalmente en su nido de telaraña en las ruinas
abandonadas del Stonehenge, donde esperaba pacientemente a que
aparecieran sus presas favoritas, los humanos y otros seres
sobrenaturales así como algunos animales del otro mundo. Pero sin
embargo podía pasar mucho tiempo, incluso años antes de que algo
atravesara naturalmente el axis mundi, aun cuando el sello del
circulo de piedra estuviese roto; por lo que cuando sentía mucha
hambre y se cansaba de esperar, merodeaba los alrededores del volcán
o iba de noche a la costa para arrojar sus redes de tela de araña
para atrapar peces y otros animales marinos, como cangrejos pulpos e
incluso tiburones, etc.
Hiruko
explico algo afligida, que posiblemente la razón de que su hermana
Awashima nunca se haya enamorado de ningún otro ser; humano como lo
hizo ella, o en su defecto de un ser sobrenatural como aquellos
youkais que algunas veces tambien aparecían a través del axis mundi
del circulo de piedra roto, era por que su hermana al no haber nacido
ni como niña ni como niño, sino ambos, no pensaba en si misma ni
como una ni como otro, viendo a los demás seres diferentes a ella
misma solo como presas potenciales para saciar su constante apetito
carnívoro.
Razón
por la que desde hace algún tiempo Ebisu había comenzado a
construir un pequeño bote de vela en la cueva más amplia con la
salida más grande al exterior, cuya entrada estaba sellada por unas
pesadas puertas de metales aliados con carbono, tan robusta y solida
que ni siquiera Awashima podría traspasar, pero la salida al
exterior cargando con algo tan grande y pesado ademas de las
provisiones para el viaje rea otra cosa, pues el camino a la costa
era largo y Awashima asechaba en la selva de la isla. Aunque Hiruko
se quedara para distraer a Awashima Ebisu solo no podría llevar la
embarcación al mar, mientras cargaba con sus pequeños hijos
indefensos. Por lo que la llegada del pequeño dragón y el hada con
alas de mariposa podían darles una oportunidad de lograrlo, pero de
igual forma tendrían que dejar atrás a Hiruko, pues de lo contrario
Awashima los seguiría incluso a través del mar.
Esto
era posible debido a que Awashima al igual que Hiruko, con el tiempo
y por su constante contacto con el agua del mar al pescar sus presas
en el, termino por despertar la magia latente en su interior, de
igual manera que lo hizo Hiruko, pero en este caso la magia de
Awashima se manifestó en forma de magia de Agua y Aire o Viento, por
las alas en su espada, con las que podía crear tormentas marinas y
trombas de agua cuando combinaba ambos; pero sus poderes de agua solo
se manifestaban cuando se encontraba cerca de cuerpos de agua,
principalmente el mar. Ademas por estas características y su
peculiar cuerpo monstruoso, aun como una monstruo humanoide para
poder vivir bajo el agua, esta podía vivir si así lo quería bajo
el agua, en estanques y lagos de la isla, pudiendo nadar y bucear
gracias a su gran capacidad pulmonar.
Todo
esto era desconocido por Hiruko, pues Awashima de hábitos mayormente
nocturnos, solía realizar estas actividades oculta en el manto de la
noche, cuando se fabrica una cámara de aire de forma acampanada a
base de seda, sujeta a una planta acuática para poder actuar oculta
bajo el agua; llenando la cámara, al captar burbujas de aire de la
superficie. En este caso ambas hermanas actuaban a espaldas de la
otra, manteniendo sus propios secretos, por lo que cualquier cosa
podía salir mal en el intento de de Hiruko y Ebisu de sacar a sus
hijos de la isla, para que no tuvieran que vivir toda su vida con la
amenaza constante de ser devorados por la terrible Awashima.
Así
llego el día del gran escape de los gemelos de aquella isla, pues
aunque Awashima había permanecido casi todo el tiempo merodeando los
alrededores del volcán en busca de una oportunidad para capturar y
devorara a Uróboros y Kairós. Hiruko había salido temprano a
recolectar materiales cerca de las ruinas del Stonehenge, por lo que
Awashima no pudo evitar seguirla para esta no se entrometiera
demasiado en su territorio, aun cuando no le gustaba mucho
enfrentarse a ella durante el día cuando no tenia la ventaja de la
oscuridad y corría más riesgo de ser golpeada por sus puños de
fuego; fuego que ella odiaba y temía más que a nada en el mundo. De
esa forma la distracción pareció funcionar tal como lo habían
planeado, por lo que solo restaba que Uróboros tuviera la fuerza
física y resistencia suficientes como para llevar el bote de vela
con las provisiones y los gemelos centauro en el, antes de que
Hiruko tuviera que regresar al volcán para que Awashima no comenzara
a sospechar nada.
Pero
temiendo que no lo lograran a tiempo Hiruko realmente demoro más de
lo usual en su recolección de materiales, perdiendo realmente mucho
tiempo, por lo que Awashima se impaciento y regreso a merodear el
volcán sospechando que algo sucedía, entonces vio las grandes
puertas de metal siempre cerradas abiertas de par en par y un rastro
de algo muy grande siendo arrastrado en dirección a la playa. Para
cuando Hiruko se dio cuenta de su error ya era demasiado tarde y
Awashima ya se encontraba siguiendo su rastro.
Al
llegar a la playa Awashima se encontró con Uróboros y Kairós
nuevamente, y con el hecho de que Ebisu y los gemelos ya se
encontraban muy lejos adentrados en el mar, aunque aun a plena vista
desde la costa, por lo que intento ir tras de ellos pero Uróboros y
Kairós se interpusieron en su camino, por lo que comenzó a volar
batiendo fuerte mente sus alas para crear una tromba marina, pero
Kairós de dio cuenta y le lanzo un hechizo de enfriamiento de magia
para congelar su mana e impedirle usar su magia por un rato, el
tiempo suficiente como para que Ebisu y los gemelos estuviesen fuera
de su alcance.
En
ese momento retomaron la batalla que habían comenzado en el bosque
cuando se encontraron cara acara por primera vez, pero esta vez
Uróboros decidió recordar las palabras de su madre que siempre le
decía, cuando este no podía regresar a su forma humana: - Hay más
en ti que solo un dragón, pues tambien eres el hijo de tu padre, el
Gran Maestro Alquimista Trismegisto, solo piensa y recuerda cual era
tu forma anterior, antes de convertirte en dragón -, respiro
profundamente y una suave y cálida llama violeta envolvió todo su
cuerpo, mientra la adorable Kairós usaba su energía mágica para
ayudar a Uróboros a ganar tiempo y terminar de hacer lo que fuera
que este estuviera haciendo, que según ella seguramente seria algo
increíble y maravilloso.
Haciendo
las cosas a su propio ritmo, Kairós le dio una buena batalla a
Awashima, con muchos rayos de arcoíris, brillitos de colores y
explosiones de flores, que aunque parecían solo juegos tontos de una
niña pequeña, eran sin duda los poderosos hechizos de la que era
por mucho la más poderosa hada que el mundo feérico había visto,
prueba de ello eran sus anaranjadas alas de mariposa monarca, pues
solo las antiguas primeras hadas poseían alas de mariposa; por que
en ese tiempo hablar de hadas con alas de mariposa era recordar los
tiempos de antaño y la gran magia perdida de las primeras hadas, ya
que ahora todas las Hada a excepción de Kairós tenían alas de
libélula y cuerpos luminiscentes como las luciérnagas que podían
hacer brillar a voluntad durante la noche.
Justo
cuando Kairós comenzaba a tener problemas con la temible Awashima y
aterradores violentos ataques, principalmente con esos afilados
brazos cortantes y las telarañas que comenzaban a rodearla
haciéndola sentir atrapada, sabiendo que con Awashima usar las
burbujas de imaginación para escapar de la realidad no funcionarían
y no podía ni quería dejar a Uróboros solo, que en ese momento
había recuperado su forma humana, conservando todos los poderes de
dragón en su interior así como las habilidades de alquimista
heredadas de su padre, aunque sintiéndose algo inseguro pues siempre
que adopto su forma humana ante otros este fue despreciado y
considerado un ser indigno, aun cuando su madre siempre le decía que
rea tan apuesto como su querido padre a quien amo tanto, por lo que
verlo en forma humana la hacia muy feliz, pues era como si el aun
estuviera con ellos.
Al
verlo Awashima se abalanzo sobre el, sin que Kairós pudiera hacer
nada, pues la enérgica hada se encontraba completamente agotada por
haber contenido a la feroz mujer monstruo araña todo este tiempo.
Uróboros no pareció inmutarse para nada ante el inminente ataque,
extendiendo su brazo con la palma derecha completamente abierta
frente a Awashima, creando con ello un escudo de fuego tan grande
como un enorme muro, contra el cual choco directamente de frente la
temible Awashima, no solo golpeándose duramente con el fuerte
impacto del choque a la alta velocidad con la que intentaba
embestirlo, sino tambien siendo completamente envuelta por las llamas
violeta de Uróboros. En ese momento llego al lugar completamente
agitada, la imponente Hiruko, quien había atravesado la selva a todo
galope, viendo exaltada como su hermana era abrazada por la llamas
violetas, las cuales parecían no extinguirse, mientras consumían
lentamente a la adolorida Awashima, cuyas lagrimas de dolor se
evaporaban entre el fuego.
Hiruko
corrió hasta Uróboros implorándole por la vida de su hermana, pero
Uróboros ya no parecía el mismo, era como si fuera alguien o algo
completamente diferente, un ser cuya naturaleza absoluta era solo
comparable a la de un Dios, como los padres de Hiruko a los cuales
no recordaba con cariño sino con temor y respeto. En ese momento
cando Hiruko cayo de rodillas ante Uróboros impotente, llorando
desesperada por la inminente muerte de su hermana pequeña; Kairós
salto repentinamente sobre Uróboros abrasándolo y besándolo, con
la alegría y simpatía que tanto la caracterizaban. Lo que hizo a
Uróboros volver en si mismo y darse cuenta de lo que estaba
haciendo, con Hiruko llorando a sus pies y Awashima retorciéndose de
dolor envuelta por sus llamas.
Uróboros
detuvo sus llamas y Hiruko corrió a abrazar a su Hermana Awashima,
quien se acurruco entre sus brazos como una niña pequeña buscando
la protección y seguridad de su madre, pues Hiruko era para ella su
única familia, la única que siempre cuido y velo por ella, pese a
su horrible naturaleza maligna. Después de aquello y aun cuando
cunado ya habían pasado barios días desde aquello y Awashima ya
había sanado completamente todas las heridas físicas de su cuerpo,
no volvió a aparecer sola frente a Uróboros o a intentar hacer nada
contra el o Kairós, pues ahora el pequeño dragón de la llama
violeta era a lo que Awashima le tenia más miedo que a ninguna otra
cosa en el mundo. Uróboros permaneció en su forma humana pues así
le era más fácil moverse dentro de la cueva y a Kairós le
encantaba estar con el siendo casi del mismo tamaño, tomándolo todo
el tiempo del brazo o sosteniendo su mano.
Kairós
y Uróboros le preguntaron a Hiruko, porque no iba tras Ebisu y sus
hijos, pues con sus habilidades seguramente podría hacer un bote de
vela en poco tiempo y alcanzarlos, per Hiruko explico que no lo
necesitaba, pues ella era una excelente nadadora, pues sus patas de
yegua podían moverse como poderosos remos en el agua, eso era algo
que ya había hecho antes, pues cuando ella y su hermana llegaron por
primera vez a aquella isla solitaria, ella partió para explorar un
poco y ver exactamente donde se encontraban y si podía encontrar a
sus padres en los alrededores. Así después de varios días de nado
siguiendo las corrientes marinas, finalmente llego a tierra firme, en
El Reino de la Tierra de Otoño del Oeste era el hogar los Duendes,
Trolls, Gremlins y Spriggans, donde en una ciudad humana fundada por
antiguos héroes, conoció a Gorgona y Galatea las Golem guardianas
de las puestas de la Ciudad de Rashomon, la ciudad de los
legendarios héroes Heian.
Esa
experiencia le dejo muchos recuerdos agridulces, pues en principio
fue atacada y aprendida por los héroes Heian quienes al ver su
monstruosa figura la creyeron un enemigo, un ser maligno creado por
Demiurgo, sus descendientes o adeptos, para atacar la ciudad y dañar
a su gente, como tantas veces lo habían intentado antes, pero al sel
llevada ante el Gran Rey Héroe Rashomon, un maestro samurái quien
tambien portaba una larga y fina espada recta de doble filo como la
de Ebisu, y quien al verla al ojo, ordeno desatarla inmediatamente,
diciendo: - Jovenetes héroes aun tienen mucho que aprender; yo que e
visto y enfrentado al mal mirándolo a los los en infinidad de
ocasiones, solo veo en el ojo de esta joven monstruo, bondad y
gentileza, junto al temor que ustedes han infundido en su corazón al
atacarla sin razón, unicamente por perjuicio -, - avergüéncense de
su error y discúlpense debidamente con esta pobre joven que ningún
mal nos desea o nos ha hecho -.
El
Gran Rey Héroe Rashomon era un hombre tan sabio como poderoso al
igual que bondadoso y generoso, por lo que la virtud era claramente
su mayor tesoro, Hiruko tambien menciona que la razón por la que se
enamoro de Ebisu a primera vista, era por que este le recordaba mucho
a Rashomon, aunque claro Ebisu era mucho más joven, pues cuando ella
conoció a Rashomon este tendría unos cincuenta años en comparación
a los veinte que tenia Ebisu cuando llego a la isla, pero ambos
tenían ese mismo aire y porte de gallardía y distinguida fortaleza
innata. Pero fue lo mismo en otros lugares a donde fue, siempre
siendo juzgada prejuiciosamente por su monstruosa figura, similar la
de las creaciones de Demiurgo, sus descendientes y adeptos, como
Quimera y Manticora.
Después
de todo aquello regreso a la isla en medio de la nada con su hermana
Awashima, pues en este nuevo mundo no había nada para ellas allá
afuera, al igual que en su mundo de origen. Para ese entonces
Awashima ya había devorado toda la fauna de la isla.
Al
igual que en aquel entonces Hiruko sentía que como en su mundo de
origen su vida estaba unida a la de Awashima, y por ello debía
quedarse en aquella isla, pues sus hijos aun siendo diferentes no
tenían un aspecto tan monstruoso y amenazante como el de ella o su
hermana, por lo que junto a su padre encontrarían la manera hacerse
un lugar en el mundo en que nacieron, el mundo al que pertenecen. En
ese momento Kairós la interrumpió diciendo que ella podía
devolverlas a ella y su hermana a su mundo de origen; porque había
magia de su mundo de origen dentro de ellas, y un lazo hecho de magia
podía conectar la magia de ambos mundos para devolverlas por donde
vinieron, algo que era único en su caso por esta razón. Ya que por
ejemplo en el caso de Ebisu al el no tener magia de su mundo en su
interior, siendo solo un humano sin magia, no existima ningún lazo
mágico y el regreso era imposible. Lo que era igual en los seres con
magia que no era del mundo invocado, al no tener lazo con el otro
lado de axis mundi.
Dicho
esto y puesto que Hiruko ya se había despedido de su esposo y sus
hijos para no volver a verlos, no pudiendo dejar sola a su hermana
como lo hicieron sus padres con ellas en el pasado, fueron todos
juntos al Stonehenge abandonado y Kairós procedió a realizar una
invocación reversa o inversa, para devolverlas a su mundo de origen
por el mismo camino por el que habían llegado. En ese momento una
intensa luz comenzó a brillar por todo el circulo de piedra y las
hermanas monstruo comenzaron a desvanecerse. Hiruko se despedía de
ellos agitando su brazo mientras abrazaba a su hermana Awashima con
el otro, mientras esta se aferraba fuertemente a ella como una niña
asustada, lo que dejaba muy mal a la aterradora criatura que una vez
les infundio tanto temor, demostrando que siempre hay más de lo que
se ve a simple vista, y por eso no podemos solo juzgar un libro por
su portada.
Ahora
que solo estaban el pequeño Dragón y la pequeña hada en aquella
isla en medio de la nada a medio camino entre el Reino del Aire de la
Primavera del Este y el Reino del Fuego de Verano del Sur, por alguna
razón o más bien capricho infantil, Kairós decido hacer de la isla
su base secreta y ella y Uróboros acordaron el quedarse un poco más
de tiempo, para construir una acogedora casita frente a la playa con
vista al mar sureste y el humeante volcán a su espalda. Ademas
tambien usaron la magia de conjuros de hada de Kairós y la gran
fuerza física y alquimia humana de Uróboros para reparar el sello
roto del circulo de piedra Stonehenge abandonado, usando algunos
materiales y herramientas del almacén de la forja de Hiruko y varios
bloques de piedra volcánica de las faldas del volcán de la isla.
Así ahora ya nadie volvería a caer por accidente en el axis mundi
de la isla.
Cuando
al fin decidieron partir y seguir con su viaje; Kairós intrigada por
la historia de Hiruko y su pasado en tierras lejanas así como por
conocer el destino de los gemelos centauro y Ebisu, le pidió a
Uróboros desviarse un poco del camino a su antiguo hogar donde
descansaba su madre, para dirigirse a las costas del Reino de la
Tierra de Otoño del Oeste, donde no solo volverían a encontrarse
con los gemelos y Ebisu, sino que tambien podrían conocer al
Legendario Gran Rey Héroe Rashomon, lo cual le hacia mucha ilusión,
pues por la manera en la que Hiruko lo describió y hablo de el
parecía alguien realmente genial, verdaderamente asombroso e
increíble.
Justo
después de haber colocado cuidadosa sobre la puerta de la entrada
principal de su modesta y linda casita empedrada, un bonito grabado
en lengua Drákonis que decía lo siguiente:
“Yo
soy Kairós el hada del momento oportuno, poseedora del tiempo
divino”.
Con
Uróboros retomando nuevamente su forma de dragón y Kairós montada
sobre su gran y cálido lomo, partieron juntos nuevamente a otra gran
aventura a tierras desconocidas; esta vez en el Reino de la Tierra de
Otoño del Oeste, hogar los Duendes, Trolls, Gremlins y Spriggans.
[1.2.
Las Puertas de Rashomon] Ya
pudiendo divisar la costa del Reino de la Tierra de Otoño del Oeste
claramente; sobrevolaron un poco sobre esta de un lado al otro en
busca de algún rastro, y unos pocos metros a la izquierda de donde
ellos habían llegado, pudieron ver a unos pescadores humanos en la
playa descargando algo del bote de vela Ebisu, por lo que decidieron
decender en ese lugar para preguntar por el bote, Ebisu y los
gemelos.
Al
parecer Ebisu había llegado bien hacían algunas semanas y este les
había cambiado el bote a los pescadores de la zona del pueblo
costero cercano por provisiones y algo de dinero, pues el ya no lo
necesitaba y este estaba muy bien hecho, no por nada era uno de los
trabajos de Hiruko..., Cont...